Presidenta: Solveig Nordström

Asociación sin ánimo de lucro. Inscrita en la Federación Espírita Española.

"Tendré siempre mis oídos abiertos para escuchar el llanto de alguien y mis ojos estarán observando para descubrir a los solitarios, escondidos en los pliegues de su manto de amargura" (Rabindranath Tagore)

20 de mayo de 2019

La Oración

La oración

JOANNA DE ANGELIS 

PSICOGRAFIADO POR DIVALDO


oracion23 
La oración es un recurso valioso para todo momento o necesidad, la oración se encuentra al alcance de quien desea paz y realización, cambiando para bien los factores que fomentan la vida y facultan su desarrollo.

La oración es el instrumento por el cual la criatura habla con Dios y la inspiración le llega en condición de divina respuesta.

Cuando alguien ora, ilumina el paisaje mental y se inunda de paz, revitalizando los puntos de apoyo de la energía mantenedora de la vida.

La oración sincera, hecha de la entrega íntima a Dios, desarrolla la percepción de realidades normalmente no detectadas, que forman parte del mundo extra-físico.

El ser material es condensación de energía, real y transitoriamente organizado en complejos celulares para el objetivo esencial de la evolución. 

Desarticulándose o sufriendo influencias degenerativas, necesita de reparos en los intrincados mecanismos vibratorios, de manera que se recomponga, se reequilibre y mantenga la armonía indispensable, para alcanzar la finalidad a que está destinada.

El ser que ora, consigue resistencias en el campo de la energía, que convierte en fuerzas de mantenimiento para los equipos nerviosos funcionales de la mente y del cuerpo.

La oración induce a la paz y produce estabilidad emocional, generadora de salud integral.

La mente que ora, sintoniza con las Fuentes de la Vida, enriqueciéndose de fuerzas espirituales y lucidez.

Terapia valiosa, la oración atrae las energías reparadoras que reajustan moléculas orgánicas en el mapa del equilibrio físico, al mismo tiempo que dinamiza las potencialidades psíquicas y emocionales, fortaleciendo al individuo.
Cuando un enfermo ora, recibe valiosa transfusión de fuerzas, que revitalizan los leucocitos para la batalla de la salud y el soporte de los campos inmunológicos, restaurando sus defensas.

El individuo es siempre el resultado de los pensamientos que elabora, que acoge y que emite.

El pesimista se autodestruye, en cuanto el optimista se autosustenta.

Aquél que cree en las propias posibilidades, las desarrolla, las perfecciona y las maneja con seguridad.

Aquél otro que duda de sí mismo y de los propios recursos, envolviéndose en una psicoesfera perturbadora, desarregla los centros de fuerza y se debilita, es ahí cuando se enferma. Se asemeja a una vela encendida en sus dos extremos, que consume doblemente el combustible que sustenta la luz, hasta su extinción.

La mente que se vincula a la oración se ilumina sin desprender vitalidad, antes agotada y ahora expandiendo la claridad que posee.

Si se envuelve en las irradiaciones de la oración a la que se entrega, logrará el individuo enriquecerse de salud, de alegría y paz, por cuanto la oración es el intercomunicador poderoso a través del cual habla con Dios, y por cuyo medio, inspirado y pacificado, recibe la respuesta del Padre.

Por lo tanto, al lado de cualquier terapia prescrita, la oración es la de mayor significado y la más simple de ser utilizada.


Extraído del libro “Momentos Enriquecedores”
Joanna de Ángelis –  Divaldo P. Franco

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