18 septiembre 2021

OPCIÓN POR LA VIDA

 La humanidad en general vive en un estado de sueño, de letargo, y por esta misma razón sufre de la enfermedad más dominante, que es la ignorancia de uno mismo, de su destino, del sentido de la existencia.




Acomodados a la situación en la que se encuentran, los individuos se quejan, pero no hacen casi nada para cambiar los factores degenerativos del conjunto social, normalmente presentes en sí mismos.


Se lamentan por una necesidad masoquista de inspirar compasión, no hacen ningún esfuerzo real para superar todos los obstáculos que aparecen como amenaza o impedimento para su progreso.


La conciencia del sueño predomina en el mundo moderno, debido a sus concesiones al placer inmediato, sin propuestas ni oportunidades para liberar las emociones. Así, la sociedad se divide en grupos que son hostiles entre sí, distanciándose cada vez más unos de otros, cuando convendría eliminar las barreras separatistas, y no mantener la ignorancia de las infinitas posibilidades de realización y despertar.


Inevitablemente, surge el momento en que el ser es inducido a despertar o permanecer en la muerte de la realidad.


Para despertar del pesado sueño al que está sometido, todo el esfuerzo posible es necesario, para que pueda romper las cadenas que lo atan al proceso de autocompasión e infelicidad, de baja autoestima y falta de respeto para sí mismo.


Estar despierto es sentirse pleno, consciente de la realidad interior y de las infinitas posibilidades de crecimiento que están a su alcance; liberarse de los miedos que le inmovilizan, redescubrir la alegría de vivir y de actuar, ampliar el campo de la comunicación con la naturaleza y todos los seres; multiplicar los medios de dignificación humana, poniéndolos al alcance de todos, sometiéndose a la elocuente propuesta de iluminación que se puede encontrar en todas partes...



- Opción por la vida

La conciencia de responsabilidad y de seguridad no se alcanza automáticamente, más bien es adquirida por el esfuerzo personal constante. Esa adquisición no se logra de repente, sino en el día a día, de hora en hora, a través de las pequeñas cosas hasta alcanzar las grandes conquistas.


El individuo debe optar por sí mismo como escribió Kierkegaard, el filósofo y teólogo danés del siglo XIX.


Optar por si mismo significa el resultado de un análisis exhaustivo de la vida y de sus finalidades extraordinarias, representando un esfuerzo para vivir, para descubrir que uno mismo existe, y que nada, jamás, puede destruir su realidad.


Descubrirse como un@ es, y aceptarse, constituye la opción por si mism@, perfeccionándose para nuevos y futuros logros que llevan al cumplimiento de su destino de ser pensante, facultando el discernimiento de realizar sus aspiraciones fundamentales, esenciales.


Es cómodo aunque trágico huir psicológicamente de la vida, sin conseguirlo jamás realmente. El hombre forma parte de un conjunto armónico que constituye la Creación. Su desarmonía dificulta el orden, el equilibrio general, que el debe esforzarse por no desorganizar.


El egoísmo, hijo de la inmadurez, lo vuelve exigente e ingrato, llevándolo a la rebeldía cuando es contrariado en sus pasiones infantiles, lo que le propicia las distorsiones psicológicas y los primeros pensamientos sobre el suicidio.


Por otro lado, aparecen individuos que se aferran a los objetivos que se les representan como vida: amar apasionadamente a alguien, cuidar de otros, dedicarse a una labor, a una tarea artística o no, a un ideal o a la abnegación, y que concluida la motivación se niegan a vivir, debilitándose emocionalmente hasta la extenuación y sucumbiendo después...


Estas personas no optaron por si mismas. Realizaron un mecanismo de transferencia, sin que hayan experimentado la belleza de la vida y sus últimas finalidades. Quien se considera libre para morir, asume un compromiso con la libertad para vivir.


La opción por un@ mism@ ofrece una alta responsabilidad para con la vida, un encanto nuevo para descubrir todas las bellezas que estaban oscurecidas por el pesimismo, una libertad con alto grado de movimiento.


El amor se le expresa mas pleno, porque, amándose a si mismo, irradia este sentimiento en todas las direcciones y llena todos los vacíos interiores con alegría y realización, mediante la auto-disciplina, que se revela como guía eficaz de los pensamientos y actos de libertad.


- La alegría de vivir

La vida es un poema de belleza, cuyos versos se componen de propuestas de luz, escritas en la partitura de la Naturaleza, que exalta su presencia en todo lugar.







En consecuencia, la oportunidad de la existencia física constituye un cuadro separado de encanto y conquistas, a través de cuyo aprendizaje la vida del ser humano es un poema de gran belleza.


Hay sol y armonía por todas partes, invitando a la paz y a la participación en su feliz conjunto. Sin embargo, sólo la criatura humana, se presenta como triste, marcada por una salud moral influenciada por actitudes y acciones del pasado, de compromisos mal orientados, de realizaciones desastrosas, transfiriéndolas de una etapa para otra, hasta que resuelva solucionar las dificultades desde dentro hacia fuera, para de esa forma alcanzar sus objetivos con un esfuerzo dirigido adecuadamente.


Es necesario, por tanto, que la alegría de vivir forme parte activa del programa de la construcción personal de la criatura inteligente. Aprovechando al máximo toda la magia existente que ofrece el Universo, retomando la maravillosa fuerza interior que está al alcance de todo aquel que desea elevarse, liberarse de los tormentos y ataduras con el pasado.


El destino del ser humano es la libertad. Ser libre significa no ser dependiente, sino optar por lo que constituye una emulación para la victoria; no aferrarse al pasado, ni preocuparse por el futuro, viviendo el presente en paz y con alegría.


A medida que el ser humano madura psicológicamente, la alegría de vivir constituye una poderosa razón para la búsqueda de la iluminación. Esa alegría no excluye, desde luego, los episodios de reflexión por el dolor, de ansiedad por el amor, de espera por la salud , la presencia de la enfermedad, la angustia momentánea, de inquietud ante lo que está ocurriendo.


Estos fenómenos, aunque forman parte del curso existencial, no eliminan la alegría, sino que le dan razón de ser, porque después de cada desafío le sigue una victoria; después de cada prueba le sucede una conquista; en cada aventura de dolor presenta un nuevo nivel de equilibrio, haciendo de la alegría una constante y motivación para la producción de nuevos valores.


La alegría proporciona al cerebro un mayor aporte de enzimas especiales encargadas de producir salud facilitando la risa. Es un potente estimulante de la producción de inmunoglobulina salival (sIgA), portadora de factores inmunizantes, que propician la equilibrio orgánico constante, evitando la invasión de diversos virus y bacterias perjudiciales.


Cuando te ríes, se estimulan preciosos músculos faciales y generales, eliminas toxinas nocivas acumuladas, que acaban intoxicando al individuo. La risa es una forma de expresar alegría, sin que sea necesaria una carcajada estruendosa, nerviosa o descontrolada en su exteriorización.


Hoy en día, la risoterapia es un recurso precioso para evitar ciertas alteraciones, también ayuda en la la recuperación de patologías graves, especialmente las infecciosas, degenerativas de la máquina orgánica y diversos trastornos emocionales y psíquicos.


El autoconocimiento revela al individuo sus posibilidades y limitaciones, abriendo espacios para la renovación y la conquista de nuevos horizontes de salud y plenitud, sin conciencia de culpa, sin estigmas.


Por tanto, la Psiconeuroinmunología viene a demostrar que el estado de la salud puede ser alcanzado por el propio individuo que decide renovarse y creer en sí mismo, en sus inmensas reservas de energías, en el valor de sus conquistas. Perfectamente compatible con la Ley de Causa y Efecto, los logros positivos pueden eliminar o disminuir el peso de los negativos y perjudiciales.


La criatura humana es su psique. Según como actúe, así serán las manifestaciones del mundo del "yo" y del Ser.


El pensamiento, por tanto, cuando está bien construido, actúa sobre el mecanismo del sistema nervioso, en el cerebro, y estos, conjugados, producen enzimas protectoras que hacen que el organismo sea inmune a muchas invasiones de agentes destructivos, propiciando la salud.


La alegría de vivir es una invitación a una existencia rica en producciones morales, espirituales, artísticas, culturales, estéticas y nobles.


La fatalidad existencial es dejar de vivir bien, que es una de los objetivos humanos. Vivir bien, que es una conquista personal, intransferible y especial que nunca puede alterarse ni perderse, fomentar la felicidad y trabajar por la paz que todos anhelan.


- Diferentes causas

Todas las grandes preocupaciones del espíritu pueden ocasionar la locura: las ciencias, las artes e incluso la religión proporcionan su contingente. La causa principal de la locura es una predisposición orgánica del cerebro, que lo hace más o menos sensitivo a ciertas impresiones. Dada una predisposición a la locura, esta tomará el carácter de la preocupación principal, en cuyo caso se convertirá en una idea fija. Esa idea fija podrá ser la de Dios, los ángeles, el diablo, la fortuna, el poder, un arte, una ciencia, la maternidad, un sistema político o social, los Espíritus, etc.


Entre las causas más numerosas de sobreexcitación cerebral, es preciso contar las decepciones, las desgracias y los afectos contrariados, que son al mismo tiempo las causas más frecuentes de suicidio.


Ahora bien, el verdadero espírita observa las cosas de este mundo desde un punto de vista tan elevado, que le parecen pequeñas y mezquinas comparadas con el porvenir que lo aguarda; la vida es para él tan corta y fugaz, que las tribulaciones no le resultan más que los incidentes desagradables de un viaje.


Lo que a otros les produciría una violenta emoción, a él lo afecta medianamente. Sabe, por otra parte, que los pesares de la vida son pruebas que sirven para su adelanto si las sufre sin murmurar, porque será recompensado según el valor con que las haya soportado. Así, sus convicciones le otorgan una resignación que lo preserva de la desesperación y, por consiguiente, de una causa incesante de locura y suicidio.


Conoce, además, por las comunicaciones con los Espíritus, la suerte angustiada de los que abrevian voluntariamente sus días, y ese cuadro es apropiado para hacerlo reflexionar.


Por ese motivo el número de los que han rechazado esa decisión funesta de abandonar la vida voluntariamente gracias al Espiritismo es considerable. Que los incrédulos se rían de él cuanto quieran. Por mi parte, les deseo el consuelo que la doctrina espírita proporciona a todos los que se han tomado el trabajo de sondear sus misteriosas profundidades. (Allan Kardec) L.E. Introducción.



- Pensamiento ideal


Como todas las expresiones de la evolución dependen del pensamiento, porque provienen de él, es fácil pensar que sustituyendo el que sea incorrecto por otro que parezca favorable. Para aquellas personas que digan no saber cómo discernir cuál es el pensamiento ideal del otro que es pernicioso, basta con hacer una evaluación de aquel que le sirvió como apoyo en una determinada situación o lo que experimentó y fue causa de perturbación, pasando así a realizar nuevas construcciones de pensamientos.






Al principio, la acomodación llevará al individuo a repetir el error y a no creer en el éxito de la tarea que acaba de comenzar. En este caso, depende del individuo insistir y perseverar, abriendo un nuevo espacio en el campo mental viciado, plantando las nuevas semillas de optimismo y esperanza, para salir de ese estado enfermizo. Después, es esencial empezar a valorar todo lo que le rodea, estableciendo nuevas pautas de entendimiento, para liberarse de las construcciones negativas-pesimistas.


El nuevo hábito se implantará lentamente en el subconsciente hasta que se convierta en una parte integral del comportamiento.


Pensar bien o mal es una cuestión de costumbre. Cada vez que ocurre un pensamiento servil, malsano, perverso y malicioso injusto, sustitúyelo inmediatamente por uno digno y saludable, amoroso, confiado, justo, sosteniéndolo con una energía firme del deseo de que sea así.


Lo que uno piensa se convierte en realidad, como es natural. Por eso, pensar y actuar son términos de la misma ecuación existencial. Primero pensar, luego actuar, para no arrepentirse cuando se empieza a reflexionar.


Las construcciones mentales superiores, que producen los hábitos saludables se renuevan y crecen en el ser, originados en el Espíritu, que los capta desde el Pensamiento Divino, del que proceden todas las fuerzas de edificación y de realización total.


- Autoestima


El individuo está siempre en el momento presente, que es su instante decisivo. Por lo tanto, el pasado no puede servir como parámetro, excepto para aprender a no repetir errores, ya que es irrecuperable, pero reparable.








No hay nada que pueda ser recuperado en el área moral que ha sido comprometida, siempre que haya un interés real, se puede corregir. Por lo tanto, es negativo mantener la nostalgia por lo que ya ha pasado, sentirse frustrado por lo que a uno le gustaría que ocurriera pero no ocurrió, o profundamente arrepentido por el fracaso del que fue objeto.


Esos sentimientos no pueden modificar las consecuencias desencadenado en el pasado, sin embargo, pueden reformular las bases de la acción que se repetirá en una nueva forma, así modificando los resultados futuros. Por eso debemos perdonar todo y a todos, también perdonarse a sí mismo, recomponerse emocionalmente uno mismo y continuar la tarea donde se extravió.


Una vida interior bien dirigida enseña al individuo a aceptarse a sí mismo tal como es, sin querer imitar modelos transitorios.


Ser auténtico con uno mismo, amarse a sí mismo, sin derivar ambiciones inspiradas en el egoísmo, ni creerse mejor que que otros, es una victoria sobre los conflictos y complejos que atormentan y y complejos que atormentan y permiten la devaluación de la persona, amargada por las luchas internas y los fracasos externos.


Aceptándose a sí mismo como es, desarrollando los recursos internos para crecer más y conquistar nuevos valores morales, el ser alcanza la meta de las ambiciones que anhelaba, sin saberlo, sin sufrir los impactos perturbadores de las alturas, ni las aflicciones de los serviles.


Este comportamiento sugiere la experiencia del amor, como una forma de lucidez. Al amar, uno busca olvidarse de sí mismo para darse a sí mismo, enriqueciéndose mientras promueve a los demás.


Este despliegue de sentimientos afectivos constituye el momento glorioso de autorrealización, cuando el ser canta una canción de entusiasmo por la vida, exaltándola y glorificándola dentro de uno mismo a sí mismo y alrededor de sus propios pasos. Esta manifestación del amor brota de dentro, como un sol que sale suave y hermoso, creciendo hasta alcanzar su máximo, con una diferencia, que este nunca decae, permaneciendo para calentar e iluminar.


Mientras persista el sentimiento de amor-permutación, dar para recibir, o recibir primero para dar después, el egoísmo, el sentido de niño psicológico sigue siendo dominante, dificultando la maduración real.


Este amor que lleva al olvido de sí mismo - de las pasiones perturbadoras, exigencias irrazonables, ilusiones injustificables ilusiones injustificables- es una conquista interior que dignifica y libera.


- Los imperativos de la paciencia


Es probable que pocos amigos piensen en esto: paciencia como inmunización contra el suicidio.


En las áreas de la actividad humana, muchas veces, surgen para la criatura determinados picos de provocación, para cuya travesía no siempre va a estar a el conocimiento superior. Es necesario que el alma se apoye en el bastón invisible de la paciencia, a fin de no resbalar en sufrimientos mayores.



Tener paciencia no solo es saber esperar, es comprender
cuando no se da algo en el momento en que lo esperas.


Es por eso que nos permitimos enviar reiterados ruegos a los hermanos domiciliados en el plano físico, a fin de que se dediquen al cultivo de la comprensión.


Si te encuentras bajo el impacto de conflictos domésticos, ante aquellos que se hagan campo de vibraciones negativas, usa la tolerancia tanto como sea posible, en auxilio a la seguridad del grupo familiar al cual te vinculas.


En las decepciones, sean cuáles fueren, reflexiona en el valor de la ponderación en tu propio beneficio.


Antes los golpes que te lancen, olvida las injurias y los agravios, y piensa en las oportunidades de trabajo que te darán el apoyo defensivo contra el desapego.


Bajo acusaciones que reconozcas y merecidas, olvida el mal, y no alimentes el fuego de la discordia.


Cuando te falte actividad profesional, continúa actuando, tanto como puedas, en las tareas de auxilio espontáneo a los demás, aprendiendo que la actividad noble atrae actividades nobles, y, con eso, pronto estarás en nuevas posiciones de servicio, según tus necesidades.


Si el desánimo te amenaza por este o aquel motivo, recuerda la importancia de tu ayuda fraternal en apoyo de alguien, y no te des el lujo de paradas improductivas.


En cualquier obstáculo a superar en el camino, conserva la paciencia por apoyo y guía, y de pensamiento confiante en la divina Providencia, seguirás adelante, apartando lejos la tentación de la fuga y reconociendo, en tiempo corto, que hay siempre un futuro mejor para cada uno de nosotros y que, en todas las tribulaciones de la existencia, vale la pena esperar el socorro de Dios.


En esta fase del desarrollo de la vida interior, el ser comienza a creer en su destino espiritual, que es la conquista de la felicidad a partir de este momento, y, tranquilizado en cuanto a los factores que le debilitan, avanza sin preocuparse de los errores que quedan en la retaguardia.


Sólo creyendo en las propias posibilidades y esforzándose por vivirlas, a pesar de los obstáculos que surgen, es como puede alcanzar la finalización con éxito del viaje interior y del autodescubrimiento utilizando las técnicas que pueden aplicarse para aprovechar los beneficios de esta realización.


El acto de aprender a amar lo que uno hace, a hacer bien lo que le gusta lo que a uno le gusta, compartir con todos las alegrías y esperanzas de la vida en el triunfo, da pleno sentido al ser existencial que ahora puede hacer todo lo que hizo Jesús, identificándose con Dios.


La pregunta 950 de "El libro de los Espíritus" expresa ¿Qué pensar del que se quita la vida con la esperanza de llegar más pronto a una vida mejor? “¡Otra locura! Que haga el bien y estará más seguro de alcanzarla. El suicida retrasa su entrada en un mundo mejor, y él mismo pedirá volver para concluir esa vida que interrumpió debido a una idea falsa. Una falta, sea cual fuere, nunca abre el santuario de los elegidos.”


Todo sacrificio hecho a expensas de la propia felicidad es un acto altamente meritorio ante Dios, porque consiste en la práctica de la ley de caridad. Ahora bien, dado que la vida es el bien terrenal que más aprecia el hombre, el que renuncia a ella por el bien de sus semejantes no comete un atentado, sino que lleva a cabo un sacrificio. No obstante, antes de hacerlo, debe reflexionar acerca de si su vida no podría ser más útil que su muerte.



- PROPUESTAS



Se hace preciso fomentar una educación que busque rodear al individuo de afectos fuertes y sólidos, para que nunca se sienta solo.

Una educación que trabaja el significado existencial, la resiliencia ante el dolor, el proyecto de vida...

Y sobre todo, una educación que cuida la espiritualidad desde temprana edad y abre una perspectiva de eternidad y trascendencia.



- Autoiluminación









Después de que el ser humano desarrolló el intelecto y la razón se dió cuenta de que estos logros no eran suficientes para su existencia, porque no lo llenan interiormente.



En el vacío existencial que lo aturde, se diseña la necesidad de auto-iluminación, es decir, el auto-encuentro, la auto-realización.



Este fenómeno es comprensible, porque la iluminación es la venida a la realidad, el encuentro con la realidad, la plenitud íntima.



La autoiluminación ocurre cuando hay una predisposición psíquica, a veces también inesperadamente, como sucedió a Buda, San Francisco y miles de otros, sucediendo de la misma manera cuando el ser está bajo una inmensa emoción, como sucedió con Saulo, cuando vio a Jesús a las puertas de la ciudad de Damasco, o discretamente, en el silencio de la mente y el corazón.



El que se ilumina, descubre la vida en su grandeza y experimenta un sentimiento ilimitado de compasión acompañado de gratitud a todos los que le han precedido, a los contemporáneos y a los que vendrán después...



Esta fascinante experiencia trasciende los logros del intelecto, caracterizando el despertar del sueño convencional y monótono de la vida física y sus exigencias, abriendo un espacio íntimo rico en paz y bienestar.



Con ella se rompe la dualidad del ser, en la que el ego y el yo luchan por la primacía, con seguir armonizándolos en una suave identificación de objetivos, en la que ya no luchan, sino que se unen en un mismo propósito existencial.



Es el ejemplo de células que siempre están activas, pero que no trabajan exclusivamente para sí mismas, sino para el conjunto orgánico, perpetuándose en mitosis hasta el momento del consumo por muerte biológica.



Este es el momento significativo de la expansión del amor, que se mueve más allá del círculo estrecho del ego y del yo, para servir a la sociedad en su conjunto, contribuyendo con armonía y bendiciones de solidaridad y bienestar.



Con la iluminación se adquiere la sabiduría, esta etapa que va más allá del conocimiento, alcanzando el altiplano moral del ser, del encuentro en el mundo con todos y no ser amordazado o encarcelado a nadie.



Se convierte en el que ilumina, aunque no lo desee, en un observador de su propia conciencia, dilatándola y usándola para la compasión y el amor.



Tomando conciencia de lo que le sucede y sucede a su alrededor, supera pasiones emocionales, intereses egoístas y desequilibrios.



De alguna manera, para que ocurra la iluminación, es necesario alcanzar el estado de inocencia, la superación de sospechas y vicios, la modificación de estructuras y conceptos morales.



No se trata de la conquista de una inocencia que existe en los niños, que es la ignorancia sobre las cosas, sino la anulación de la malicia, las intenciones dudosas y envidiosas.



El hombre sabio es inocente, muy diferente, sin embargo, de un niño, que ignora quién es, qué debe hacer, por qué está en la tierra ...



A medida que envejece, pierde su inocencia, mientras que el hombre sabio, cuanto más inocente pasa el tiempo, más feliz, más seguro se presenta.



El ego se diluye en el ser profundo, y no hay tormento ni ansiedad en él.



En esta etapa no teme al futuro, no sufre los recuerdos del pasado, no se aflige con la llegada de la vejez, y mucho menos con la perspectiva de la muerte.



La autoliberación es también la forma más efectiva de entender a los demás, porque el individuo se conoce a sí mismo, después de haber descubierto de dónde vino, a dónde va y cómo alcanzar el nuevo nivel de felicidad.



Cuando la inteligencia se vuelve capaz de alcanzar un conocimiento más elevado y poderoso que el que es fruto de la reflexión, el campo se prepara para la autoiluminación, que puede surgir como relámpago o ser alcanzada suave y delicadamente...



Es esencial que todos los esfuerzos se apliquen a la conquista de la auto-iluminación, que se transforma en la identificación de la verdad, la comprensión de Dios, en la que el razonamiento da paso a la intuición, a la captura completa del Pensamiento Cósmico.


Si el ser iluminado entiende que uno no pertenece y que todo el esfuerzo en favor del prójimo y del mundo en el que se encuentra, forma parte de su vida.


Cuando Jesús dijo que el reino de los cielos está dentro de nosotros, creó la posibilidad de que, a partir de la auto-iluminación, el individuo ya lo haya penetrado y comience a fructificarlo.


La iluminación no tiene límites, porque su campo de expansión es infinito.


Gracias a este logro, se alcanza una etapa superior de comprensión que refleja inusualmente la belleza de la existencia y la evolución.


Se puede afirmar que el propósito principal de la existencia corporal es el logro de esta admirable experiencia.


No se supone que sea algo inalcanzable, lo cual es solo para aquellos que se contentan con la existencia sensualista, trabajan las pasiones de servidumbre y los placeres adormecedores de los órganos sensoriales.


La autoiluminación rompe esta barrera preventiva.


Aparte de la realidad de la vida inmortal, el candidato a la iluminación interior avanza trabajando los sentimientos, desarrollando la compasión por la vida y por todos los seres sintientes para que el amor domine los paisajes del corazón.


Enfoca tus pensamientos en Jesús, e incluso sin apartarte de los deberes que te conciernen con la familia, la sociedad y los demás, trabaja en la expectativa de la auto-iluminación.


Después de experimentarlo, nada más te perturbará, proporcionándote comprender el estado numinoso, libre y samadi del reino de los cielos.


Bibliografía:

Franco, Divaldo Pereira. 2013. Vida, desafios y soluciones. Por el Espíritu Joanna de Ángelis.

Franco, Divaldo Pereira. 1985. Invitaciones a la vida. Por el Espíritu Joanna de Ángelis.

Kardec, Allan. 1857. El libro de los Espíritus. Introducción.

Xavier, Francisco Cándido. 2000. Atención. Por el Espíritu Emmanuel.



08 septiembre 2021

FENOMENOS PSÍQUICOS II

 


 

-- LETARGIA Y CATALEPSIA


La letargia y la catalepsia derivan del mismo principio, que es la pérdida temporal de la sensibilidad y del movimiento, por una causa fisiológica aún inexplicable. Difieren una de la otra en que, en la letargia, la suspensión de las fuerzas vitales es general y da al cuerpo todas las apariencias de la muerte; en la catalepsia, queda localizada, pudiendo alcanzar una parte más o menos extensa del cuerpo, de suerte a permitir que la inteligencia se manifieste libremente, lo que la torna inconfundible con la muerte. La letargia es siempre natural; la catalepsia es a veces magnética.


Alguien que estuviera bajo un estado letárgico, o incluso cataléptico, no puede ver ni oír por los órganos físicos, no se puede comunicar con el mundo exterior. El Espíritu tiene conciencia de sí, pero no puede comunicarse.



En la letargia, el cuerpo no está muerto, por cuanto hay funciones que continúan ejecutándose. Su vitalidad se encuentra en estado latente, como en la crisálida, aunque no aniquilada. Ahora, mientras el cuerpo vive, el Espíritu se halla ligado (...). Desde que el hombre aparentemente muerto, vuelve a la vida, es que no era completa la muerte.



La letargia, según la Medicina es una somnolencia patológica o estupor, sopor mental. La letargia puede manifestarse también en el estado de coma profundo, situación en que la persona no reacciona a ningún estímulo (luminoso, verbal, de dolor, de calor, etc.) Se observa que hasta algunos movimientos involuntarios han cesado. La catalepsia* es entendida como una enfermedad cerebral intermitente, caracterizada por la suspensión más o menos completa de la sensibilidad externa y de los movimientos voluntarios, y principalmente, por una extrema rigidez de los músculos.


 

 

-- SONAMBULISMO


El sonambulismo es un estado de independencia del Espíritu, más completo que en el ensueño, estado en que sus facultades adquieren mayor amplitud. El alma tiene entonces percepciones de las que no dispone en el sueño, que es un estado de sonambulismo imperfecto.



En el sonambulismo, el Espíritu está en posesión plena de sí mismo (...). Cuando se producen los hechos del sonambulismo, es que el Espíritu, preocupado con una cosa u otra, se aplica a una acción cualquiera, para cuya práctica necesita valerse del cuerpo. Se sirve entonces de este, como se sirve de una mesa o de otro objeto material en el fenómeno de las manifestaciones físicas, o incluso como se vale de la mano del médium en las comunicaciones escritas.



Los fenómenos de sonambulismo natural se producen espontáneamente y no dependen de ninguna causa exterior conocida. Mas, en ciertas personas dotadas de especial organización, pueden ser provocadas artificialmente, por la acción del agente magnético (hipnosis). El estado que se designa con el nombre de sonambulismo magnético sólo difiere del sonambulismo natural en que uno es provocado, mientras el otro es espontáneo.



Es importante no confundir sonambulismo, natural o provocado, con mediumnidad sonambúlica. En el primer caso ocurre un fenómeno anímico de emancipación del alma, el Espíritu encarnado obra por sí mismo. En el segundo caso, los médiums en estado de sonambulismo, son asistidos por Espíritus.





-- ÉXTASIS


El éxtasis es el estado en que la independencia del alma, con relación al cuerpo, se manifiesta de modo más sensible y se torna, en cierta forma, palpable. En el sueño y en el sonambulismo, el Espíritu anda alrededor de los mundos terrestres. En el éxtasis, penetra en un mundo desconocido, o de los Espíritus etéreos, con los cuales entra en comunicación, sin que, todavía, le sea lícito ultrapasar ciertos límites, porque, si los ultrapasase totalmente, se romperían los lazos que lo unen al cuerpo. Lo envuelve entonces un resplandeciente y desacostumbrado fulgor, inhibiéndolo armonías que en la Tierra se desconocen, invadiéndolo un indefinible bienestar (...).

 


 

En el estado de éxtasis, el aniquilamiento del cuerpo es casi completo. Le queda solamente, puede decirse, la vida orgánica. Se siente que el alma se halla presa únicamente por un hilo (...)



-- BICORPOREIDAD

 

En la bicorporeidad, el Espíritu se aparta del cuerpo, tornándose visible y tangible. Mientras ocurre eso, el cuerpo permanece adormecido, viviendo la vida orgánica.



Aislado del cuerpo, el Espíritu de un vivo puede, como el de un muerto, mostrarse con todas las apariencias de la realidad. Además (...) puede adquirir momentánea tangibilidad. Este fenómeno, conocido con el nombre de bicorporeidad, fue el que dio origen a las historias de hombres dobles, es decir, de individuos cuya simultaneidad en dos lugares diferentes se llegó a comprobar.




Antonio de Pádua, padre italiano canonizado por la iglesia católica, y Eurípides Barsanulfo, espírita minero de Sacramento, son dos grandes ejemplos de Espíritus que, cuando estaban encarnados, poseían, en grado de elevado desarrollo, ese tipo de fenómeno anímico.


 

Francisco de Asís, Liduvina, Francisco Javier, Martín de Porres, Pedro Regalado, José de Cupertino, Alfonso de Ligorio, Juan Bosco, Pío de Pietrelcina, sor María de Jesús de Ágreda, sor María de León Bello y Delgado y sor Ursula Micaela Morata



En el budismo esotérico la práctica del  Dzogchen. Idries Shah y Robert Graves mencionan casos en los cuales altos clérigos tibetanos "aparecieron, al igual que algunos de los santos, en diferentes lugares al mismo tiempo".

 

 

-- DOBLE VISTA


(...) es la facultad gracias a la cual quien la posee ve, oye y siente más allá de los límites de los sentidos humanos. Percibe lo que existe hasta donde extiende el alma su acción. Ve, por así decirlo, a través de la vista ordinaria y como por una especie de espejismo.




En el momento en que el fenómeno de la segunda vista se produce, el estado físico del individuo se halla sensiblemente modificado. La mirada es vaga. Él mira sin ver. Toda su fisonomía refleja como una exaltación. Se observa que los órganos visuales se conservan ajenos al fenómeno, por el hecho de que la visión persiste incluso con los ojos tapados.



-– TRANSFIGURACIÓN

 

El fenómeno de la transfiguración consiste en el cambio del aspecto de un cuerpo vivo.  La transfiguración, en algunos casos, puede originarse por una simple contracción muscular, capaz de dar a la fisonomía una expresión diferente a la habitual, hasta el punto de tornar casi irreconocible a la persona. La más bella transfiguración de la que tenemos noticia fue, sin duda, la de Jesús, en el Tabor, ocurrida en presencia de los apóstoles Pedro, Tiago y Juan. (Mateo, 17:1-9)



Según el texto evangélico, en el momento de la transfiguración, el rostro de Jesús resplandeció como el sol, sus vestiduras se tornaron blancas como la nieve. (Mateo 17: 1-9) (20)



Concluyendo, los fenómenos anímicos son tan importantes como los mediúmnicos, una vez que ambos forman parte de la estructura psíquica de la especie humana. Si es cierto afirmar que todo fenómeno mediúmnico tiene su componente anímico, es igualmente correcto decir que los fenómenos anímicos son secundados por la acción espiritual. Es difícil, por no decir imposible, establecer límites dónde comienza uno y dónde termina el otro. Debemos estar atentos para no dificultar o, hasta incluso inviabilizar la práctica mediúmnica, temerosos de las mistificaciones del contenido anímico de los mensajes mediúmnicos.


La tesis animista es respetable. Partió de investigadores concienciados y sinceros, y nació para cohibir los probables abusos de la imaginación; entretanto, viene siendo usada cruelmente por la mayoría de nuestros colaboradores encarnados, que hacen de ella un órgano inquisitorial, cuando deberían aprovecharla como elemento educativo, en la acción fraterna. Millares de compañeros huyen del trabajo, amedrentados, retroceden ante los percances a la iniciación mediúmnica, porque el animismo se convirtió en cancerbero. Afirmaciones serias y edificantes, tornadas en opresivo sistema, impiden el paso de los candidatos al servicio por la gradación natural del aprendizaje y de la aplicación. Se reclama de ellos precisión absoluta, olvidándose lecciones elementales de la naturaleza. Recogidos en el castillo teórico, innumerables amigos nuestros, reuniéndose para el elevado servicio de intercambio con nuestra esfera, no aceptan comúnmente a los servidores, que han de crecer y perfeccionarse con el tiempo y con el esfuerzo. (26)



Los fenómenos mediúmnicos en sus múltiples presentaciones, en el comienzo de los grupos humanos, mostraron su origen, prácticamente, como resultado de ampliaciones anímicas. Los pensamientos, los sueños, las lucubraciones frente a los acontecimientos externos fueron propiciando verdaderas expansiones de conciencia como procurando sintonizar con el mundo espiritual. (…)



Con la evolución de la humanidad, los fenómenos mediúmnicos se fueron alargando y tornándose más consistentes, es decir, los fenómenos mediúmnicos, bastante confundidos con las fuentes anímicas más sensibles, se fueron volviendo más independientes y cada vez más depurados (...). Así, el médium, con el tiempo, sabrá perfectamente evaluar, en sus más íntimas sensaciones, las oscilaciones entre los fenómenos anímicos y los mediúmnicos (...). 

 

 

KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. De la Emancipación del Alma. . , preg. 401, p. 221.

KARDEC, Allan. El Libro de los Médiums. De la bicorporeidad y de la Transfiguración. .  Ítem 114 a 119, 122,123, 19, 223.

PERALVA, Martíns.  Mediumnidad y Evolución. Animismo.  ed. Río de Janeiro.

SANTOS, Jorge Andrea. Lastre Espiritual en los Hechos Científicos. Fuerzas Anímicas y Mediúmnicas. . p.125.

 

SCHUTEL, Cairbar. Médiums y Mediumnidad. Fenómenos Anímicos y Espíritas. 8. p. 103.

TEIXEIRA, José Raúl. Corrientes de Luz. Mediumnidad y Animismo. Por el Espíritu. Camilo. 1991, p. 99,100

XAVIER, Francisco Cándido. En los Dominios de la Mediumnidad. Emersión en el pasado. . Por el Espíritu André Luiz. 26. ed. Río de Janeiro: FEB, 1999, pp.124, 211 y 212.

 XAVIER, Francisco Cándido. En el Mundo Mayor. Por el Espíritu André Luiz. 20. 1995, p. 124.


 

 


03 septiembre 2021

FENÓMENOS PSÍQUICOS



 

Según la codificación de Allan Kardec existen de dos tipos de fenómenos psíquicos, patrimonio del ser humano: los anímicos (de ánima, alma) – producidos por el propio Espíritu encarnado, y los mediúmnicos (de médium, medio) – producidos por la intervención de Espíritus desencarnados – que utilizan un vehículo o instrumento humano (médium) para manifestarse.


En los fenómenos anímicos, el Espíritu encarnado se desprende momentáneamente de su cuerpo físico y entra en comunicación con otros Espíritus, desencarnados o encarnados.


Durante ese desprendimiento – que puede ser más o menos duradero – el Espíritu encarnado desprendido o desdoblado tiene conciencia de lo que ocurre tanto en el plano físico como en el plano espiritual, pudiendo participar activamente de ello. Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus, en su segunda parte, capítulo ocho, denomina los fenómenos anímicos fenómenos de emancipación del alma porque, en esa condición, el Espíritu se revela más libre, más independiente.


Es oportuno recordar que en todo y cualquier fenómeno mediúmnico la presencia del factor anímico es inevitable, por el hecho de valerse el comunicante espiritual de los elementos biológicos, psicológicos y culturales del médium, para elaborar y exteriorizar su mensaje (...). Se espera que la interferencia anímica no ultrapase las líneas de lo admisible, digamos, de lo soportable (...).


En el estudio de los fenómenos psíquicos, es importante saber distinguir animismo de mistificación mediúmnica. La mistificación o falsa mediumnidad es intencional. Significa que no hay un Espíritu comunicante, el pseudo-médium simula, conscientemente, una comunicación mediúmnica. Esa condición representa uno de los más serios obstáculos encontrados en la práctica mediúmnica, capaces de preocupar e incluso perturbar a muchos trabajadores.


La preponderancia del fenómeno anímico está bien caracterizada en dos situaciones específicas:


a) En el inicio de la práctica mediúmnica, cuando los canales mediúmnicos están siendo desobstruidos por los Espíritus. En esa situación, el médium principiante encuentra barreras físicas paulatinamente superables a lo largo del tiempo.


b) En las desarmonías psico-emocionales generadas por errores o hechos graves que la persona cometió en el pasado, en otras existencias. La persona inmoviliza gran coeficiente de fuerzas de su mundo emotivo, en torno de una experiencia infeliz, al punto de generar cristalización mental no superada por el choque biológico del renacimiento, en nuevo cuerpo físico.  Fijándose en esos recuerdos, pasa a comportarse como si estuviese aún en el pasado, que teme resucitar, actuando como si fuese un espíritu que se estuviese comunicando. 

 

Debemos, por tanto, diferenciar fenómeno anímico propiamente dicho, que es la manifestación de una facultad psíquica natural y que forma parte de las conquistas evolutivas del ser humano, de mistificación del fenómeno mediúmnico, de forma intencionada, o de la evidencia de un desequilibrio psíquico originado en acciones cometidas en el pasado, por la persona en cuestión.


Los fenómenos anímicos auténticos, verdaderos, entendidos como reveladores de una actividad extracorpórea son variables. Analizaremos a continuación, los más conocidos.


– EL SUEÑO


El sueño es el recuerdo de lo que el Espíritu vio mientras dormía. (...) La libertad del Espíritu es juzgada por los sueños.


El Espíritu jamás está inactivo. Durante el sueño, se aflojan los lazos que lo prenden al cuerpo y, no precisando este entonces de su presencia, él se lanza por el espacio y entra en relación más directa con los otros Espíritus.



Cuando el cuerpo reposa el Espíritu tiene más facultades que en el estado de vigilia. Se acuerda del pasado y algunas veces prevé el futuro. Adquiere mayor potencialidad y puede ponerse en comunicación con los demás Espíritus, en este mundo o en el otro.


Estando entorpecido el cuerpo, el Espíritu trata de romper sus cadenas y de investigar en el pasado o en el futuro.


El sueño libera parcialmente al alma del cuerpo. Cuando duerme, el hombre se halla por algún tiempo en el estado en que queda permanentemente después que muere. (Tanatos)




Los Espíritus elevados, cuando duermen, van junto a los que les son iguales o superiores. Con estos viajan, conversan y se instruyen. Trabajan incluso en obras que se encuentran concluidas, cuando vuelven, muriendo en la Tierra, al mundo espiritual. El sueño de ellos se traduce por recuerdos agradables y felices.


Los Espíritus inferiores van, cuando duermen, a mundos inferiores a la Tierra donde los llaman viejos afectos, o en busca de gozos quizá más bajos que de los que aquí tanto se deleitan.  Sus sueños son pesados, confusos, atormentados, muchos de ellos bajo la forma de pesadillas.


Los sueños son el producto de la emancipación del alma, que se torna más independiente debido a la suspensión de la vida activa y de relación. De ahí una especie de clarividencia ilimitada que se extiende hasta los lugares más distantes o que nunca fueron vistos, y a veces incluso hasta otros mundos. De ahí también el recuerdo que trae a la memoria los acontecimientos vividos en la existencia presente o en las anteriores. Esas imágenes extrañas de lo que ocurre u ocurrió en mundos desconocidos, entremezcladas con cosas del mundo actual, forman esos conjuntos extravagantes y confusos que parecen no tener sentido ni relación alguna.



La incoherencia de los sueños tiene otra explicación en las lagunas que produce el recuerdo incompleto de aquello que se nos apareció mientras dormíamos. Sería como un relato al que se le quitaron palabras o frases al azar: los fragmentos restantes, una vez reunidos, perderían todo significado razonable. LE 402.


“El dormir no es más que el reposo del cuerpo, pues el Espíritu está siempre en actividad. Durante el dormir, el Espíritu recobra algo de su libertad y se comunica con los seres a quienes ama, ya sea en este mundo o en otros. No obstante, como el cuerpo es una materia pesada y densa, conserva con dificultad las impresiones que ha recibido el Espíritu, dado que este no las percibió a través de los órganos corporales.” LE 403




“Los sueños no son verdaderos según lo entienden los decidores de la buenaventura, pues es absurdo creer que soñar con tal cosa anuncia tal otra. Son verdaderos en el sentido de que presentan imágenes reales para el Espíritu, aunque muchas veces no tienen relación con lo que sucede en la vida corporal. A menudo, también, tal como ya lo hemos dicho, el sueño es un recuerdo. Por último, a veces puede ser un presentimiento del porvenir –si Dios lo permite– o la visión de lo que sucede en ese momento en otro lugar, hacia donde el alma se traslada. 

 

¿Acaso no hay numerosos ejemplos de personas que se aparecen en sueños y advierten a sus parientes o amigos acerca de lo que les sucede? ¿Qué son esas apariciones sino el alma o Espíritu de dichas personas, que acuden a comunicarse con el vuestro? Cuando adquirís la certeza de que lo que habéis visto ha tenido lugar realmente, ¿no es esa una prueba de que la imaginación no intervino allí para nada, sobre todo si eso nunca estuvo en vuestro pensamiento durante la vigilia?”LE 404


“El sentido de las vivencias de los sueños que no se cumplen, pueden cumplirse para el Espíritu, aunque no para el cuerpo. Es decir que el Espíritu ve lo que desea porque va a su encuentro. No hay que olvidar que, durante el dormir, el alma se halla siempre bajo la relativa influencia de la materia y que, por consiguiente, nunca se libera por completo de las ideas terrenales. De ahí resulta que las preocupaciones de la vigilia pueden otorgar a aquello que se ve la apariencia de lo que se desea o de lo que se teme. Eso es, en verdad, lo que se puede denominar un efecto de la imaginación. Cuando estamos muy preocupados por una idea, relacionamos con ella todo lo que vemos.” LE 405


A veces tenemos, durante el dormir o la somnolencia, ideas que parecen muy buenas y que, pese a los esfuerzos que hacemos para recordarlas, se borran de la memoria. “Son el resultado de la libertad del Espíritu, que se emancipa y goza de más facultades en ese momento. También suelen ser consejos que dan otros Espíritus. “A veces esas ideas pertenecen más al mundo de los Espíritus que al corporal. No obstante, lo más frecuente es que si el cuerpo olvida, el Espíritu recuerda, y la idea vuelve en el momento oportuno como una inspiración momentánea.”


Dos personas que se conocen, pueden visitarse mientras duermen, y muchas otras que creen no conocerse se reúnen y se hablan. Podemos tener, sin sospecharlo, amigos en otro país. El hecho de visitar durante el dormir a los amigos, los parientes y conocidos, así como a las personas que pueden seros útiles, es tan frecuente que ocurre casi todas las noches.”


“Por lo general, al despertar queda de ese encuentro una intuición. Suelen ser el origen de algunas ideas que surgen espontáneamente, sin que uno se las explique, y que no son sino las que se han adquirido en esas reuniones.”


“Sobre la planificación de las visitas sucede lo siguiente: cuando el hombre se duerme, su Espíritu despierta. El Espíritu suele estar muy lejos de llevar a cabo lo que había resuelto como hombre, porque cuando se encuentra desprendido de la materia la vida del hombre le interesa poco. Así es en el caso de los hombres que ya están suficientemente elevados, pues los otros pasan de muy distinto modo su existencia espiritual: se entregan a sus pasiones o permanecen en la inactividad. 

 

Por consiguiente, puede ocurrir que, según el motivo que se proponga, el Espíritu vaya al encuentro de las personas que desea visitar. No obstante, aunque tenga voluntad de hacerlo mientras está despierto, no es una razón para que lo haga.” Los lazos de amistad, antiguos o recientes, suelen reunir de ese modo a diversos Espíritus, dichosos de hallarse juntos.” La palabra antiguos debe entenderse aquí como los lazos de amistad contraídos en existencias anteriores. Al despertar, conservamos una intuición de las ideas que hemos tomado en esas reuniones ocultas, pero cuyo origen ignoramos.


Durante el dormir los Espíritus se comunican mutuamente. Pues bien, cuando el cuerpo despierta, el Espíritu se acuerda de lo que ha aprendido, aunque como hombre crea haberlo inventado. De ese modo, muchos pueden descubrir lo mismo a la vez. Cuando vosotros decís que una idea está en el aire, se trata de una imagen más exacta de lo que creéis. Cada uno contribuye a difundirla, sin sospecharlo.” Así, nuestro propio Espíritu suele revelarles a otros Espíritus, sin que lo sepamos, lo que era objeto de nuestras preocupaciones durante la vigilia.



- TELEPATÍA


La telepatía o transmisión del pensamiento, es una facultad anímica que ocurre entre las personas, independientemente de estar dormido o despierto. El Espíritu se comunica telepáticamente porque él no se halla encerrado en el cuerpo como en una caja; irradia para todos los lados. Puede comunicarse con otros Espíritus, incluso en estado de vigilia, aunque más difícilmente.




La telepatía, es el lenguaje articulado del pensamiento, es una forma de comunicación que da lugar a que dos personas se vean y comprendan sin precisar de las señales ostensivas del lenguaje. Se podría decir que hablan entre sí el lenguaje de los Espíritus.


- LETARGIA Y CATALEPSIA


La letargia y la catalepsia derivan del mismo principio, que es la pérdida temporal de la sensibilidad y del movimiento, por una causa fisiológica aún inexplicable. Difieren una de la otra en que, en la letargia, la suspensión de las fuerzas vitales es general y da al cuerpo todas las apariencias de la muerte; en la catalepsia, queda localizada, pudiendo alcanzar una parte más o menos extensa del cuerpo, de suerte a permitir que la inteligencia se manifieste libremente, lo que la torna inconfundible con la muerte. La letargia es siempre natural; la catalepsia es a veces magnética.


Alguien que estuviera bajo un estado letárgico, o incluso cataléptico, no puede ver ni oír por los órganos físicos, no se puede comunicar con el mundo exterior. El Espíritu tiene conciencia de sí, pero no puede comunicarse.



En la letargia, el cuerpo no está muerto, por cuanto hay funciones que continúan ejecutándose. Su vitalidad se encuentra en estado latente, como en la crisálida, aunque no aniquilada. Ahora, mientras el cuerpo vive, el Espíritu se halla ligado (...). Desde que el hombre aparentemente muerto, vuelve a la vida, es que no era completa la muerte. (7)



La letargia*, según la Medicina es una somnolencia patológica o estupor, sopor mental. La letargia puede manifestarse también en el estado de coma profundo, situación en que la persona no reacciona a ningún estímulo (luminoso, verbal, de dolor, de calor, etc.) Se observa que hasta algunos movimientos involuntarios han cesado. La catalepsia* es entendida como una enfermedad cerebral intermitente, caracterizada por la suspensión más o menos completa de la sensibilidad externa y de los movimientos voluntarios, y principalmente, por una extrema rigidez de los músculos.


Bibliografía


KARDEC, Allan. El Libro de los Espíritus. De la Emancipación del Alma. . , preg. 401, p. 221.

KARDEC, Allan. El Libro de los Médiums. De la bicorporeidad y de la Transfiguración. .  Ítem 114 a 119, 122,123, 19, 223.

PERALVA, Martíns.  Mediumnidad y Evolución. Animismo.  ed. Río de Janeiro.

SANTOS, Jorge Andrea. Lastre Espiritual en los Hechos Científicos. Fuerzas Anímicas y Mediúmnicas. . p.125.

 

SCHUTEL, Cairbar. Médiums y Mediumnidad. Fenómenos Anímicos y Espíritas. 8. p. 103.

TEIXEIRA, José Raúl. Corrientes de Luz. Mediumnidad y Animismo. Por el Espíritu. Camilo. 1991, p. 99,100

XAVIER, Francisco Cándido. En los Dominios de la Mediumnidad. Emersión en el pasado. . Por el Espíritu André Luiz. 26. ed. Río de Janeiro: FEB, 1999, pp.124, 211 y 212.

 XAVIER, Francisco Cándido. En el Mundo Mayor. Por el Espíritu André Luiz. 20. 1995, p. 124.

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