Presidenta: Solveig Nordström

Asociación sin ánimo de lucro. Inscrita en la Federación Espírita Española.

"Tendré siempre mis oídos abiertos para escuchar el llanto de alguien y mis ojos estarán observando para descubrir a los solitarios, escondidos en los pliegues de su manto de amargura" (Rabindranath Tagore)

6 de junio de 2019

Vidas de Joanna Ángelis (II)

Joanna de Ángelis (II)

Llegaron tiempos duros para Bahía, que fue escenario de graves acontecimientos durante la guerra de la independencia en 1822. Las tropas lusitanas después de haber prendido al Comandante y a otros oficiales, invadieron las casas particulares entregándose a excesos abominables. El día 20 e febrero de 1822, entre las 11 y las 12 horas llegaron al monasterio de Nuestra Señora de la Concepción en Lapa, yendo en busca de las pobres víctimas para satisfacer sus instintos bestiales.



En la puerta estaba la abadesa, madre Joanna Angélica de Jesús, impidiéndoles la entrada: "Si queréis entrar, tenéis que pasar por mí cadáver". Sin reflexionar, un soldado perforo su pecho con la bayoneta. Al caer Joanna muerta al suelo, los criminales entraron en la clausura. Su desilusión fue grande al no encontrar a nadie. La abadesa había puesto a salvo a sus protegidas.


¿Cómo sabemos todo esto? Joanna lo ha contado a Divaldo, llevándole a los sitios históricos en cuestión. En Roma le llevó a un lugar de las Termas de Caracalla, señalando una de las colinas, donde ella había vivido con su familia.


También le mostró el lugar dónde se había erguido Domus Aurea, el palacio de Nerón allí cerca y, junto a muchos otros cristianos, Juana había dado su vida por Jesús.



Mientras que contaba, los archivos etéricos se abrieron para Divaldo que pudo percibirla como la mártir Juana de Cusa. En otra ocasión le llevo ir a Asís, con gran emoción mostrándole las tumbas de San Francisco y Santa Clara. En trance mediúmnico, Divaldo recibió allí otras revelaciones de las existencias anteriores de Joanna.


Lo más espectacular ha ocurrido en México en 1969. Divaldo estaba terminando su conferencia el Congreso Internacional cuando se apareció Joanna De Angelis, apuntando a un joven que estaba grabando entre el público: "Habla con aquel chico para que te lleve a un pequeño pueblo que se llama San Miguel Nepantla, cerca de Cuernavaca. Quiero que le conozcas, porque yo he vivido allí".



Con cierta sorpresa por causa de la tarea inusitada, el joven le llevó a Nepantla, donde se apareció Joanna mostrándoles su casa de la infancia, ahora en ruinas.



"Aquí vivía yo en el siglo XVII con el nombre de Juana de Asbaje. Cuando tenía quince años, entré en la Orden de San Jerónimo, llamándome Juana Inés de la Cruz". Divaldo no había oído hablar de esta mujer, pero en el momento en el que el muchacho le contó la historia de ella, la vio con esta personalidad. En otras ocasiones, Juana le revelaría más detalles de su existencia anterior.


Hay un famoso retrato de Joanna de Angelis, pintado por Aurora Parpal. En la parte superior derecha se materializó la imagen de Juana Inés de la Cruz, rodeada de sus libros. A la izquierda se aprecia un ser espiritual transparente, quizás representando el espíritu entre las dos reencarnaciones. El retrato de Juana de la Cruz es el mismo que figura en un billete de México.


Es fascinante de estudiar cómo se conservan no sólo las cualidades intelectomorales y el clima mental, sino también los rasgos fisionómicos a través de las reencarnaciones. Tienen la misma cara redonda relajada por debajo del velo.



Aunque el amor a Dios y sus criaturas sea lo más importante para ellas, también son sabias literatas. Hasta se ha criticado a Juana de Ángelis por escribir de una manera difícil de entender a través de la psicografía de Divaldo. Lo que ocurre es que el tema es tan elevado que los idiomas terrestres no tienen palabras para expresar las ideas trascendentes.



Ambas escribían poesías. La mejicana tiene aún fama como poetisa. Pero quizás nunca logró expresar la presencia divina de una manera tan dulce y sencilla como la brasileña en las dos poesías incluidas en el libro "Filho de Dios", "Un recanto seguro" y "Dios te ama".



En tres de las reencarnaciones aquí referidas, lleva el mismo nombre, hasta en la Biblia, donde no hay otras Juanas. El bello epíteto "las santas mujeres" ha atraído la atención del gran pintor holandés Gerar David (1460-1523). No sabemos bastante del fenómeno de la inspiración artística para poder decir que el pintor ha captado un modelo periespiritual para una de las "santas". Consta que tiene mucho parentesco con las dos Juanas más modernas (El cuadro está reproducido en el libro "A prece segundo os Espíritus", con el número 25).



Las semejanzas entre reencarnaciones separadas por siglos es un tema fascinante que se ha estudiado en profundidad por la doctora Gina Germinara. Nos enseña que no debemos sacar conclusiones demasiado rápido.



En el final del vídeo "Mansao do Caminho. Un ejemplo de Amor para la Humanidade", hay una escena muy emotiva: Se presenta Divaldo al lado del retrato de Joanna de Ángelis en el vestíbulo de la institución, contando la "saga" de la Mansao. Él no se atribuye ningún mérito. Es sólo un instrumento en las manos de Jesús, Joanna y unos cuantos buenos Espíritus, encarnados y desencarnados.



El contacto consciente de Divaldo con Joanna viene desde su infancia. El pequeño Di era un niño muy delicado que sufría de asma. A veces cuando no podía respirar por las noches, venía "una hada azul" a consolarle diciendo: "Eso pasará y tú te pondrás fuerte". Durante varios años el "hada" no revelaba quien era.





Divaldo sentía que tenía un guía, pero ni siquiera podía decir si era hombre o mujer. Cuando Divaldo preguntaba, le decía que era "un Amigo Espiritual". Con este pseudónimo se había presentado también dos veces en "El Evangelio según el Espiritismo". Ante la insistencia de Divaldo, dijo que había sido mujer en su última reencarnación, llamándose Joanna. Como esto le parecía poca cosa al interrogante, dijo que había sido la abadesa Joanna Angélica del monasterio de Lapa, asesinada por los soldados lusitanos en 1822 y se mostró en todo su esplendor luminosa y tan real como si fuese una persona encarnada. No había querido revelarse antes, pensando que su protegido aún no estaba maduro.



El médium iba madurando bajo la tutela de su guía que quería que la llamara Joanna de Ángelis. No ha sido una escuela fácil.



El don psicográfico de Divaldo despertó en el año 1949 y a partir de 1952 comenzó a publicar los primeros mensajes en periódicos de Belo Horizonte. Diez años más tarde unos amigos le propusieron hacer un libro de los mensajes. Divaldo habló con Joanna de Ángelis y ella lo aprobó recomendando una selección de los mensajes a publicar. El día 5 de mayo -cumpleaños de Divaldo- de 1964, se presentó el libro que se titulaba "Messe de Amor"



Por la tarde el médium se encontraba solo con el libro, contemplándolo emocionadamente. --¿Fue posible?. En este momento apareció la "hada". En su mano tenía una rosa sin abrir con tallo muy largo, que colocó sobre el libro. La flor comenzó a abrirse convirtiéndose en una bellísima rosa. Pero de repente comenzó a marchitarse. Pétalo tras pétalo iban cayéndose, manchando de sangre la capa verdosa del libro. La "sangre" desapareció pero no sin dejar señales en el libro.



El "hada" explicó: "Has visto un símbolo de tu futuro como psicógrafo. Si tienes coraje para seguir adelante, cuenta conmigo. Pero no esperes flores. Si estás dispuesto a recibir críticas mordaces y sarcásticas, de ver los mensajes ridiculizados y tirados a la basura, sin defenderte, ni a ti mismo, ni a nosotros los Espíritus, cuenta conmigo. Como médium tu tarea es de ser fiel a tu deber y no preocuparte de los resultados que no te pertenecen a ti sino a Cristo. ¿Estás dispuesto?".

--"Si, si, señora".

--"Entonces hijo mío, vamos a tener un viaje largo. Yo te traeré varios amigos que quieren colaborar contigo".



Así comenzó el trabajo psicográfico del apóstol, educador y orador Espírita Divaldo Pereira Franco.


Desde entonces, Joanna de Ángelis ha escrito 88 obras a través de la mano de Divaldo. Pero también le ha traído muchos otros Espíritus, hasta 217, que han trabajado de la misma manera. Entre ellos mencionar sólo a Víctor Hugo, Rabindranath Tagore y Selma Lagerlof.


De esta manera podemos decir que es gracias a Joanna de Ángelis que se puede financiar la "Mansao do Caminho", excepcional institución creada por Divaldo para los niños y ancianos abandonados en la calle.



Estos libros se venden en los congresos Espíritas, celebrados en España anualmente en diciembre y también se pueden solicitar en la página web espiritismo.es.



En las pausas entre las diferentes actividades de los congresos, la mesa de Divaldo siempre se ve rodeada de una fila de gente con un libro en la mano para que Divaldo escriba su firma.Estos son momentos sagrados, cuando entramos en contacto con Divaldo y el mundo Espiritual. Así lo quiso Joanna de Ángelis, hada dulce, abadesa seria, que guía los pasos de su "hijo". Si él pierde la confianza alguna vez, ahí está Joanna animándole.


Así como una vez en Coatepec, pequeño lugar guatemalteca. Una mujer indígena había traído a los parapléjicos para que el "emisario del Señor" los curara. La reacción y la actuación del emisario fue indescriptible: "¿Quién soy yo?" Pero detrás estaba Joanna, inspirándole el coraje de decir: "Levántate y anda. En el nombre de Dios y Huracán" (una divinidad indígena). Y los enfermos se levantaron y anduvieron.



Otra vez, en México, Divaldo estaba muy enfermo. El médico le había mandado guardar cama. Apareció Joanna: "Hola hijo, ¿que estás haciendo? -Estoy descansando. -"Levántate, porque yo quiero trabajar". --"No puedo porque estoy 95% muerto". --"No te das cuenta que hablas con una persona que está 100% muerta y yo trabajo. ¡Levántate! Es mejor morir trabajando que reposando". Divaldo obedeció y escribieron el libro "Filho de Dios".



Sobre la ciudad de Salvador, donde se encuentra la "Mansao do Caminho", hay una colonia espiritual, guiada por San Francisco y Joanna de Ángelis. Allí estaba planeada la obra de Divaldo desde hace mucho tiempo. Ciudadanos de esta Colonia son muchos buenos Espíritus, de las dos esferas, la física y la Espiritual, colaborando para un mundo mejor.



La historia de Joanna de Ángelis, se cuenta con más detalle y más elegancia en el libro "La Admirable Juana de Ángelis", de Celeste Santos y Divaldo Franco, editado por LEAL, Librería Espírita Alvorada Editora, Salvador de Bahía-Brasil.

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