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28 marzo 2024

SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

 

 




Ver video: Meditación "Segunda venida de Cristo":

https://youtu.be/8GxDn7ssZGI


Considerando la alta significación de la Natividad en tu vida, puedes oír y atender las llamadas de los pequeños olvidados en catres de orfandad o relegados a las pajas de la miseria, en memoria de Jesús cuando pequeño.


Consigues comprender las dificultades de los que caminan por la vía de la amargura, experimentando deshonra y humillación y les das la mano en gesto de solidaridad humana, recordando a Jesús en los constantes testimonios; abres los brazos en socorro a los enfermos, extendiéndoles el medicamento saludable o la cura balsamizante, deseando disminuir la intensidad del dolor, evocando Jesús entre los enfermos que lo buscaban, infelices.


Ofreciste entendimiento a los que se frustraron moralmente y se esconden en las esquinas del desprecio social, buscándolos para levantarlos, reverenciando a Jesús que nunca se desvió de la misericordia para los que fueron recogidos en las redes de la criminalidad, muchas veces bajo el yugo de obsesores crueles; preparas la mesa, decoras el hogar, inundas la familia de alegría y rodeas los amigos de mimos y cariño pensando en Jesús, el Excelente Amigo de todos…

 

Todo esto es Nacimiento sin duda, como mensaje festivo que derrama bendiciones de consuelo y amparo, esparciendo en la Tierra las promesas de un Mundo Mejor, en los patrones establecidos por Jesús a través de las líneas maestras del amor.

 

Hay, sin duda, muchos otros corazones junto a los cuales deberías celebrar el Nacimiento, firmando nuevos propósitos en homenaje a Jesús. Compañeros que dañan tu honra y se apartan; amigos que se volvieron contra tu afecto y se hicieron adversarios; conocidos caprichosos que exigieron alto tributo de amistad y amargaron tus alegrías; hermanos en la fe que cambiaron el concepto al respecto tuyo y tiraron espinos por donde sigues; colaboradores de tu ideal, que sin motivo se levantaron contra tu dedicación, creando disensiones y rebeldía a tu lado; enemigos de ayer que se detienen en enemigos de hoy, difamadores que siempre constituyeron dura provocación.

 

Todos ellos son oportunidades para la celebración del Nacimiento por tu sentimiento cristiano y espirita. Olvida los males que te hicieron y pídeles que te perdonen las dificultades que ciertamente también les impusiste. Dirígeles una tarjeta colorida para desvanecer la oscuridad de la aversión que los mantuvo en silencio y a la distancia en los cuales, tal vez, inconscientemente te complaces. Probablemente algunos hasta le gustarían de reatar lazos…

 

Dales esta oportunidad por amor a Jesús, que todo instante, aunque conociendo los enemigos los amó sin cansancio, ofreciéndoles oportunidades de recuperación. La Natividad es regalo del Cielo a la Tierra como ocasión de rehacer y recomenzar. Detente a contemplar las criaturas que pasan apresuradas. Si tuvieras ojos de ver las percibirás triste, sucumbidas, como si cargasen pesados fardos, a pesar de exhibir tejidos costosos y apariencia cuidada. Explotan fácilmente, transformando la faz y dejándose consumir por la cólera que las vence implacablemente.

 

Todas desean comprensión y amor, entendimiento y perdón, sin valor de ser quien comprenda o ame, entienda o perdone. Esparce una nueva claridad en esta Natividad, en la senda por donde avanzas en la búsqueda de la Vida. Engrandécete en las pequeñas donaciones, creciendo en los deberes que pocos se proponen ejecutar.

 

Desde que ya puedes dar los valores amonedados y las contribuciones del entendimiento moral, distribuyes, también, las joyas sublimes del perdón a los que te hicieron o hacen sufrir. Sentirás que Jesús, escogiendo un humilde refugio para vivir entre los hombres sembrando alegrías incomparables, nace, ahora, en tu corazón como informándote que todo el día es natividad para quien lo ama y desea transformarse en carta-viva para anunciarlo a las criaturas desatentas y sufridoras del mundo.

 

Solamente así escucharás en el interior del alma y entenderás la salutación inolvidable de los ángeles, en la noche excelsa: “Gloria a Dios en las alturas, paz en la tierra, buena voluntad para los hombres” – viviendo un perenne nacimiento de bendiciones por amor a Jesús. (Espíritu y Vida. Chico Xavier por  Emmanuel).


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La actualidad del pensamiento de Jesús sorprende a los estudiosos más escépticos de la problemática humana, siempre compleja y desafiante, en estos días. Profundo conocedor de la psique, Jesús penetraba con seguridad en el interior del individuo y descubría las causas reales de las aflicciones que el inconsciente de cada uno procuraba ocultar.

 

No permitiéndose derivativos ni aplazamientos, enfrentaba las cuestiones con elevado criterio de sabiduría, que desnudaba las más intrincadas personalidades psicopatológicas, proponiendo con rigor la terapia compatible, elucidando en cuanto a la responsabilidad personal y eliminando la sombra proyectada bajo el cual muchos se ocultaban.

 

Por procesos más demorados, la psicología profunda llega, en el momento, a las mismas conclusiones que Él lograba con facilidad desde hace dos mil años. Roberto Assagioli, por ejemplo, con su psicosíntesis, penetró en las causas de las enfermedades, apoyándose en la realidad “transpersonal” del ser como factor desencadenante de las mismas.

 

Abraham Maslow descubrió la “psicología del ser” y abrió espacio para su entendimiento profundo en relación con la psicogénesis de las enfermedades que deterioran la personalidad del hombre.

 

Groff, relacionando la mente con el cerebro, va más allá y enfrenta al ser inmortal como agente de innúmeras psicopatologías.

 

Melanie Klein y Carl Johnson, freudiana, propone para los esquizofrénicos terapéuticas fundamentales en el amor, en la caridad, en el perdón cristiano como las de mayor eficacia, aunque se reconozcan arreligiosos.

 

La personalidad destacada de Jesús impresionaba, de forma indeleble, a todos aquellos que lo encontraban. Identificado con Dios, lo demostraba en todos sus pasos, clamando a los oyentes la conquista de la realidad, el reino de los cielos, que se encuentra en el interior de cada uno.

 

 Su propuesta de comparación de valores, los materiales con los espirituales, ofrecía la excelente oportunidad para el despertar mental al respecto de la vida y la consecuente experiencia vivencial en clima de armonía íntima, con una identificación entre las posibilidades y las circunstancias existenciales. Sin utilizar expresiones y conceptos intercalados, hablaba un lenguaje de simple comprensión para la masa ignorante y para las mentes más prestigiadas que lo buscaban.

 

Extraordinario narrador de historias, una de las artes más difíciles en el área del discurso, y poeta impar, debido a las imágenes puras en su riqueza de colores y de significado, sus enseñanzas se eternizaron, reconocidos como de los más bellos jamás anotados por la gnosis. El sermón de la montaña, considerado la “carta magna de los derechos humanos”, es un desafío de no-violencia, propio para esta época, así como fue para aquella en que Jesús lo anunció.

 

Los que lo escucharon, jamás se alejaron de su magia incomparable. No solamente, Jesús es actual por las terapias de amor y por las enseñanzas que propone al hombre contemporáneo, sino, también, por el ejemplo de felicidad y exteriorización de paz que irradiaba.

 

En cuanto a las ambiciones sin control que conducen a las inteligencias al paroxismo y a la alucinación de la posesión, de la fama, de la gloria, de las disputas ciegas, Jesús resurge en la consciencia moderna en plenitud, jovial y amigo, afortunado por la humanidad y la seguridad íntima La actualidad necesita urgentemente de Jesús descrucificado, compañero y terapeuta en atendimiento de emergencia, a fin de evitarle la caída en el abismo. 

(Jesús y la actualidad. Divaldo Franco).


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(…) "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo", añadiendo: "Esta es toda la ley y los Profetas". Con esas palabras: "El cielo y la tierra no pasarán sin que todo sea cumplido hasta una coma", Jesús quiso decir, que era menester que la ley de Dios recibiese su cumplimiento: es decir, que fuese practicada por la tierra en toda su pureza, con todo su desarrollo y todas sus consecuencias; pues ¿de qué serviría haber establecido esta ley, si quedase subsistente el privilegio de algunos hombres o de un solo pueblo? Siendo todos los hombres hijos de Dios, son, sin distinción, objeto de una misma solicitud.

 

Pero la misión de Jesús no fue simplemente la de un legislador moralista sin más autoridad que su palabra; vino a cumplir las profecías que anunciaron su venida; recibía su autoridad de la naturaleza excepcional de su espíritu y de su visión divina, vino a enseñar a los hombres que la verdadera vida no está en la tierra, sino en el reino de los cielos; a enseñarles el camino que conduce a ella, los medios para reconciliarse con Dios, y hacer presentir la marcha de las cosas futuras, para el cumplimiento de los destinos humanos. 

Sin embargo, no lo dijo todo, y sobre muchos puntos se limitó a dejar el germen de verdades que El mismo declara que no podían ser comprendidas; habló de todo, pero en términos más o menos explícitos, porque para entender el sentido oculto de aquellas palabras, era preciso que ideas nuevas y conocimientos nuevos vinieran a dar la clave, y estas ideas no podían venir antes de cierto grado de madurez del espíritu humano. La ciencia debía contribuir poderosamente al nacimiento y al desarrollo de estas ideas; luego era preciso dar a la ciencia el tiempo para progresar. (Evangelio Según Espiritismo cap I).


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(…) Sin prejuzgar sobre la naturaleza de Cristo y no considerándolo, por hipótesis, sino como un espíritu superior, es necesario reconocer que él es un espíritu del orden más elevado, muy superior por sus virtudes al hombre común terrestre.

 

Debido al prodigioso resultado que produjo su venida, sabemos que su encarnación en este mundo fue una misión confiable solamente a los mensajeros directos de la Divinidad para el cumplimiento de sus designios.

 

Suponiendo que Cristo no fuese Dios encarnado, sino un enviado de Él encargado de transmitir su palabra, Cristo sería más que un profeta, sería un Mesías divino. Como hombre poseía la organización de los seres carnales. Pero como espíritu puro, liberado de las influencias de lo terreno, vivía más de la vida espiritual que de la corporal, de la cual no poseía una sola debilidad.

 

La superioridad de Jesús sobre los hombres no se relacionaba con las cualidades particulares de su cuerpo, sino con sus perfecciones espirituales. Su espíritu dominaba totalmente a la materia y también a su periespíritu, formado con los elementos más puros de los fluidos terrestres (cap. XIV, ítem 9). Su alma debía unirse al cuerpo sólo para lo más indispensable.

 

Debido a la más amplia liberación de su espíritu, poseería la facultad de doble vista permanente que, además de una penetración excepcional, sería totalmente superior a la que poseen los hombres comunes.

 

Lo mismo debía ocurrir con todos los fenómenos que dependen de los fluidos periespirituales o psíquicos. La calidad de esos fluidos le otorgaban un inmenso poder magnético que era favorecido por su deseo incesante de hacer el bien.

 



En las curaciones que realizaba, ¿actuaba Jesús como un médium? ¿Se le puede considerar un poderoso médium curativo? No, porque el médium es un intermediario, un instrumento que sirve a los espíritus desencarnados, y Cristo no necesitaba asistencia: actuaba sin ayuda, en razón de su poder personal, así como pueden hacerlo en ciertos casos los encarnados en la medida de sus fuerzas.

 

Por otra parte, ¿Qué espíritu hubiese osado insuflarse sus propios pensamientos y encomendarle la retransmisión? Si recibía alguna influencia extraña, ésta sólo podía provenir de Dios, ya que según la definición dada por un espíritu, Jesús era Médium de Dios.(La Genesis cap. XV).


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(…) ¿Cuál ha sido el arquetipo más perfecto que Dios haya otorgado al hombre para servirle de guía y modelo?

- Ved a Jesús.

Es Jesús para el hombre el arquetipo de la perfección moral a que puede aspirar la humanidad en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que ha enseñado es la más pura expresión de su ley, porque estaba animado del Espíritu divino y fue el Ser más puro que haya aparecido en la Tierra.

 

Si algunos de los que pretendieron instruir al hombre en la ley de Dios han hecho que en ocasiones aquél se extraviara con falsos principios, esto ha sido porque se dejaron dominar ellos mismos por sentimientos demasiado terrenales y por haber confundido las leyes que rigen las condiciones de la vida del alma con aquellas otras que regulan la existencia del cuerpo.

 

Muchos han presentado como leyes divinas lo que no era otra cosa que leyes humanas, creadas para servir a las pasiones y dominar a los hombres. (Libro de los Espíritus ítem 625)

 

O o o O o o O o o O o o O o o O


 (…) La inmersión de Jesús en los fluidos groseros del orbe terrestre es la historia de la redención de la propia humanidad que sale de las urnas del "yo", para elevarse a las altas cimas de la libertad.


 Viviendo en la época de los reinados de Augusto y Tiberio, cuyas vidas quedaron marcadas con un vigor no habitual en la Historia, Su nacimiento y Su muerte marcaron los tiempos indeleblemente, constituyéndose en señal divisoria de la Civilización, como acontecimiento predominante en los hechos importantes de la vida humana.




 Aceptando como lugar de nacimiento el reducto humildísimo de un pesebre, en el momento significativo en que se estaba llevando a cabo un censo, elaboró desde el primer momento la profunda lección de la humildad, para inaugurar un reinado diferente entre los seres, en el preciso momento en que la supremacía de la fuerza entronizaba a la espada y la púrpura alfombraba el suelo, tapizando el piso por donde pasaban los triunfadores. Y jamás se apartó de la directriz inicialmente asumida: la de servir a todos.


 Acompañando la marcha alocada del espíritu humano, que se encuentra atado a los sucesivos ciclos de los renacimientos inferiores en la rueda de sus pasiones esclavizantes, hizo que pioneros y embajadores de Su Morada, Lo precediesen cantando las glorias superiores de la vida de lo bello, para propiciar los sueños elevados y ansias sublimes... (Primicias del reino por Amelia Rodrigues).


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(…) Hay dos aspectos de Cristo: Cristo el hombre y Cristo el espíritu. En el hombre adorar a Cristo en espíritu es mucho más importante que celebrar material y socialmente su nacimiento.   


Cristo debe nacer dentro de nosotros en espíritu, debe nacer nuevamente en nuestra conciencia, esa es la segunda venida de Cristo.  


Representa una injusticia hacia Cristo celebrar su nacimiento solo con fiestas y regalos. Eso está muy bien pero la falta de una comunión profunda y devota con el espíritu de Cristo al celebrar la navidad constituye una grave omisión en la práctica Cristiana.


Una forma de celebrar la Navidad Espiritual el 24 de diciembre es haciendo oración y meditación.

 

El Maestro Jesús dijo: “la mies es mucha y los obreros pocos”, las bendiciones que trae aparejada la presencia de Dios y de Cristo están a disposición de los que hagan el esfuerzo de entrar en comunión con ambos en el estado de oración y meditación.

 

El Maestro Jesús fue enviado al mundo para despertar el verdadero espíritu de Cristo en el interior.  Donde quiera que estés comprométete a celebrar primero  la Navidad Espiritual y luego la Festividad Social.

 

Observando ambas celebraciones se experimentará un gran despertar al esforzarte por comulgar con Dios con Cristo y con los grandes maestros.  

 

En Navidad nos preparamos para afrontar, de un modo óptimo, el nuevo año que está próximo a comenzar, es una forma maravillosa de iniciar el año nuevo mediante un mayor esfuerzo espiritual.

 

Cada día tenemos que transformarnos liberando y abandonando toda maldad e ignorancia nadie más puede hacerlo por ti.

 

Todos los grandes maestros están activos y la misión de algunos consiste en tratar de afianzar el bien en este mundo y en la medida en que sean capaces de hacerlo a través de las mentes receptivas, el poder de la oscuridad se debilita y el poder de Dios se vuelve más fuerte.

 

Cuando un gran santo resucita en el espíritu y, sin embargo, adopta una forma para responder a los devotos sinceros y receptivos significa que ese gran santo tiene un papel que desempeñar en el destino del mundo y vela por el destino del mundo.


Tiene una misión que llevar a cabo quien pone los poderosos pensamientos de paz en las mentes de algunas almas. 

 

Ellos están tratando de establecer la paz y la armonía sobre la tierra y elevarla a un nivel espiritual superior pero no pueden hacerlo si los seres humanos no lo permiten.  

 

En cada buen pensamiento se encuentra el hogar secreto de Cristo es allí donde está Él, pero no saldrá de su escondite mientras lleves la ignorancia contigo, mientras no aprendas a amar a los que te odian y a vivir los demás principios de la vida de Cristo.

 

Cuando Cristo vino a la tierra nació en Oriente, se dice que cuando cumplió 15 años su familia procuró concertarle un matrimonio como era la costumbre por entonces, pero El eligió abandonar su hogar se dirigió hacia la India y el Tíbet donde permaneció quince años con los maestros.

 

Recordarás que había tres sabios que vinieron de oriente para visitar a Jesús en el momento de su nacimiento, Él devolvió aquella visita durante esos años de cuya actividad la Biblia no guarda registro, luego retornó a Jerusalén para predicar su mensaje, pero poca gente apreció a Jesús. 


Solo cuando ya había partido, algunos tomaron plena conciencia de lo que Él era y entonces las generaciones sucesivas comenzaron a construir iglesias en su honor, aún así  pocas personas a lo largo de los siglos han vivido realmente la vida de Cristo.

 

Esa es la razón de que millones de personas que se consideran Cristianas no sean felices o no estén espiritualmente satisfechas. Es muy sencillo aprender acerca de Cristo y sus enseñanzas, pero practicar lo que Él enseñó no es tan fácil.

 

He vivido la vida de Cristo en cada una de las formas en que me ha sido posible, por dicha razón puedo asegurar que la forma de vida que Él enseñó constituye la única vía hacia la verdadera felicidad.

 

Mucha gente piensa que vivir a la manera de Cristo es demasiado difícil, pero también es muy difícil convertirse en una persona famosa o rica, y grande es la angustia  cuando te das cuenta de que no puedes satisfacer tu deseo a pesar de haber hecho un enorme esfuerzo.

 

No obstante aunque encuentres dificultades, al tratar de encarnar los principios de Cristo en tu vida, si perseveras, la recompensa suprema será tuya, el monumento permanente del amor Crístico.

 

Jesús fue lo más perfecto que el hombre puede llegar a ser y ¿Qué le ofreció la humanidad? en lugar de apreciarlo fue crucificado. Si te parece intolerable el pequeño maltrato que a otros se infieren, piensa en lo que Cristo sufrió por prodigar Amor. De todos los buenos actos que realizó, el más grande fue aquel en el que dijo desde la cruz:  "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen".

 

Ofrendamos hoy nuestro tributo a ese gran Cristo que ha construido en nuestros corazones un monumento permanente de amor. (Así hablaba Yogananda).

 

Como ocurrió en la antigüedad, el Maestro Jesús sigue siendo venerado por los sabios de Oriente que tienen la comprensión, a través de sus conocimientos y mediumnidad, de Su gran valor como guía, modelo y terapeuta para la Humanidad. 

 

Según han ido avanzado los siglos, Sus enseñanzas se han mantenido también en en aquellos lugares, centros espirituales que con sinceridad han sabido mantener Sus preceptos y devoción hacia Cristo sin importar culturas, razas y tradiciones religiosas, tal como Él demostró con su ejemplo.

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25 febrero 2024

EL RUMBO DE LA HUMANIDAD




Nos advierten desde todas partes que han llegado los tiempos señalados por Dios, en que habrán de producirse importantes acontecimientos para la regeneración de la humanidad. ¿En qué sentido se deben entender esas palabras proféticas?

 

Para los incrédulos, no tienen la menor importancia; según su punto de vista no son más que la enunciación de una creencia pueril, carente de fundamento. Para la mayoría de los creyentes, sin embargo, indican algo místico y sobrenatural, y las consideran precursoras de la derogación de las leyes de la naturaleza.

 

Ambas interpretaciones son igualmente erróneas: la primera, porque implica la negación de la Providencia; la segunda, porque esas palabras no anuncian un trastorno de las leyes de la naturaleza, sino el cumplimiento de esas leyes.

 

Todo es armonía en la Creación; todo revela una previsión que no se desdice ni en las pequeñas ni en las grandes cosas. Debemos, pues, apartar de inmediato toda idea de arbitrariedad, porque es inconciliable con la sabiduría divina. En segundo lugar, si nuestra época está señalada para la realización de ciertas cosas, es porque estas tienen una razón de ser en la marcha del conjunto.

 

Sobre esta base, diremos que nuestro planeta, como todo lo que existe, está sujeto a la ley del progreso. Progresa físicamente por la transformación de los elementos que lo componen, y moralmente por la purificación de los Espíritus encarnados y desencarnados que viven en él.

 

Esos dos progresos se realizan en forma paralela, puesto que el perfeccionamiento de la vivienda está relacionado con el de quien habita en ella. Físicamente, el planeta ha sufrido transformaciones sucesivas, comprobadas por la ciencia, que lo hicieron habitable por seres cada vez más perfeccionados.

 

Moralmente, la humanidad progresa por el desarrollo de la inteligencia, del sentido moral y de la moderación de las costumbres. Al mismo tiempo que el mejoramiento del globo se produce por la actividad de las potencias materiales, los hombres contribuyen a ese fin mediante los esfuerzos que resultan de la aplicación de su inteligencia. Sanean las regiones insalubres, facilitan las comunicaciones y hacen más productiva la tierra. Ese doble progreso se realiza de dos maneras: una de ellas, lenta, gradual e imperceptible; la otra, mediante cambios bruscos, a cada uno de los cuales corresponde un movimiento ascensional más rápido, que señala con efectos muy notorios los períodos progresivos de la humanidad.

 

Esos movimientos, subordinados en cuanto a los detalles al libre albedrío de los hombres, son en cierto modo fatales en su conjunto, porque están sometidos a leyes, como las que actúan en la germinación, el crecimiento y la madurez de las plantas. Es por eso que el movimiento progresivo se cumple en ocasiones de modo parcial, es decir, limitado a una raza o a una nación; en otras ocasiones es general. El progreso de la humanidad se lleva a cabo, por lo tanto, en virtud de una ley. Ahora bien, como las leyes de la naturaleza son obra de la eterna sabiduría y de la presciencia divina, los efectos de esas leyes derivan de la voluntad de Dios; no de una voluntad ocasional y caprichosa, sino de una voluntad inmutable.

 

Cuando, por consiguiente, la humanidad está madura para ascender un grado, se puede decir que los tiempos señalados por Dios han llegado, como se puede decir también que una determinada estación es el tiempo para la madurez y la cosecha de los frutos.

 

Por el hecho de que el movimiento progresivo de la humanidad sea inevitable, dado que está en la naturaleza, no se concluye que Dios permanezca indiferente a él y que, después de haber establecido leyes, se haya retirado a la inactividad dejando que las cosas sigan su curso por sí solas. No cabe duda de que sus leyes son eternas e inmutables, pero eso se debe a que su propia voluntad es eterna y constante, y a que su pensamiento anima todas las cosas sin intermitencias. Ese pensamiento, que todo lo penetra, es la fuerza inteligente y permanente que mantiene la armonía en todo. Si dejase de actuar un solo instante, el universo sería como un reloj al que le falta el péndulo regulador. Dios vela, pues, sin cesar por la ejecución de sus leyes, y los Espíritus que pueblan el espacio son sus ministros, encargados de cuidar los detalles de acuerdo con atribuciones que corresponden al grado de adelanto que hayan alcanzado.

 

El universo es, al mismo tiempo, un mecanismo inconmensurable, accionado por un número incontable de inteligencias, y un inmenso gobierno en el que cada ser inteligente participa de modo activo bajo la mirada del soberano Señor, cuya voluntad única mantiene la unidad en todas partes. Bajo el dominio de esa gran potencia reguladora, todo marcha, todo funciona en perfecto orden. Donde nos parece que existen perturbaciones, sólo hay movimientos parciales y aislados, que para nosotros tienen la apariencia de irregulares porque nuestra visión es limitada. Si pudiésemos abarcarlos en conjunto, veríamos que esas irregularidades sólo son aparentes, y que están en armonía con el todo.

 

Hasta el presente, la humanidad ha realizado incuestionables progresos. Los hombres, con su inteligencia, han llegado a resultados que jamás habían alcanzado, desde el punto de vista de las ciencias, las artes y el bienestar material. Aún les queda por realizar un inmenso progreso: hacer que reinen entre ellos la caridad, la fraternidad y la solidaridad, que habrán de garantizarles el bienestar moral.

 

No habrían de conseguirlo con sus creencias ni con sus instituciones anticuadas, vestigios de otra etapa y adecuadas para una cierta época, suficientes para un momento de transición; pero que habiendo dado todo lo que tenían, hoy representarían una traba. El hombre no sólo necesita el desarrollo de la inteligencia, sino la elevación de los sentimientos, y para lograrlo es imprescindible que aniquile todo lo que en él sobreexcite el egoísmo y el orgullo.

 

Ese es el período en el que va a entrar a partir de ahora, y que señalará una de las principales fases de la humanidad. Esa fase, que en este momento se encuentra en elaboración, constituye el complemento indispensable del estado precedente, del mismo modo que la edad viril es el complemento de la juventud. Podía, pues, ser prevista y predicha con anticipación, y a eso se debe que se diga que los tiempos marcados por Dios han llegado.

 

No obstante, en esta oportunidad no se trata de un cambio parcial, de una renovación circunscripta a una determinada región, a un pueblo o a una raza. Se trata de un movimiento universal que se realiza en el sentido del progreso moral. Tiende a establecerse un nuevo orden de cosas, y hasta los hombres que más se oponen al cambio, contribuyen a él sin saberlo.

 

La generación futura, desembarazada de las escorias del viejo mundo y formada por elementos más depurados, estará animada por ideas y sentimientos muy diferentes de los de la generación actual, que se retira a pasos agigantados. El viejo mundo habrá muerto, y sólo perdurará en la Historia, del mismo modo que lo está hoy el período de la Edad Media, con sus costumbres bárbaras y sus creencias supersticiosas.

 

Por otra parte, todos saben cuánto deja que desear el presente orden de cosas. Después de que, en cierto modo, se haya agotado el bienestar material que la inteligencia es capaz de producir, se llegará a comprender que el complemento de ese bienestar sólo puede hallarse en el desarrollo moral. Cuanto más se avanza, más se percibe lo que falta, sin que, no obstante, se pueda aún definirlo claramente: se trata de la consecuencia del trabajo interno con que se elabora la regeneración. Brotan deseos, aspiraciones, que son como el presentimiento de un estado mejor.

 

Con todo, un cambio tan radical como el que se realiza en la actualidad no puede llevarse a cabo sin conmociones. Existe una lucha inevitable de ideas. De ese conflicto forzosamente se originarán perturbaciones temporarias, hasta que el terreno haya sido allanado y el equilibrio restablecido. Así pues, de la confrontación de ideas surgirán los trascendentes acontecimientos anunciados, y no de cataclismos o catástrofes puramente materiales.

 

Los cataclismos generalizados fueron consecuencia del proceso de formación de la Tierra. Hoy no se agitan las entrañas del planeta, sino las de la humanidad. Si bien la Tierra ya no debe temer a los cataclismos generales, no por eso deja de estar sometida a revoluciones periódicas.

 

“Así es, no cabe duda de que la humanidad se transforma, como ya se transformó en otras épocas, y cada transformación está señalada por una crisis que es, para el género humano, lo que son para los individuos las crisis de crecimiento; crisis que a menudo son penosas, dolorosas, que arrastran consigo a las generaciones y a las instituciones, pero a las que siempre sigue una fase de progreso material y moral. ”La humanidad terrestre, llegada a uno de esos períodos de crecimiento, hace casi un siglo que se encuentra en pleno trabajo de transformación. A eso se debe que por todas partes haya agitaciones, como si estuviera presa de una especie de fiebre y como si la impulsara una fuerza invisible, hasta que recupere el equilibrio sobre nuevas bases.

 

Quien la analice, entonces, la encontrará muy cambiada en sus costumbres, en su carácter, en sus leyes, en sus creencias; en una palabra, en todos sus estamentos sociales. ”Algo que os parecerá extraño, pero que no deja de ser rigurosa verdad, es que el mundo de los Espíritus que os rodea sufre el contragolpe de todas las conmociones que agitan al mundo de los encarnados; digo incluso que aquel participa activamente en ellas. Esto nada tiene de sorprendente para quien sabe que los Espíritus componen un todo con la humanidad; que de ella salen y a ella deben volver.

 

Por consiguiente, es natural que se interesen por los movimientos que se producen entre los hombres. Tened la certeza de que, cuando se lleva a cabo una revolución social en la Tierra, dicha revolución afecta también al mundo invisible; todas las pasiones, buenas y malas, son allí tan sobreexcitadas como entre vosotros; una intraducible efervescencia reina entre los Espíritus que aún forman parte de vuestro mundo y que esperan el momento de regresar a él.

 

”A la agitación de los encarnados y los desencarnados se suman en ocasiones, e incluso la mayoría de las veces, ya que en la naturaleza todo se complementa, los trastornos de los elementos físicos; es entonces que durante un tiempo se produce una verdadera confusión general, pero que pasa como un huracán, después del cual el cielo se despeja, y entonces la humanidad, reconstituida sobre nuevas bases e imbuida de nuevas ideas, transita una nueva etapa de progreso.

 

”En el período que está comenzando, el espiritismo florecerá y dará frutos. Por lo tanto, vosotros estáis trabajando más para el futuro que para el presente. Pero era necesario que esos trabajos fuesen elaborados previamente, porque preparan los caminos de la regeneración a través de la unificación y la racionalidad de las creencias. Felices los que los aprovechan desde ahora; serán para ellos de gran utilidad y se evitarán muchas penas”. DR. BARRY.

 

La fraternidad debe ser la piedra angular del nuevo orden social. No obstante, no existe verdadera fraternidad, sólida y efectiva, si no se apoya en una base inquebrantable. Esa base es la fe, pero no la fe en tales o cuales dogmas particulares, que cambian con los tiempos y según los pueblos, y cuyos partidarios se agreden mutuamente, visto que al anatematizarse unos a otros fomentan el antagonismo. Se trata, por el contrario, de la fe en los principios fundamentales que todos pueden aceptar: Dios, el alma, el porvenir, EL PROGRESO INDIVIDUAL INDEFINIDO, LA PERPETUIDAD DE LAS RELACIONES ENTRE LOS SERES. Cuando los hombres estén convencidos de que Dios es el mismo para todos; de que ese Dios, soberanamente justo y bueno, no puede querer nada que sea injusto; de que el mal proviene de ellos y no de Él, entonces todos se considerarán hijos del mismo Padre y se tenderán las manos unos a otros. Esa es la fe que concede el espiritismo, y en lo sucesivo será el eje alrededor del cual se moverá el género humano, sean cuales fueren los cultos y las creencias individuales.

 

Por cierto, todavía existen retardadores de este proceso evolutivo; pero ¿qué pueden hacer contra la marea que asciende, aparte de arrojarle piedras? Esa marea es la generación que surge, mientras ellos desaparecen junto con la generación que se marcha a grandes pasos cada día. Hasta entonces, sin embargo, defenderán el terreno palmo a palmo. Hay, pues, una lucha inevitable pero desigual, porque se trata de la lucha entre el pasado decrépito, que caduca cubierto de harapos, y el futuro joven. Es la lucha del estancamiento contra el progreso; de la criatura humana contra la voluntad de Dios, pues los tiempos que Él ha señalado ya llegaron.

 

Kardec, Allan. La Genesis. Capítulo XVIII.

 




19 febrero 2024

HOMENAJE A SOL 2024

HOMENAJE A SOL POR LA PERIODISTA D ª SUSANA ESTEVE 19/2/2024




POEMAS DE SOL

En los últimos meses Sol quería enviar sus poemas al concurso de los premios nobel de Suecia. Pensaba que si ganaba el concurso podía ayudar a la Mansión del Camino de Brasil en su obra social.

 

Encontré estos para deleite de sus amig@s y compañer@s:


PARA UN ESCARABAJO

Tan bello en la muerte
con tus seis manos
unidas en oración.
Ni siquiera tus suaves bigotes
se mueven con el viento.
Descansando en el caparazón verde
Centelleante,
con la panza de cobre
vuelta hacia el cielo.

Por primera vez me dejas ver
tus ojos brillantes,
que reflejan el sosiego del sol y
del antiquísimo árbol amado.

Quizá mi amor puede llevarte
 a través del alma grupal de los insectos
a comenzar una caminata
como un ser que crece en el peregrinaje
de la evolución.

Feliz viaje, amado
centelleante escarabajo,
tan bello en la muerte




EN EL JARDIN DE MILLES
(Museo esculturas de Carl Milles, el más visitado de Suecia
)



Voy andando en el país del júbilo
porque aquí yaces tú 
rodeado por Dios 
con sus angelitos con trompetas.


Manitou, el Dador de Vida,
 exhala la pipa de la paz y la unidad,
aquí se halla la multitud,
que se encuentra después del fin de la vida;
desde el cielo se estira la gigantesca mano verde
-- bájalo un poquito más, ¡oh, Dios!

No comprendo mis sentimientos,
estoy abatida de tristeza,
y sin embargo estoy casi sonriendo,
formo parte  de una historia eterna
y no estoy  muerta como yo creía.
Es tu amor que me ha hecho vidente.



MOMENTOS

Hay que obedecer
la suave fuerza
que guía todo
y no quedarnos
con amargura
si el amigo derriba
las torres hechas
de soleada arena.
Eran demasiado bellas
para ser desechadas
como trastos viejos.


Los sentimientos
cuando las torres se alzaron,
aún existen en nuestros cantos
y nos llevan a vidas nuevas.




VISIÓN CÓSMICA

Una molécula solitaria
 estaba pataleando
En la Infinidad
En el octavo día de de la creación
No había sido colocada en ningún sistema solar.
No pertenecía al aire, ni al fuego,
Ni a la Tierra, ni al agua.

Estaba abandonada e inútil
Un fragmento que había quedado
Después del primer planeamiento Cósmico.

Pero el pensamiento de Dios lo captó
Y lo acariciaba
Con manos sonrientes, y
Susurrando en el viento le dijo:
--Tu vas a experimentar una gracia especial,
Tu misma vas a elegir tu destino y tu estrella;
¿Quieres ser un rey brillante
Con poder sobre hombres y tierras?
O ¿un famoso artista elogiado por las masas?”

-- Déjame  ser un árbol
Con la raíz fija en la tierra
Y la corona lo más cerca posible del cielo.
Déjame ofrecer frutas más dulces que las ácidas manzanas.


TENGO VENERACIÓN POR LO IMPERFECTO

Tengo veneración por lo imperfecto,
Adoro fracasar,
Y la capacidad de decir
Con ojos alegres:
“ No puedo”.


Cada pequeña flor
Es mucho más bella
Que nuestras más grandes hazañas.
Tenemos la dicha de contemplar su belleza,
 acariciar su cuerpo aterciopelado
y apreciar su perfume.

¿A que viene entonces
ese llanto por tu derrota?



NO SER NADA

Recibí el don
de no ser nada.

Por eso escucho el canto de las estrellas,
encima de las risas y lamentos de los seres humanos.

Por eso veo coronas de luz
 sobre piedras, árboles y flores.

Nada es tan grande
como no ser nada.


10 enero 2024

EXPIACIONES COLECTIVAS


 

Imagen de starline en Freepik

Pregunta. - El espiritismo nos explica perfectamente la causa de los padecimientos individuales, que son la consecuencia inmediata de las faltas cometidas en la existencia presente, o una expiación del pasado; pero dado que cada uno sólo es responsable de sus propias faltas, ¿cómo se explican satisfactoriamente las desgracias colectivas que afectan a las aglomeraciones de individuos, como sucede en ocasiones a toda una familia, a una ciudad, a una nación o a una raza, y que se abaten tanto sobre los buenos como sobre los malos, tanto sobre los inocentes como sobre los culpables?

 

Respuesta.- Las leyes que rigen el universo, sean físicas o morales, materiales o intelectuales, han sido descubiertas, analizadas y comprendidas a partir del estudio de la individualidad y de la familia hacia el de todo el conjunto, y se las ha generalizado gradualmente, comprobando la universalidad de los resultados. Lo mismo sucede hoy en relación con las leyes que el estudio del espiritismo os ha permitido conocer.

 

Podéis aplicar, sin temor a equivocaciones, las leyes que rigen el individuo a la familia, a la nación, a las razas, al conjunto de los habitantes de los mundos, los cuales constituyen individualidades colectivas. Existen las faltas del individuo, las de la familia, las de la nación; y cada una de ellas, sea cual fuere su carácter, se expía en virtud de la misma ley. El verdugo expía, en relación con su víctima, ya sea encontrándose con ella en el espacio, o viviendo en contacto con ella en una o en muchas existencias sucesivas, hasta que haya reparado todo el mal que practicó. Lo mismo sucede cuando se trata de crímenes cometidos solidariamente por un cierto número de personas; las expiaciones son solidarias, lo que no suprime la expiación simultánea de las faltas individuales.

 

En cada hombre existen tres caracteres: el de individuo o ser en sí mismo, el de miembro de la familia, y finalmente el de ciudadano. Bajo cada una de esas tres fases puede ser criminal o virtuoso, es de[1]cir, puede ser virtuoso como padre de familia, al mismo tiempo que criminal como ciudadano, y recíprocamente. De ahí las situaciones especiales que experimenta en sus existencias sucesivas.

 

Así pues, salvo alguna excepción, podemos admitir como regla general que todos aquellos que en una existencia están reunidos por una tarea en común, ya han vivido juntos para trabajar con el mismo objetivo, y todavía se encontrarán reunidos en el futuro hasta que hayan alcanzado la meta, es decir, expiado su pasado o cumplido la misión que aceptaron.

 

Gracias al espiritismo comprendéis ahora la justicia de las pruebas que no derivan de los actos de la vida presente, porque reconocéis que esas pruebas son el rescate de las deudas del pasado. ¿Por qué no habría de ser del mismo modo en relación con las pruebas colectivas?

 

Alegáis que las desgracias de orden general alcanzan al inocente tanto como al culpable; pero ¿no sabéis que el inocente de hoy puede haber sido el culpable de ayer? Si se ve afectado individualmente o en forma colectiva, es porque lo ha merecido.

 

Además, como ya hemos dicho, están las faltas del individuo y las del ciudadano; la expiación de unas no exime de la expiación de las otras, dado que toda deuda debe ser pagada hasta la última moneda. Las virtudes de la vida privada difieren de las de la vida pública. Alguien que es un excelente ciudadano puede ser un pésimo padre de familia; y otro, que es buen padre de familia, probo y honesto en sus negocios, puede ser un mal ciudadano, haber atizado el fuego de la discordia, oprimido al débil, manchado sus manos con crímenes de lesa sociedad.

 

Esas faltas colectivas son las que expían colectivamente los individuos que a ellas han concurrido, los cuales se encuentran de nuevo reunidos para sufrir juntos la pena del talión, o para tener la oportunidad de reparar el mal que han cometido, probando su devoción a la causa pública mediante el socorro y la asistencia a los que antes habían maltratado.

 

Así, lo que sin la preexistencia del alma es incomprensible e inconciliable con la justicia de Dios, se vuelve claro y lógico mediante el conocimiento de esa ley.

 

La solidaridad, por lo tanto, que es el verdadero lazo social, no lo es sólo para el presente: se extiende al pasado y al porvenir, puesto que las mismas individualidades se han reunido, se reúnen y se reunirán para ascender juntas la escala del progreso mediante el auxilio mutuo. Esto es lo que el espiritismo hace comprensible por medio de la equitativa ley de la reencarnación y de la continuidad de las relaciones entre los mismos seres.

Obras Póstumas - Allan Kardec (cap. I)

Reflexiones

Reflexión 18/5/19

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