Presidenta: Solveig Nordström

Asociación sin ánimo de lucro. Inscrita en la Federación Espírita Española.

"Tendré siempre mis oídos abiertos para escuchar el llanto de alguien y mis ojos estarán observando para descubrir a los solitarios, escondidos en los pliegues de su manto de amargura" (Rabindranath Tagore)

21 de mayo de 2019

Juana de Angelis


Joanna de Angelis


Juana de Ángelis (espíritu) es la mentora espiritual de Divaldo Franco. Es autora de importantes obras mediúmnicas que abordan temas existenciales, filosóficos, religiosos, psicológicos y trascendentales, que se proponen la autoiluminación del individuo.
 Además de convertirse en best-sellers, sus obras han alcanzado gran reconocimiento entre religiosos, espiritualistas, psicólogos, parapsicólogos y demás estudiosos del comportamiento. Sus escritos son bellos y profundos, expresión pura del amor evangélico y enseñanza práctica para conquistar la alegría, la paz y el crecimiento interior. 
En el ámbito espiritual, planificó la construcción de la “Mansión del Camino”, nombre inspìrado en la “Casa del Camino” de los primeros cristianos.

Divaldo comenzó sus ejercicios mediúmnicos en la década de los cuarenta con el Espíritu Manuel da Silva. Tiempo después ese Espíritu avisó al pequeño grupo que iba a dejarlos porque debería reencarnar y que lo sustituiría un Espíritu Amigo, ligado afectivamente a alguien del grupo. 



Juana de Ángelis: Un Espíritu Amigo


Divaldo sintió un poco de dificultad para contactar con el nuevo orientador, en parte porque no eran visiblemente nítidas sus apariciones, ni tampoco se identificaba. En 1947, ya familiarizado con la Entidad, le preguntó su nombre. Juana respondió simplemente “Un Espíritu Amigo”. Divaldo, que contaba con apenas 20 años, quedó decepcionado.

En otra oportunidad, Divaldo preguntó por el nombre de su guía. El Espíritu le contestó: “Hijo mío, ¿Por qué quieres saber quién es tu guía?”.

- Porque todo el mundo que yo conozco tiene guía, ¿tendré también yo?
- Sí que lo tienes. Tu guía es el mayor de todos: ¡Es Jesús!
- Ah!, pero yo no quiero a Jesús. Él es Guía de todo el mundo. Yo quería uno solo para mí.
- Divaldo, quédate con Jesús. Él es el Guía más seguro, porque todos los guías cambian, más solo Jesús permanece.

En 1949, Divaldo comenzó a psicografiar. A partir de 1954, algunos mensajes empezaron a ser firmados por “Un Espíritu Amigo”, que le señalaba que los escritos eran ejercicios. Dos años después, el Espíritu seleccionó algunos mensajes y le dijo que los enviara a “Reformador”, revista de la Federación Espírita Brasileña. Fueron firmados como “Un Espíritu Amigo”. Posteriormente se enviaron otros mensajes a Río de Janeiro, siempre con la misma firma.

Cierto día, en el año 1956, Divaldo se encontraba muy triste y se puso a orar. “Un Espíritu Amigo” se le apareció y le preguntó: - ¿Cuál es la razón de tu sufrimiento? Divaldo se desahogó. Luego le preguntó cuál era su mayor pena y Divaldo le contesto: - No saber el nombre de mi guía. Tanto insistió Divaldo que finalmente le dijo que la llamara “Juana de Ángelis”. Desde entonces Divaldo la ha visto y oído diariamente, con la apariencia de una monja, psicografiando todos los días por la mañana un corto mensaje.

En una oportunidad ella le pidió que todo lo que habían escrito hasta ese momento, lo echara al fuego, porque era sólo un simple ejercicio. Fue quemado un baúl repleto de mensajes. Juana volvió a escribir, revelando profunda sabiduría. Había preservado al médium y al grupo principiante de posibles perturbaciones y exaltaciones perjudiciales.

En 1969, Divaldo se encontraba profiriendo conferencias en México, en un Congreso Panamericano de Espiritismo, cuando en su última charla, le llamó la atención un joven, y Juana dijo que se trataba de alguien que formaba parte de su familia espiritual. Que debía pedirle que lo acompañara hasta San Miguel Nepantla, localidad situado a 80 km de la ciudad de México. Terminada la reunión, el joven ingeniero Ignacio Domínguez López, le dio las gracias por la conferencia y Divaldo le solicitó información del lugar al que se refería Juana. El muchacho accedió a acompañarlo.

Llegados a la aldea, Juana los condujo a una propiedad que era patrimonio histórico nacional. Allí se encontraban los restos de una antigua construcción dedicada a Sor Juana Inés de la Cruz, considerada una grande poetisa de la lengua hispana y la primera feminista de habla hispana. En la pared había un poema de su autoría, junto al cual Divaldo quiso ser fotografiado. En una de las fotos, para sorpresa de todos, aparece la figura del Espíritu de Juana de Ángelis. 



Las reencarnaciones de Juana de Ángelis


Juana pide a Divaldo que revelara al muchacho que ella misma había sido Sor Juana Inés de la Cruz en su penúltima reencarnación. Él se resistía por tratarse de una figura muy importante para México, tanto es así que el billete de 1000 pesos tiene su efigie. Divaldo obedece y Juana agrega más detalles de aquella existencia, incluso dijo que Sor Juana era su nombre religioso, pues en realidad se llamaba Juana de Asbaje.

Los años fueron pasando y Divaldo en sus distintos viajes por el mundo tuvo la oportunidad de recibir más revelaciones sobre otras reencarnaciones de su Guía Espiritual. Entre ellas se destacan: Juana de Cusa (Siglo I), discípula de Francisco de Asís (Siglo XIII), Juana Inés de la Cruz (Siglo XVII) y Joanna Angélica de Jesús (Siglo XVIII).

Juana de Cusa (Siglo I): Juana, esposa de Cusa, intendente de Antipas. Su esposo, alto funcionario de Herodes, no compartía sus ansias de espiritualidad, ni toleraba la doctrina de aquel Maestro que ella seguía con acendrado amor. Ella formaba parte de las filas de los que lo seguían por las calles y caminos de Galilea. Figura en las citas del Evangelio de Lucas (8:3 y 24:10). Juana y su hijo, junto con otros cristianos dieron la vida por fidelidad a Jesús, siendo quemados vivos en el año 68.

Discípula de Francisco de Asís (Siglo XIII): Cuando Divaldo visitó Asís, le reveló esta reencarnación y le dijo: “Hay en mi alma un amor de infinita ternura por aquel que es el Hermano de la Naturaleza”.

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695): Nace en San Miguel Nepantla, México, con el nombre de Juana de Asbaje y Ramirez de Santillana. Aprendió a leer a los 3 años. Comenzó a escribir versos a los 5 años y decidió a los seis años que iría a la Universidad para aprender más entre los doctores. A los 12 años aprendió latín en 20 clases, y portugués, sola. A los 15 años, el Virrey reunió a 40 especialistas de la Universidad de México para interrogarla sobre diversos asuntos. Los asistentes quedaron asombrados por su inteligencia. 

Se destacó en la literatura y tenía una biblioteca de 4000 libros leídos y comentados, globos terráqueos, instrumentos musicales y científicos. Era visitada por intelectuales europeos y del Nuevo Mundo, intercambiando conocimientos y experiencias. Fue la primera feminista del mundo, la primera teatróloga y considerada la mayor poetiza de la lengua hispana. Hablaba y escribía en seis idiomas. Desencarnó a los 44 años en el Monasterio de San Jerónimo, donde entró a los 16 años. En 1695 hubo una epidemia de peste en la región y ella socorrió durante día y noche a sus hermanas religiosas. Asistió a todas y finalmente, cayó vencida y abatida por la enfermedad.

Transcribimos un verso de su autoría, donde se descubre la profundidad de los conocimientos de este Espíritu:

Romances

Pensé desatar el lazo
que mi libertad oprime,
y fue apretar la lazada
el intentar desasirme.

Si de tus méritos nace
esta pasión que me aflige,
¿Cómo el efecto podrá
cesar, si la causa existe?

Quien vivió por vivir sólo,
sin buscar más altos fines,
de lo viviente se precia,
de lo racional se exime;

y aun de la vida no goza:
pues si bien llega a advertirse,
el que vive lo que sabe,
solo sabe lo que vive.

Sor Juana Angélica de Jesús (1761-1822): hija de una acomodada familia, a los 21 años de edad ingresa en el Convento de Lapa, como franciscana. Fue hermana, encargada de la contabilidad y vicaria, y en 1815 elegida Abadesa. El 20 de febrero de 1822, defendiendo con gran coraje el Convento, así como la honra de las jóvenes que allí moraban, fue asesinada por los soldados que luchaban contra la independencia de Brasil.

Además, desde la espiritualidad Juana de Ángelis integró el equipo del “Espíritu de Verdad”, para la elaboración de las obras de la Codificación Espírita. En “El Evangelio según el Espiritismo” encontramos dos mensajes firmados por “Un Espíritu amigo”. El primero en el Capítulo IX, § 7 con el título “La paciencia”, escrita en El Havre, 1862. La segunda en el capítulo XVIII, §§ 13 a 15, titulada “Se dará al que ya tiene”, escrita en Burdeos, 1862.

Cierta vez, Divaldo le preguntó por qué nunca le dedicó un mensaje particular, dirigido especialmente para él. Juana le informó: - Extraña pregunta. Porque tu has debido notar que yo sólo escribo en segunda persona del singular. Siempre que lo hago me dirijo a ti. Cuando tú publicas algo, los demás lo aceptan si ellos quieren, pero el mensaje está dedicado a ti, para que nunca digas que no lo sabías…

Juana de Ángelis siempre ha acompañado a Divaldo Franco en su tarea de divulgación doctrinaria y ha estado presente en su obra de asistencia social “La Mansión del Camino”. Es ella quien le inspira en las conferencias, juntamente con Vianna de Carvahlo, Amélia Rodrigues, entre otros, despertando a las almas dormidas hacia las responsabilidades del Espíritu.

En 1964, Juana por intermedio de Divaldo, escribe su primer libro espírita: Mies de amor. Ante la imposibilidad de atender a todos los sedientos de luz a través de la palabra hablada, pasó a escribir más libros, más páginas de consuelo, que son distribuidos por varias partes del mundo y traducidos a diversos idiomas. Actualmente, lleva editados más de 100 obras.

Las siguientes obras que recomendamos, son algunas de las traducidas a nuestro idioma y que pueden ser adquiridas en la Confederación Espiritista Argentina:

- Mies de Amor
- Dimensiones de la Verdad
- Después de la Tempestad
- Autodescubrimiento (Una Búsqueda Interior)
- Amor Invencible Amor
- En el Borde del Infinito
- El Despertar del Espíritu
- Despierte y Sea Feliz
- El Hombre Integral
- El Ser Consciente
- Jesús y el Evangelio (A la luz de la psicología profunda)
- Invitaciones de la Vida
- Días Gloriosos
- Plenitud
- Triunfo Personal
- Vida: Desafíos y Soluciones
- Conflictos Existenciales
- Episodios Diarios
- Momentos de Coraje
- Momentos de Alegría
- Momentos de Mediumnidad
- Momentos de Conciencia
- Momentos de Meditación
- Momentos de Salud
- Adolescencia y Vida
- Constelación Familiar
- Psicología de la Gratitud

Su espíritu líder, ha invitado a otras Entidades elevadas para participar en su equipo. En literatura surgen Rabindranath Tagore, Víctor Hugo, Manoel Philomeno de Miranda, Amelia Rodríguez, Marco Prisco, Vianna de Carvalho y otros. 

En el área de desobsesión, invita a Simbá, seudónimo de un tuareg núbio que vivía cristianamente como “buen samaritano” en el desierto. Para atender a la mediumnidad, vino João Cleofás. 
En la orientación espiritual, reúne a un grupo de médicos y enfermeros espirituales, entre los cuales están el Dr. Bezerra de Menezes y Scheilla. En el campo de la Asistencia Social, invita a Anália Franco, Fabiano de Cristo e innumerables Espíritus con experiencia en el servicio al prójimo. 


La parábola contada por Juana de Ángelis


En 1962, Divaldo atravesaba una gran prueba, pasando varios días sin dormir y con un fuerte dolor de cabeza. Juana de Ángelis se le apareció y él le dijo:


- Hermana, Ud. sabe que estoy atravesando un gran problema, una gran injusticia ¿Y no me dice nada?


- Por eso mismo no te digo nada, porque es una injusticia. Y como es una injusticia, no tiene valor, Divaldo. Tú eres quien le da valor, y quien da valor a la mentira, debe sufrir el efecto de la mentira. Porque, si tu sabes que no es verdad, ¿Por qué estas sufriendo? ¿No escribí por tus manos: “No valores el mal”?. No tengo otro consejo que darte.


-Pero hermana mía, dígame por lo menos unas palabras de ayuda moral, porque yo no tengo a quien pedirlo.


Entonces ella dijo: - Voy a darte palabras de consuelo. No esperes mucho.
Y le contó la siguiente parábola:


- Había una fuente pequeña e insignificante, que estaba perdida en un bosque. Un día, alguien que pasó por allí con sed, acercó un vaso y tomó agua, sorbiéndola en seguida y se fue. La fuente quedó tan feliz que se dijo a sí misma:


- ¡Cómo me gustaría poder apagar la sed de los caminantes, ya que mi agua es preciosa!


Y oró a Dios: - ¡Ayúdame a calmar la sed!


Dios le concedió este poder. La fuente creció y se desbordó. Las aves y demás animales empezaron a beber y era feliz.
La fuente propuso: - ¡Qué bueno es ser útil, apagar la sed! Me gustaría pedir a Dios que me llevase más allá de mis límites, para humedecer las raíces de los árboles y correr a cielo abierto.
Llegaron las lluvias, ella se agrandó y se convirtió en un barranco. Animales, hombres, niños y plantas se beneficiaron de ella.
La fuente habló: - ¡Dios mío, que bueno es ser un barranco! ¡Cómo me gustaría llegar al mar!


Y Dios hizo llover abundantemente, informándole: - Sigue, porque la fatalidad de los barrancos y de los ríos es alcanzar el delta y conseguir el mar. Vé!


Y el arroyo se convirtió en un río, el río se inundó de agua. Más, en una curva del camino había un tronco de árbol. El río encontraba su primera dificultad. En vez de quejarse, intentó pasar por debajo, dar la vuelta, pero el tronco de madera le impedía el paso. Separó, creció y lo rebasó tranquilamente. Más adelante, había guijarros, pequeñas piedras que arrastró y otras inmóviles, cuyo volumen no pudo remover. El se paró, creció, pasó por encima, hasta que llegó al mar. ¿Comprendiste?


- Más o menos – respondió Divaldo.


- Todos nosotros somos fuentes de Dios –dijo ella- y como alguien un día bebió de la linfa que tú cargabas, pediste llevar más, y Dios que es amor, te atendió. Quisiste socorrer a los sedientos y Dios te mandó los Amigos Espirituales para ayudarte. Deseaste crecer, para alcanzar el mar, y Dios hizo que Su misericordia te llevara en la dirección del océano. Estabas feliz. Ahora, que surgen obstáculos, ¿Por qué reclamas? No te permitas quejas. Si surge un impedimento en tu camino, calla, crece, sobrepásalo, porque tu fatalidad es el mar, si es que quieres alcanzar el océano de la Misericordia Divina. Nunca más te lamentes por nada.



Fuentes consultadas:
SANTOS Celeste, FRANCO Divaldo P. “La admirable Juana de Ángelis”.
DIVALDO FRANCO, Juana de Ángelis. “Psicología de la Gratitud”, Biografía.

*Tomado de la Federación Espírita Argentina.

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