Presidenta: Solveig Nordström

Asociación sin ánimo de lucro. Inscrita en la Federación Espírita Española.

"Tendré siempre mis oídos abiertos para escuchar el llanto de alguien y mis ojos estarán observando para descubrir a los solitarios, escondidos en los pliegues de su manto de amargura" (Rabindranath Tagore)

29 de mayo de 2019

Vidas Joanna de Ángelis

Primera parte





Las Santas Mujeres (Joanna de Cusa en el centro)


Suelo comenzar mi día con una breve concentración en un texto sagrado. Puede ser una palabra de Jesús o de San Pablo, pero también puede ser un texto de un escritor inspirado por ellos. Va por temporadas. Durante digamos un mes me dijo impregnar por una personalidad espiritual superior.


Una mañana estaba leyendo en portugués el libro “Momentos de Iluminación” psicografiado por Divaldo Pereira Franco e inspirado por Joanna de Ángelis. La lectura me inundaba de paz y energía y me encontraba dispuesta a enfrentar los desafíos que me esperarían. De repente oí una voz y pensé ¿Qué fue esto?. Como no quiero que crean que soy más importante de lo que soy, prefiero expresarlo de otra manera. Sentí una vibración muy sutil, como una llamada telefónica interior que me dijo: -“Ya te encuentras fuerte y feliz. Pues muy bien. Pero no debes ser egoísta, no debes guardar esa sensación de bienestar para ti. ¿Porqué no traduces este libro al sueco y al español? Hay mucha gente que no sabe quién es Joanna de Ángelis.



Fue esta demanda espiritual que me dio el empuje de traducir “Momentos de Iluminación” al sueco y luego, junto a Joaquín Huete, al castellano. Más tarde he traducido otros libros de su autoría al sueco. Juan Antonio Durante ha traducido varios de sus libros al español. Se pueden conseguir a través de la página web de la Federación Espírita Española. (www.espiritismo.es).



Joanna de Ángelis es excepcional respecto a su historia reencarnatoria. Podemos seguir su camino, vida tras vida. La revista Yoga de Valencia, bajo la egide de Helena Bas, me ha pedido escribir algo sobre el tema.



La primera vez que oímos hablar de Joanna, es en la biblia. San Lucas la menciona como una de las mujeres que servían a Jesús, en vida y muerte. Estaba casada con Cusa, intendente de Herodes Antipas. Por esto la llamamos Joanna de Cusa (Lucas 8:3 y 24:10).



Más detalladamente el Espíritu de Humberto de Campos cuenta de ella en la obra “A Boa Nova” psicografiada por Chico Xavier (cap. 15). Su vida en esta tierra no era fácil. Tenía problemas domésticos. A su marido, completamente desinteresado en cosas espirituales, no le gustaban las enseñanzas de Jesús. Vivía una vida turbulenta y desdichada, dejando todos los problemas de la casa para su mujer. Joanna habló con el Maestro de su situación lamentable, confesando que no quería más que seguirle como uno de los suyos. Pero Jesús le dijo que tenía su misión en su casa y con su marido, a pesar el mal comportamiento de éste.


Más adelante tuvo un hijo y poco después se murió el marido, dejando a la pequeña familia sin recursos.


Joanna, durante el resto de su vida tenía que trabajar en faenas muy subalternas para ganar el pan para su hijo.


Pero llegó el día del triunfo. El triunfo de su sacrificio, de su amor sublimada. Un día de agosto del año 68, ella y su hijo fueron martirizados en la arena ante las voces del vulgo. Ya estaba libre para seguir a Jesús.


En una de sus inspiradas conferencias, en el cierre del Congreso Mundial del Espiritismo en 1995, Divaldo habló de una manera inolvidable de la vida y muerte de Joanna de Cusa.


En el siglo XIII la encontramos en Umbría con San Francisco de Asís y Santa Clara, ayudándoles a cuidar a los leprosos. Divaldo ha dedicado un “Workshop” a San Francisco el 8//2/1998 en el Centro Espírita “Caminho de Redençao”, de Salvador de Bahía en Brasil. En sus mensajes, Joanna se refiere repetidas veces a San Francisco.


Hasta ahora ha preferido aparecer como una mujer sencilla, sólo destacándose por su amor y su humildad. Pero la siguiente encarnación, en el siglo XVII, reaparece en la tierra militante, ya de pequeña queriendo vestirse de hombre para lograr sus fines.


Renació el 12 de noviembre de 1651 en San Miguel Nepantla en Méjico, con el nombre de Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana. El padre era vasco y la madre indígena.


Desde muy pequeña ardía en deseos de estudiar. Cuando tenía tres años aprendió el alfabeto con la profesora de su hermana mayor, bajo el subterfugio que fuera el deseo de su madre. A los cinco años comenzó a escribir poesía. Cuando tenía seis años dominaba perfectamente el idioma español y con doce, también latín, portugués y náhuatl, una lengua indígena.





Juana de Asbaje


Sin embargo, su preocupación intelectual no le causaba obstáculos para desarrollar las habilidades propiamente femeninos como la costura y otros quehaceres que se exigían de las mujeres de la época.


El virrey, Marqués de Mancera, invitó a la joven de trece años a su corte para ser dama de compañía de su esposa. En la corte fue amada, admirada y envidiada, no sólo por su belleza y gentileza sino también por sus poemas de amor y piezas de teatro. Un día, el virrey invitó a cuarenta catedráticos de la Universidad de Méjico para interrogarla sobre diversos asuntos. La joven de quince años respondió con inteligencia y gracia al bombardeo de preguntas.


En la corte estaba bien, pero no feliz. La convivencia social no le atraía y aún menos el matrimonio. Lo único que quería sera seguir estudiando. Para esto, necesitaba paz y ¿dónde podía encontrar paz sino en un convento?. Así que, con 16 años, ingresó en el Convento de las Carmelitas Descalzas, donde quedó enferma por un régimen demasiado ascético.


Después de dos años de recuperación en la corte, tomo el velo de novicia en el convento de San Jerónimo, en la Orden de las Concepcionistas. Recibió el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz. Por fin, había encontrado su refugio ideal. Ya podía dedicarse a sus ocupaciones favoritas. Podía leer y escribir con toda tranquilidad.






Sor Juana Inés de la Cruz


Tenía cuatro mil libros a su disposición. La “Monja de la Biblioteca” recibía visitas de los genios de la cultura. Ganó el primer premio en una competición literaria en México y se hizo famosa. Inventó un método simple de anotar música y hacía delicadas pinturas miniaturistas.


No estaba siempre de acuerdo con los teólogos. Quedó enredada en contradicciones con el Padre Antonio Vieira y el Obispo de Puebla. Bajo el pseudónimo de Sor Filotea de la Cruz éste le aconsejaba en una publicación de dedicarse más a las cuestiones religiosas. En sus ojos sacerdotales, sus poemas de amor habían sido demasiado fuertes.


Juana contestó con “La respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, una brillante defensa del derecho de la mujer a ejercer el profesorado y su necesidad del conocimiento general para mejor entender y servir a Dios. Esta respuesta se considera la “Carta Magna” de la muera americana, especialmente la mejicana, que en aquella época estaba totalmente marginalizada. Sería interesante hacer una comparación con Europa, donde la situación no era nada mejor.





En fin, había luchado para liberar a la mujer de los preconceptos antiguos, había luchado para embellecer el mundo con poesía, pintura y música, pero ¿qué había logrado en efectivo con todo ésto? A su alrededor la gente estaba sufriendo.


La dura realidad de la vida le estaba llamando. Durante una profunda oración, veía claramente su nuevo camino. Su misión le esperaba por la calle, en la miseria de los necesitados, enfermos, moribundos… De repente, se deshizo de todo lo que tenía, libros, instrumentos musicales y objetos de arte. De ahora en adelante, se dedicaría a secar las lágrimas y la sangre del prójimo.


En abril de 1695, México quedó infestado por la peste negra. Juana socorría a vivos y muertos. Rodeada de compañeras abatidas, ella misma desencarnó el 17 de abril de 1695.


Desencarnó la mejicana Juana Inés de la Cruz y reencarnó como Joanna de Angélica de Jesús en la ciudad de Salvador de Bahía en Brasil, el 11 de diciembre de 1761. No tenemos tantos datos de su infancia y juventud como en el caso anterior. Lo que sabemos con exactitud, son las circunstancias de su muerte heroica.


Cuando tenía 21 años ingresó en el Convento de Lapa como hermana de las Religiosas Reformadas de Nuestra Señora de la Concepción. A partir de 1815 ocupaba la posición de abadesa de este convento. Al lado de la oración y meditación prescrita, Joanna se dedicaba especialmente a educar y proteger a las mujeres llamadas “arrepentidas” y a sus familias.




Llegaron tiempos duros para Bahía, que fue escenario de graves acontecimientos durante la guerra de la independencia en 1822. Las tropas lusitanas después de haber prendido al Comandante y a otros oficiales, invadieron las casas particulares entregándose a excesos abominables. El día 20 e febrero de 1822, entre las 11 y las 12 horas llegaron al monasterio de Nuestra Señora de la Concepción en Lapa, yendo en busca de las pobres víctimas para satisfacer sus instintos bestiales.








Las vidas de Joanna de Ángelis. Por Solveig Nordström

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