Presidenta: Solveig Nordström

Asociación sin ánimo de lucro. Inscrita en la Federación Espírita Española.

"Tendré siempre mis oídos abiertos para escuchar el llanto de alguien y mis ojos estarán observando para descubrir a los solitarios, escondidos en los pliegues de su manto de amargura" (Rabindranath Tagore)

30 de mayo de 2019

En la hora del adiós


El momento de la despedida


No hay nada que se pueda comparar con la sorpresa de la continuidad de la vida.

Aún hoy, más de cuarenta años después de la hora de mi despedida, y no importa cuán adaptado esté de este lado, y lo estoy, resuena en mi corazón, cuando recuerdo, el momento de esa "despedida", que hoy sé que fue un hasta pronto.

La muerte es tan sorprendente, porque cuando nos desencarnamos tenemos la sensación de querer revelar al mundo su profundo misterio para aquellos que se quedaron en la estación material.

Recuerdo que en algunos momentos de mi viaje aquí, en los momentos más difíciles, empecé a gritar:
"Estoy vivo, te veo, te extraño"...

Quiero explicarlo de una manera más sencilla: es como si hubiera "hilos" invisibles de amor que no se rompen cuando ya no formamos parte del grupo de los "vivos", los que se quedaron en la "estación de la despedida".

Funciona así: cuando alguien piensa en nosotros con amor y afecto, estos "hilos" vibran por ambos lados y experimentamos alegría y paz, aunque haya nostalgia.

Cuando los pensamientos son de desesperación, estos "hilos invisibles" se vuelven densos y elásticos y nos arrastran por los caminos de la amargura, las lágrimas y la rebelión.

Es como sentir un tirón muy fuerte y no importa cuán fuerte quieras resistir.

Sólo el tiempo se requiere para ajustar estos "hilos invisibles".

La aceptación con gratitud acomoda todo a su debido tiempo.

Lo que más he observado en estos días de transición es la falta de espiritualidad en los corazones de las personas.

Muchos jóvenes vienen aquí con densos lazos que los mantienen en el letargo de los placeres y los vicios.

Además de las intensas luchas para superar la revuelta de los familiares, lo más grave es la falta de preparación para vivir la hora de la despedida.

¿Podría ser que el hombre no haya entendido todavía que no está en la Tierra para quedarse?
Cada uno vivirá su despedida, porque ese momento es parte de la vida.

Algunos tienen su momento repentina e inesperadamente, otros se despiden cuando la enfermedad se adueña de las fuerzas físicas.

Ser consciente de la necesidad de partir en cualquier momento debe ampliar el sentido de fraternidad entre las personas.

Debemos aprovechar cada momento para amar sin compromisos y sin exigencias.

Cuántos dolores, cuántas lágrimas, cuánta revuelta en la vida de los que se creen poseedores de las cosas del mundo.

Los equipos espirituales se despliegan en acciones de emergencia para minimizar la locura que cae sobre una familia cuando alguien experimenta la hora del adiós.

Siempre falta algo, un abrazo que no se ha dado, un sentimiento que no se ha resuelto, una palabra olvidada.

Estoy aquí sin el cuerpo físico y lo que nos une es el psiquismo del médium que escribe lo que le transmito, crea en estas palabras.

No desdeñe estas señales de advertencia.

Vive con profundo respeto por la vida, por las personas que te rodean, por el planeta que te acoge.

Nunca te imagines superior a nadie, cuanto más nos creamos superiores a los demás, mayor será nuestra decepción cuando descubramos que realmente sólo tenemos el amor que llevamos en nuestro corazón.

Cada palabra, cada gesto desafortunado llama a las puertas de nuestra conciencia a la hora de la despedida.

Es algo sorprendente la velocidad de nuestros pensamientos, y la habilidad del espíritu para revisar sus registros emocionales.

En este mismo momento, en el momento en que leen este mensaje, miles de personas en todo el mundo están viviendo el momento de su despedida.

Tal vez incluso alguien que conozcas.

Busquemos vivir en plenitud, en comunión con Dios, en sintonía con el bien.

Cuando llegue el momento de cruzar las aduanas de la muerte, lo que llevamos dentro de nuestros corazones será el pasaporte para la paz.

En la hora de la despedida vendrás solo a tu verdadera patria.

Disfruta cada nuevo día, porque nadie sabe cuándo será el momento de decir adiós.

Vive en la fe, vive en el bien!

 Luiz Sérgio de Adeilson Salles

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