20 octubre 2026

MEDIUMNIDAD DE CURACIÓN


La Médiumnidad de Curación: 

Entre la Doctrina Espírita y la Investigación Científica


Introducción

A lo largo de la historia de la humanidad, las curaciones consideradas «milagrosas» han oscilado entre el dogma religioso y el escepticismo académico. Sin embargo, la Doctrina Espírita, codificada por Allan Kardec en la Francia del siglo XIX, propuso un cambio de paradigma radical: la curación no es una suspensión de las leyes de la naturaleza, sino la manifestación de una ley natural aún incomprendida por la ciencia materialista.

La médiumnidad de curación constituye un punto de encuentro fundamental entre el mundo espiritual, la física de los fluidos y la medicina, demostrando que la salud y la enfermedad son procesos que trascienden los límites de la materia biológica.

1. Fundamentos Doctrinarios y Mecanismo Fluídico

En El Libro de los Médiums, Allan Kardec define a los médiums curadores como aquellos que tienen el don de sanar o aliviar males por la sola imposición de manos o por la oración. Según la visión espírita, el proceso no depende únicamente de la voluntad del intermediario, sino de la combinación de dos elementos esenciales: el fluido magnético del médium y el fluido espiritual proveniente de espíritus desencarnados superiores.

El vehículo que permite esta transferencia de energía es el periespíritu o cuerpo fluídico, la estructura intermedia que vincula el alma al cuerpo físico. En El Génesis, Kardec explica que los fluidos espirituales actúan directamente sobre el periespíritu, y este, a su vez, reacciona sobre la materia orgánica. Por ello, la renovación de los fluidos alterados de una persona enferma puede sanar o neutralizar una disfunción corporal.

Un pilar fundamental de la enseñanza espírita es la ética de la gratuidad: la médiumnidad es una facultad sagrada que debe ejercerse con humildad y para la caridad, jamás con fines de lucro o vanidad personal.

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CENTRO ESPIRITA ANA FRANCO BENIDORM: JESÚS: EL GRAN MAGNETIZADOR

2. Exponentes Destacados y Casos de Estudio

Dentro del movimiento espírita, el fenómeno de la sanación ha contado con figuras emblemáticas cuya labor marcó un hito tanto social como de investigación:

José Pedro de Freitas («Zé Arigó») (1921–1971): Es uno de los casos de médiumnidad de cirugía psíquica más impactantes del siglo XX. Sin formación médica y operando en condiciones precarias en Brasil, Arigó afirmó incorporar al Espíritu del Dr. Adolph Fritz. Realizó miles de intervenciones quirúrgicas sin anestesia, sin infecciones posteriores y con una rapidez asombrosa.

Eurípedes Barsanulfo (1880–1918): Educador y médium brasileño que destacó por sus facultades de desdoblamiento y sanación. Introdujo en el ámbito espírita el uso de la homeopatía guiada espiritualmente y la asistencia integral a enfermos de escasos recursos.

Francisco Cândido Xavier («Chico Xavier») (1910–2002): Aunque reconocido principalmente por su prodigiosa obra psicográfica, Chico Xavier atendió a miles de personas en sesiones de pases energéticos y recetas de orientación espiritual, convirtiéndose en el estándar de la caridad y la práctica responsable de la médiumnidad.


3. La Mirada de la Ciencia y los Notables de la Investigación

El fenómeno curativo y magnético atrajo el interés de destacados hombres de ciencia, quienes buscaron comprender la naturaleza de las energías psíquicas mediante el método experimental:

William Crookes y el Análisis Psíquico

El eminente químico y físico británico Sir William Crookes (descubridor del elemento talio) sometió la médiumnidad a estrictos controles de laboratorio. Tras intensas investigaciones con médiums de la época, Crookes concluyó que los fenómenos no eran fruto de la ilusión o el fraude, sino producto de una «fuerza psíquica» o dinámica no clasificada hasta entonces.


Charles Richet y la Metapsíquica

El Dr. Charles Richet, galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1913, dedicó años a estudiar los fenómenos supra-normales, acuñando el término Metapsíquica. Aunque mantuvo una postura escéptica respecto al origen de los espíritus, confirmó empíricamente la existencia de facultades como la telepatía, la diagnosis no convencional y la influencia de la mente sobre la materia orgánica.


Andrija Puharich y el Caso Arigó

En la década de 1960, el médico e investigador estadounidense Dr. Andrija Puharich encabezó una delegación médica para examinar minuciosamente el trabajo de Zé Arigó en Brasil. Tras presenciar intervenciones quirúrgicas en vivo, análisis histológicos y seguimiento a pacientes, Puharich comprobó la efectividad insólita de las cirugías, concluyendo que la medicina convencional no tenía explicación científica para la ausencia de hemorragias masivas, sepsis o shock doloroso en sus pacientes.


Alexis Carrel y la Acción de la Fe

El Dr. Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina en 1912 y autor de El hombre, ese desconocido, investigó las curaciones instantáneas en centros de peregrinación como Lourdes. Carrel observó modificaciones orgánicas reales en tejidos enfermos producidas tras estados de oración intensa, postulando que la fe y la energía espiritual poseen una capacidad transformadora sobre la biología humana.


Conclusión

La médiumnidad de curación nos invita a trascender el materialismo estrecho y a concebir al ser humano en su dimensión holística: un ser inmortal dotado de espíritu, periespíritu y cuerpo físico. La convergencia entre la doctrina de Allan Kardec, las evidencias aportadas por médiums ejemplares y las investigaciones de respetados científicos demuestra que la salud no se limita al equilibrio químico de las células, sino al flujo armónico de nuestras energías espirituales.

A medida que la medicina integrativa y las ciencias biomédicas avanzan en el estudio del biocampo y el impacto de la intencionalidad consciente, las enseñanzas espíritas se reafirman no como una fe ciega, sino como una ciencia del futuro al servicio del alivio del sufrimiento humano.

Referencias Bibliográficas

  • Carrel, A. (1935). El hombre, ese desconocido. Barcelona: Editorial Iberia.
  • Crookes, W. (1874). Researches in the Phenomena of Spiritualism. Londres: J. Burns.
  • Kardec, A. (1861). El Libro de los Médiums. Brasilia: Federación Espírita Brasileña (FEB).
  • Kardec, A. (1868). El Génesis, los milagros y las predicciones según el Espiritismo. Brasilia: Federación Espírita Brasileña (FEB).
  • Puharich, A. (1974). The Psychic Discoveries of Uri Geller / Healing Studies on Arigó. Nueva York: Doubleday.
  • Richet, C. (1922). Traité de Métapsychique. París: Félix Alcan.
  • Rizzini, J. (1982). J. Pedro de Freitas - Zé Arigó: O Cirurgião dos Pobres. Río de Janeiro: Edições FEB.

29 septiembre 2026

SESIÓN MEDIUMNICA

Reflexión 

¿ Para  que queremos comunicarnos con Seres del "Más Allá". ?

*Para confortar a los familiares desconsolados y mitigar el dolor.

*Para orar por el alma que ha partido y ayudarla en su transición.

*Por ampliar conocimiento.

*Para quitar el miedo a la muerte y conseguir la paz mental para los vivos.

*Para esclarecer comunicación y diálogo con el mundo de los espíritus.

*Para revelarle a los vivos que existen posibles recompensas a los actos de los mortales.

*Para el desarrollo de la mediumnidad.

*Para la sanación.

Y tal vez podríamos preguntarnos por qué los que se han ido desearían establecer comunicación con los vivos.

*Para transmitir mensajes a los seres queridos.

*Para brindar ayuda y asistencia.

*Por afecto hacia los encarnados.*Para solucionar asuntos inconclusos dejados atrás.

Ángeles .C.M.

(Compartido por José Luis Martín)







06 septiembre 2026

EL GRAN ENIGMA

 DIOS Y EL UNIVERSO: EL GRAN ENIGMA

León Denis

9. Objeciones y contradicciones


El problema divino, por ser el más vasto, el más profundo de los problemas, ya que abarca a todos los demás, ha sido motivo de teorías y sistemas sin número que corresponden a otros tantos grados de la comprensión humana, a otras tantas etapas del pensamiento en su marcha hacia lo absoluto..


 En este dominio, las contradicciones abundan. Cada religión explica a Dios a su manera; cada teoría lo describe a su modo. Y de todo esto resulta una confusión, un caos inextricable. ¡Qué formas tan variadas de la idea de Dios !- De esta confusión, los ateos han sacado argumentos para negar la existencia de Dios y los positivistas, para declararle incognoscible.


 ¿Cómo remediar este desorden? ¿Cómo escapar a estas contradicciones? De la manera más sencilla. Basta elevarse lo suficientemente por encima de los sistemas y las teorías para unirlas en su conjunto a través de lo que tienen en común. Basta elevarse hasta la Gran Causa, en la cual todo se resume y se explica.


 La estrechez de miras ha desnaturalizado y comprometido la idea de Dios. Suprimamos las barreras, las prisiones, los sistemas cerrados que se contradicen, excluyen y combaten para sustituirlos por las grandes miras de las concepciones superiores. A ciertas alturas, la ciencia, la filosofía y la religión, hasta aquí divididas, opuestas y hostiles bajo la influencia de sus concepciones restringidas, se unen y funden en una poderosa síntesis expresada a través del Espiritualismo Moderno.


 Así se cumple la ley de evolución de las ideas. Después de la tesis hemos tenido la antítesis. Estamos alcanzando la síntesis, que resumirá a todas las formas y creencias y será la gloria del siglo 20 el haberla establecido y formulado.


 Examinemos rápidamente las objeciones más comunes. La más frecuente es la que consiste en decir: Si Dios existe, si es -como lo pretendéis- bondad, justicia y amor, ¿por qué el mal y el sufrimiento reinan a nuestro alrededor? Dios es bueno, y millones de pobres seres sufren en su alma y en su carne. Todo es dolor y desgarro en la vida de las multitudes. La iniquidad es soberana sobre nuestro globo, y la ardiente lucha por la existencia hace en él nuevas víctimas cada día.


Como lo hemos demostrado en otras páginas, el sufrimiento es un poderoso medio de educación para las almas. Desarrolla en ellas la sensibilidad, que es ya, por sí sola, un acrecentamiento de la vida. A veces es una de las formas de la justicia, un correctivo para nuestros actos inmediatos o lejanos.


El mal no es más que la consecuencia de la imperfección humana. Si Dios hubiese hecho a los seres perfectos, el mal no existiría. Pero entonces el Universo estaría fijo, inmóvil en su monótona perfección. La magnífica ascensión de las almas a través del infinito sería suprimida de una vez. ¡Nada para conquistar; nada para desear! Mas, ¿ qué sería una perfección sin méritos, sin esfuerzos para obtenerla? ¿Podría tener el valor de un premio para nosotros?


 En resumen: el mal sólo es lo menos evolucionando hacia lo Más; lo inferior hacia lo superior; el alma hacia Dios.


 Dios nos ha hecho libres: de ahí la existencia del mal, fase transitoria de nuestra ascensión. La libertad es la condición necesaria de la variedad en la unidad universal. Sin ella, la monotonía hubiera hecho un Universo insoportable. Dios nos ha dado la libertad con ese impulso de vida inicial por la cual el Ser evolucionará por medio de su propio esfuerzo a través de los espacios y de los tiempos sin límites, en la escala de las vidas sucesivas, en la superficie de los mundos que pueblan la extensión.


 Nosotros emanamos de Dios, como nuestro pensamiento emana de nuestro Espíritu, sin fraccionarlo, sin disminuirlo. Libres y responsables, nos volvemos dueños y forjadores de nuestros destinos. Mas, para desarrollar los gérmenes y las fuerzas existentes en nosotros, es necesaria la lucha, la lucha contra la materia, contra las pasiones, contra todo lo que llamamos el mal. Esta lucha es dolorosa y los fracasos numerosos. Sin embargo, poco a poco, la experiencia se adquiere, la voluntad se templa, el bien se desprende del mal. Una hora viene en que el alma triunfa sobre las influencias inferiores, se recobra y eleva por medio de la expiación y la purificación hasta la vida feliz.. 


Entonces comprende y admira la sabiduría y la previsión de Dios, que, al hacer de ella el árbitro de sus propios destinos, ha dispuesto todas las cosas de manera que pueda lograrse, mediante ella, la mayor felicidad posible para cada uno de nosotros.


EL GRAN ENIGMA, DIOS Y EL UNIVERSO                                                  LEÓN DENIS



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PRÁCTICA DE LA DESOBSESIÓN