Presidenta: Solveig Nordström

Asociación sin ánimo de lucro. Inscrita en la Federación Espírita Española.

"Tendré siempre mis oídos abiertos para escuchar el llanto de alguien y mis ojos estarán observando para descubrir a los solitarios, escondidos en los pliegues de su manto de amargura" (Rabindranath Tagore)

10 de abril de 2020

ANTE LA ESPADA Y LA CRUZ






(...) A su vez, la cruz invisible de los sufrimientos, cuando conducida con resignación, alza al individuo a las regiones de plenitud, mientras la espada lo degrada.


El crucificado puede convertirse en magnífica víctima de martirio, tornándose un puente espiritual entre los abismos del mundo material y grotesco y el de naturaleza espiritual trascendente.

Fijando la vista en Jesús, en la cruz, se puede ver más allá del espectáculo chocante, un Vencedor de brazos abiertos, caído, sin embargo de pie, alzándose al infinito en un vuelo de incomprensible donación, a fin de que toda la Humanidad pudiese seguirlo.

Aquellos que utilizaron la espada contra Él y la vida, sucumbieron a la locura y en el desaliento moral, quedando sus vidas señaladas por la crueldad e infamia.

Fue Él quien transformó la cruz en bendición y la espada en vehículo de sublimación.

En Su Infancia, en Nazaret, Él conoció la rebelión judaica armada contra los romanos que el general Varus aplastó, adornando la vía de Séforis, que quedaba próxima de su modesto hogar siete kilómetros, con dos mil galileos crucificados, expuestos de uno y otro lado.


Más tarde, en el año 70 después de Su muerte, Tito acabó con las florestas de Israel, crucificando más de una centena de millar de los que resistieron en la Jerusalén insumisa y que fue arruinada de tal forma que la hizo desaparecer, dando lugar, algo más tarde, a la construcción de la ciudad de Aelia Capitolina.

Hoy, todavía victimada por las luchas sangrientas en que predomina la espada.

Toma tu cruz y envaina tu espada en la actual existencia carnal.

Sé sencillo y puro de corazón, triunfando interiormente y adornándote de las condecoraciones sublimes: las cicatrices morales de los testimonios.

No yergas la espada para herir vengando el golpe que sufriste, más, antes, perdona.

Sea consecuente de la acusación indebida, de la infame traición, de la perversa justicia, no reacciones, cultiva el perdón, porque el otro, aquél que mal procede, no sabe realmente lo que está haciendo.

No importa que él sea tu amigo o tu familiar, que la miopía espiritual cegó o se es declarado adversario, que se complace afligiéndote.

Ten en mente que él está enfermo y que ya pasaste por el mismo camino, ahora en proceso de recuperación.

Perdona siempre, a fin de vivir en paz.

Reflexiona que hoy sigues al son de las bienaventuranzas, cuya musicalidad permanece resonando desde hace veinte siglos y solamente ahora la oíste con su significado profundo, encantándose.

Superate a través del perdón y haz de tu espada un instrumento que, clavado en el suelo, toma la apariencia de una cruz de la cual te redimas y arrastra en la dirección del Maestro a aquel que te maldice y apuñala.

Perdona, por lo tanto, con alegría y paz.

"Tesoros libertadores". Ante la espada y la cruz. 2014. Divaldo Franco inspirado por Joanna de Angelis.  Ediciones Mies de Amor. 182 pp.

En audio 
https://www.centroespiritaanafrancobenidorm.com/ 

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