Presidenta: Solveig Nordström

Asociación sin ánimo de lucro. Inscrita en la Federación Espírita Española.

"Tendré siempre mis oídos abiertos para escuchar el llanto de alguien y mis ojos estarán observando para descubrir a los solitarios, escondidos en los pliegues de su manto de amargura" (Rabindranath Tagore)

7 de septiembre de 2019

RINCÓN DE PAZ


Por el Espírito Emmanuel. 

Psicografía de Francisco Candido Xavier.

Libro: Diálogo dos Vivos. Lección nº 16.  Página 103.



Algunas personas se preguntan cómo servir a la causa de la paz.

¿No es esa una tarea para aquellos que están a cargo de la dirección del mundo....?

La paz del mundo, sin embargo, es la suma de todos los esfuerzos de las criaturas en los dominios de la pacificación.

Reflexionemos sobre esto y prestemos atención a nuestra parte, tanto como podamos.

Deja que la fuente del amor brote desde tu corazón.

Enciende en el cerebro la luz del pensamiento recto.

Transforma el trabajo de cada día en un cántico de bendiciones.

Cumple con los compromisos asumidos como si fueran las leyes de la conciencia.

Transita por los caminos del bien para con los demás.

Respeta el tipo de existencia que otros han elegido para sí mismos, así como deseas que tu propia vida sea respetada.

Levanta en ti mismo una luz roja para los comentarios desafortunados.

Hospitaliza a los agresores y maldicientes en tu clínica de oración.

No pierdas el tiempo comprando remordimientos con quejas inútiles.

Ponte la armadura de la paciencia para que puedas actuar y reaccionar constructivamente dondequiera que estés.

Instala la buena palabra en las estructuras verbales que manifiestas.

Escucha atentamente, esperando sin prisas tu turno para hablar.

No desconsideres a ninguna persona.

Resguarda para ti en el archivo de la oración los obstáculos y problemas que te desagradan, para que no destaques ante los demás por tus aflicciones.

Acepta a los demás tal como son, sin tratar de corregirlos o perfeccionarlos por la fuerza.

Aprende modestamente y enseña sin exigencia.

Ayuda desinteresadamente.

No solemnices las pruebas que necesitas para mejorar tu propio camino.

Frente a las ofensas, inmunizate en la terapia del perdón.

Espera el momento propicio para a aclarar el punto difícil que ha surgido en tu relación con los demás.

No le exijas a tu prójimo lo que tu prójimo aún no tiene para dar.

No mentalices el mal con una inquietud imaginaria, colabore en la construcción de lo mejor que debe suceder.

Sirve sin colocar las esposas en las muñecas de tus hermanos.

Y sigue adelante, convirtiéndote en un pilar principal de seguridad.

En verdad, la Divina Providencia no os pide que os transforméis inmediatamente en una estrella que disipe las sombras de la perturbación donde las sombras de la perturbación dominan la Tierra. Incluso hoy, dondequiera que estés, el Cielo espera  que seas un rincón vivo de paz.

Son innumerables los compañeros que nos preguntan cómo curar los males del mundo. Las enfermedades y los desequilibrios se encuentran en todas partes. Es necesario considerar que de alguna manera, en la Tierra todos estamos enfermos. Si te propones curarte a ti mismo, el Evangelio tiene una colección de recetas que, si se usan, pueden traerte la cura deseada de males mayores o menores y distanciarte de los otros que te acosan, porque la farmacia para la adquisición de tales medicinas pertenece a Jesús.

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