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9 de noviembre de 2019

ESPÍRITAS PIONEROS

TORRES DE SOLANOT



Hablar de D. Antonio Torres-Solanot y Casas es hablar de uno de los hombres más importantes e influyentes en la historia del Espiritismo en nuestro país.



Fue descendiente de una rica familia noble, de tradición liberal y republicana del Alto Aragón durante todo el siglo XIX, y que se destacó por la lucha por las libertades en un país muy castigado por los privilegios del Estado y sobre todo de la Iglesia. 



Nació accidentalmente en Madrid, el 20 de enero de 1840, cuando su padre D. Mariano, primer Vizconde, ex-diputado y senador del reino, ocupaba un alto cargo político en la corte, donde desempeñaba la cartera de Gobernación en uno de los ministerios de la regencia de Espartero. Comienza su instrucción en Huesca, sobresaliendo siempre por sus capacidades. Siendo aún muy niño, se interesó por el periodismo y redactó varios manuscritos, colaborando activamente en una publicación fundada por escolares en Zaragoza llamada El Ateneo. 


Posteriormente estudió pedagogía, latín y humanidades, para después iniciar sus estudios de abogacía en Zaragoza y Madrid, donde también cursaría estudios sobre administración. Descubriendo en él la falta de vocación necesaria para el ejercicio del derecho, optó por dedicarse al estudio de las ciencias políticas, morales y filosóficas, que darían verdadero sentido a su vida. Con apenas veinte años, decide ampliar su mundo e inicia una serie de viajes que le procurarían no sólo experiencias diversas, sino, además, la posibilidad de recuperarse de la fatiga mental que sufría y recomponer sus fuerzas. 


A partir de 1867 dirige, en su Huesca natal, El Alto Aragón, al frente del cual estuvo hasta el año 1870. Publicación ésta de contenido político, defendía las ideas del partido progresista, siendo así como toma parte activa en la revolución del año 1868, conocida como “La Gloriosa”, y que dio lugar al destronamiento de la reina Isabel II. Sin embargo, la vida le tenía reservados otros caminos ya que, como consecuencia de esa misma revolución, la sociedad española comienza a interesarse por la Doctrina Espírita gracias a un nuevo sentimiento de libertad y del afloramiento de ideas anticlericales, que posibilitarían la adopción de nuevas concepciones. 


Así, en el año 1871, conoce en Zaragoza la Sociedad Progreso Espiritista, fundada por el teniente general Joaquín Bassols. Entre sus miembros más destacados en el acta fundacional podemos encontrar al brigadier Fernando Primo de Rivera, al diputado provincial Miguel Sinués Lezaun, a los pintores Pablo Gonzalvo y Eduardo López del Plano, así como a militares de alta graduación. Es allí donde descubre «la verdad Espírita», convirtiéndose desde ese momento en uno de los divulgadores más importantes del Espiritismo.Tan sólo un año después es nombrado secretario de esta misma sociedad. 


En 1872 nace la Sociedad Espiritista Española, bajo la presidencia efectiva de Torres-Solanot, instalándose la nueva sociedad en la Calle Cervantes de Zaragoza, donde se realizaban sesiones y conferencias públicas, y tenía su sede su órgano, El criterio espiritista. Esta publicación mensual, en cuadernos de 24 páginas, contenía artículos doctrinarios, de polémica, bibliográficos, traducciones, comunicaciones de los Espíritus, y resúmenes de los trabajos de las Sociedades Espíritas, poesías mediúmnicas y noticias interesantes no sólo para la Doctrina, sino también para su divulgación. 


Este mismo año publica su primer libro: Preliminares al estudio del Espiritismo. Consideraciones generales para la doctrina, filosofía y ciencia espiritista, un volumen de 400 páginas, al que se sucederían otras importantes obras, entre las que encontramos: Controversia espiritista, a propósito de los hermanos Davenport


Me llama poderosamente la atención la publicación de su libro "EL CATOLICISMO ANTES DEL CRISTO". Un estudio comparativo entre las antiguas religiones de India y la denominada religión católica. Tratando las semejanzas de las enseñanzas entre los maestros Crisna y Cristo. Un libro que puede ser de lectura actual y que recomiendo. Puede leerse en la página web del Ministerio de Cultura: https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.do?control=FSP20090001121







Se establece en Madrid un centro que sirviera para la relación entre todos los espiritistas españoles y extranjeros, el Centro General del Espiritismo en España, cuyo presidente era Alverico Perón, ocupando la vicepresidencia el Vizconde Torres-Solanot. 


Este Centro aglutinaba: 

  • la Sociedad Espiritista Sevillana, 
  • la Sociedad Barcelonesa de Estudios Psicológicos, 
  • la Sociedad Espiritista de Cádiz, 
  • la Sociedad Alicantina de Estudios Psicológicos, 
  • la Sociedad Espiritista de Zaragoza, 
  • la Sociedad Espiritista de Montoro, 
  • el Centro Espiritista Almeriense, 
  • el Círculo Espiritista de Cartagena, 
  • el Círculo Espiritista de Soria, 
  • el Círculo Espiritista de Santa Cruz de Tenerife, 
  • el Círculo Espiritista de Salamanca y 
  • el Círculo Espiritista de Peñaranda de Bracamonte. 


Además de las citadas sociedades, se integraron en el Centro General del Espiritismo en España, Centros, Círculos y Grupos establecidos en Alcolea del Pinar, Alanis, Adra, Almazán, Almansa, Alcaraz, Aspe, Barcelona (Centro Amor), Bujaraloz, Badajoz, Burgos, Ciudad Real, Córdoba, Castellón de la Plana, Huesca, León, Lérida, Logroño, Murcia, Málaga, Montalbán, Orihuela, Puigcerdá, Quintanar de la Sierra, Sabadell, Santander, San Pedro Alcántara, Trujillo, Terrassa y Valladolid, revelando la potencialidad del movimiento espírita español en la época y, más aún, un movimiento de unificación, que sólo más tarde conocerían en Brasil. 


Es poco después cuando empezaría a gestarse lo que más tarde sería el I Congreso Espírita Internacional. En 1877 entra en contacto con el grupo espiritista “Marietta”, en Madrid, y hasta 1880 se dedica a estudiar los maravillosos y espectaculares fenómenos de aportes producidos por la apodada «médium de las flores», que valieron la publicación de la obra por todos conocida y que contenía las actas y observaciones de las sesiones habidas en dicha sociedad. 



En el año 1878 funda y dirige El Espiritista, revista científica de estudios psicológicos, cuya vida fue tan sólo de dos años, publicándose los cuatro últimos números en Zaragoza, en forma de suplemento y con el fin de contestar a los sermones predicados por el canónigo Sr. Codera, en el templo del Pilar, contra el espiritismo. 



De la misma manera, sostiene varias polémicas en la prensa con el padre Sánchez y el canónigo Sr. Manterola. Dedica varios años al estudio y la publicación del voluminoso libro titulado Positivismo espiritualista, en el que dará a conocer la historia de los trabajos científicos hechos en el terreno de la psicología experimental y sus estudios e investigaciones dentro de ese campo.



Los veinte primeros capítulos de esta obra verían la luz en la Revista de Estudios Psicológicos de Barcelona, revista que pasaría a dirigir durante veinte años, tras la desencarnación de Fernández Colavida. En estos momentos ya es presidente honorario de la mayor parte de las asociaciones espiritistas españolas, así como de las europeas y americanas. 


En 1883 funda y dirige en Huesca El Iris de Paz, periódico espiritista; y en Zaragoza Un Periódico Más, decenal libre-pensador, colaborando en varias publicaciones periódicas. Y es en 1888 cuando se celebra uno de los acontecimientos más importantes en la Historia del Espiritismo en nuestro país: el I Congreso Espírita Internacional en Barcelona, del que fue presidente y promotor junto a Fernández Colavida, como presidente honorario, y vicepresidentes Amalia Domingo Soler y Miguel Vives, el apóstol del Espiritismo. Entre ellos, estaban también: Pierre Gaëtan Leymarie, Ercole Chiaia, Juan J. Garay, Tomás de Oña y Eulogio Prieto.



Este célebre Congreso se realizó en el “Salón Eslava”, situado en la “Ronda de San Pedro”. En aquella oportunidad no fue posible contar con un local más deseado, por realizarse al mismo tiempo la Exposición Universal, ocupando el propio lugar donde, en 1861, se realizó el “Auto de Fe de Barcelona”. 



Participaron representaciones de Francia, Bélgica, Italia, Rusia, Cuba, Puerto Rico, Chile, Méjico, Argentina y EE.UU. Según una reseña del propio Vizconde Torres-Solanot y Casas haciendo referencia a las conclusiones extraídas de dicho congreso: «afirman la existencia del Espiritismo como una ciencia de observación progresiva»


Un año después de este importantísimo evento, fue el delegado español en el Congreso Internacional de París. Hombre ilustrado y de profundas convicciones, el Vizconde Torres-Solanot además inauguró en España las primeras escuelas laicas junto a Fabián Palasí Martín. Finalmente, y tras una vida dedicada al estudio, demostración y divulgación del Espiritismo, desencarnó en Barcelona en 1902.

 Biografías de la Federación Española de Espiritismo

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