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07 mayo 2022

PRUEBAS EXISTENCIA ESPÍRITUS

 

Sir William Crookes

  EXISTENCIA Y SUPERVIVENCIA DE LOS  ESPÍRITUS


Aparentemente somos tan solo el cuerpo con el que vivimos en este mundo. Ahora bien, todo indica, y el análisis químico lo demuestra, que nuestro cuerpo está formado exclusivamente de materia, como los demás cuerpos de la naturaleza. Es verdad que esa materia recibe además el flujo energético de una sustancia organizadora sutilísima -el principio vital-, absorbida naturalmente por el organismo, que le comunica el dinamismo en virtud del cual se realizan todas las funciones vitales; principio que existe, además, también en los otros seres vivos, vegetales y animales.


Pero el análisis consciente y una observación más profunda, muestran que en el hombre existe algo más que materia y principio vital. El hombre piensa, tiene conciencia plena de su existencia; relaciona ideas, establece conceptos, elabora juicios, construye razonamiento, saca conclusiones y, sirviéndose de un instrumento maravilloso que es el lenguaje, comunica eso a sus semejantes.



Nada que tan solo se parezca a esto ocurre en el mineral bruto, en la roca inerte, como tampoco en ningún vegetal del más espléndido y frondoso árbol, así como no existe en los animales, ni aún en aquellos en los que ya aparecen algunos indicios de inteligencia y afectividad; pero en los cuales, en realidad, sólo existen sensaciones, vagas percepciones, actividades puramente instintivas y una inteligencia muy rudimentaria. En el hombre, no obstante, la inteligencia está elaborada, cultivada, plenamente desarrollada, es superior: piensa y en él brilla la luz de la razón.



A la pregunta — ¿Existe el alma? [o Espíritu] Los fenómenos del magnetismo, hipnotismo, anestesia, Experiencias fuera del cuerpo, Experiencias cercanas a la muerte, Psicografía, Psicometría, Levitación, Poltergeist, Apariciones tangibles, Transcomunicación instrumental,...  confirman las deducciones de la filosofía y las afirmaciones de la conciencia.



Impulsados por la evidencia de los hechos a admitir una fuerza directriz en el hombre, gran cantidad de materialistas se refugian en una negatividad absoluta y sostienen que esa energía se extingue con el cuerpo, del cual no es más que una emanación. Como todas las fuerzas físicas y químicas - alega la ciencia - el alma, ese resultado vital, cesa con la causa que la produce; muerto el hombre, el alma queda aniquilada.



¿Será posible esto? 

¿No seremos más que un vulgar y simple conglomerado de moléculas sin solidaridad entre sí? 

¿Debe desaparecer para siempre nuestra individualidad llena de amor?, 

y de lo que fue un ser humano ¿no quedará realmente más que un cadáver destinado a desintegrarse lentamente en la fría noche del sepulcro?


Descartes afirmó: «Pienso, luego existo». Sin embargo lo que debía estar en el razonamiento del gran filósofo no puede ser otra cosa que la siguiente idea: pienso. Ahora bien, la materia por misma no piensa; luego existe en mí, además del cuerpo material algo más que es el agente de mi pensamiento en virtud de lo cual existe como ser inteligente y tengo plena conciencia de mi existencia.


Es un razonamiento perfectamente lógico y conforme con la más pura razón humana. Debería ser suficiente para que en el hombre no existiese ninguna duda al respecto de que en él vive esencialmente un espíritu; es decir, un ser inmaterial y sin embargo real, independiente del cuerpo y que lo sobrevive; y solamente a él son inherentes las facultades superiores de la inteligencia y la razón.


Además existen otras facultades en el hombre que nada tienen que ver con la materia, que son funciones de una conciencia individual superior, resultando en todas el sentido moral



No obstante, hay muchos que no creen en la realidad de su propia existencia, la de espíritu, que es inmortal. Si, hay incrédulos, que viven negando o tal vez, solamente en dudas, pues en el fondo de su ser deben tener la misma aspiración, natural aspiración de toda criatura: no morir. Entonces Dios en su infinita bondad y amor, como Divina Providencia, concedió al hombre, con las manifestaciones espiritas, las pruebas concretas de que en él vive un espíritu y de que ese espíritu sobrevive a la muerte.



¿Podría admitirse que el cerebro es el que segrega ese pensamiento de Descartes, del mismo modo que el hígado segrega la bilis? 


Sería ilógico, si tuviéramos en cuenta que por ser el pensamiento un efecto inteligente, requiere la existencia de una causa también inteligente.



Allan Kardec especifica que la duda en lo concerniente a la existencia de los Espíritus, tiene como principal causa la ignorancia acerca de la verdadera naturaleza de estos. Generalmente se los representa como seres aparte de la creación, de cuya existencia no ha sido demostrada la necesidad.



Sea cual fuere la idea que se tenga de los Espíritus, la creencia en ellos necesariamente se apoya en la existencia de un principio inteligente fuera de la materia. Esa creencia es incompatible con la negación absoluta de este principio.



Si la creencia en los Espíritus y en sus manifestaciones –manifiesta además Allan Kardec– constituyera una concepción particular, si se tratara del producto de un sistema, podría con cierta razón merecer la sospecha de que es ilusoria. Que nos expliquen entonces por qué la encontramos de modo tan vigoroso en la totalidad de los pueblos, antiguos y modernos, al igual que en los libros sagrados de todas las religiones conocidas.


Manifestaciones de espíritus han ocurrido en todos los tiempos, desde la más remota antigüedad, pero con carácter excepcional o consideradas de origen sobrenatural.


Sus verdaderas causas sólo eran conocidas por los iniciados, en los llamados misterios de los templos, de las antiguas civilizaciones. Las escrituras sagradas están llenas de esos hechos. Individuos excepcionales los profetas servían de intermediarios entre los espíritus y los hombres y anunciaban muchas cosas como expresiones de la voluntad de Dios; y una de las cosas anunciadas entonces fue que vendría el tiempo en que esa facultad de intermediación se generalizaría, dando lugar a manifestaciones que ocurrirían, irrefrenables, por todas partes para sacudir las conciencias y los corazones de los hombres, despertándolos a la gran realidad de un mundo espiritual.



La profecía se cumplió y, luego de algunos casos aislados, de unos pocos precursores que no tuvieron mayor repercusión, ocurrieron en los Estados Unidos de Norte América, hechos notables que llamaron rápidamente la atención. Producidos inicialmente en la aldea de Hydesville, rápidamente se propagaron a la ciudad de Rochester y a otras importantes ciudades de América del Norte; de allí se expandieron por toda Europa, llegando primero a Inglaterra, Francia, y Alemania; ocurrieron en todas partes y desde entonces son irrefrenables los hechos espíritas.



¿Qué hechos son esos? 


Son fenómenos que consisten en efectos físicos diversos: ruidos, que dan la sensación de rasguños, estallidos, golpes o pasos, producidos en puertas, paredes, pisos, sin causa física conocida; proyección ó desplazamiento (transportes) de objetos de diversas formas y naturalezas- piedras, ropas, utensilios domésticos, joyas, monedas, alimentos y hasta flores- a través de paredes, puertas y ventanas cerradas; movimientos de  objetos sin contacto visible, ya sean livianos o pesados, incluyendo muebles, mesas, sillas, armarios, mostradores, etc.


La simple producción de esos efectos físicos nada probaría, por misma, en cuanto a la existencia de los espíritus; debido a que los efectos podrían ser producidos por otras fuerzas naturales y desconocidas; pero el hecho singular de que la causa productora de los mismos se revela asociada a una inteligencia que dirige la acción, y que esa inteligencia es capaz de mostrar que el alma de un muerto, dando evidentes señales de identificación, prueba que su verdadera causa son los Espíritus.


Existe la supervivencia del alma humana, que no es otra cosa que un espíritu encarnado y está ampliamente demostrada por los hechos espíritas, investigados con todo rigor científico por numerosos y eminentes sabios e investigadores desde el siglo XIX a la época actual.



Los sabios, escépticos al principio, se rindieron a las evidencias de que la vida continua más allá de la tumba y de que las almas de aquellos que murieron en este mundo, pueden venir a comunicarse con los hombres, con los seres queridos que dejaron la tierra y, asimismo con espíritus especialmente delegados por los superiores designios de Dios, para la misión de traerles la revelación de esa verdad.



A tal punto quedó eso demostrado en las experimentaciones de los sabios, que uno de ellos, ubicado entre los más eminentes del siglo pasado, Alfred Russell Wallace (1)- hizo esta categórica afirmación: «El Espiritismo está bien demostrado como la ley de gravedad». (1) Naturalista, explorador, geógrafo, antropólogo y biólogo británico, conocido por haber propuesto una teoría de evolución a través de la selección natural independiente de la de Charles Darwin que motivó a este a publicar su propia teoría.)


Wallace comenzó a estudiar el espiritismo en el verano de 1865, posiblemente incitado por su hermana mayor Fanny Sims, quien había estado involucrada en ello durante algún tiempo.​ Después de revisar la literatura existente sobre el asunto y de repetir los fenómenos que presenció en varias sesiones de espiritismo, llegó a aceptar que el espiritismo estaba conectado con una realidad natural. Durante el resto de su vida quedó convencido de que alguna de las sesiones era genuina, sin importarle cuantas acusaciones de fraude hicieran sus detractores. Historiadores y biógrafos no se han puesto de acuerdo sobre qué factores influyeron en su adhesión al espiritismo. Varios autores han argumentado el deseo de Wallace de encontrar una explicación científica y racional a todos los fenómenos, materiales o no, del mundo y de la sociedad humana.​


El espiritismo llamó la atención de muchas personas de la época que ya no encontraban aceptable la doctrina religiosa tradicional, como la de la Iglesia de Inglaterra, y estaban insatisfechos con el punto de vista materialista y mecanicista que fue emergiendo durante el siglo XIX. En cualquier caso, muchos autores, que han investigado los puntos de vista de Wallace en profundidad, ponen mucho énfasis en que el espiritismo representaba para él una ciencia y una filosofía más que una creencia religiosa.

 

Entre otros destacados intelectuales del siglo XIX que investigaron el espiritismo, cabe destacar al reformador social Robert Owen, quien fue uno de los primeros admiradores de Wallace; los físicos William Crookes y lord Rayleigh; el astrónomo Camille Flammarion, el matemático Augustus De Morgan y el editor escocés Robert Chambers.


Los sueños que dan los detalles de entierros a distancia no son raros. Como ejemplo, tenemos el que invitaron al Sr. Stainton Moses, un amigo en Lincolnshire, pero no pudo ir. Aproximadamente al mismo tiempo del entierro, sin embargo, él cayó en trance, y pareció que estaba en la ceremonia, y cuando tomó consciencia escribió todos los detalles, describiendo al clérigo, quien no era el previsto, el camposanto, que estaba a una distancia de Northamptonshire, con un árbol particular cerca de la tumba. Él entonces envió esta descripción a un amigo quien si estuvo presente, y quien contestó con asombro de cómo podía conocer todos esos detalles. Esto, como se puede decir, es la mera clarividencia, pero la clarividencia es un término que no explica nada, y es bastante misterioso e ininteligible si se supone que ocurrió sin la intervención de inteligencias incorpóreas que le ayudaran. (Harrison's Spirits before our Eyes, p. 148.)


En su rápida difusión por todo el mundo, los fenómenos surgidos en Hydesville llegaron también a Francia y allí se generalizaron, asumiendo sobre todo la modalidad de las llamadas mesas giratorias, que se movían sin causa justa aparente, pero bajo la influencia de una fuerza desconocida, al parecer emanada de ciertas personas especialmente dotadas. Pero las mesas también eran parlantes en el sentido que respondían inteligentemente por medio de interrupciones, seguidas de ciertos números de golpes convencionales de unas de las patas, a las preguntas formuladas por las personas presentes en el lugar donde se producía el fenómeno.


Fue exactamente ese carácter de inteligente que asumiera el fenómeno, lo que lleva al profesor Hippolyte León Denizard Rivail a interesarse en él e inmediatamente después a dedicarse profundamente a su estudio, así como a los demás fenómenos espíritas, deduciendo de ellos todas las consecuencias filosóficas, morales y religiosas que llevan implícitas, con el auxilio de los propios espíritus, cuyas enseñanzas ordenadas y codificadas por él, llegaron a constituir el admirable cuerpo de la Doctrina Espírita, concretada en «El Libro de los Espíritus», que publicara en primera edición el 18 de Abril de 1857. Como se sabe, el profesor Rivail adoptó entonces el seudónimo de Allan Kardec.


Allan Kardec escribió otro libro complementario del primero – «El Libro de los Médiums» –cuya segunda parte– De Las Manifestaciones Espíritas está totalmente dedicada al estudio minucioso de esas manifestaciones, es decir, de toda fenomenología Espírita. «El Libro de los Médiums» es la primera de sus obras que debe consultarse sobre ese importante asunto y, como obra general, no existe ninguna otra que la supere.


La sigue  inmediatamente el libro de León Denis «En lo Invisible». Suceden a ésta numerosas obras, ya sean generales, tratando de toda la fenomenología o particulares, es decir, tratando de determinados fenómenos.



Bajo este último aspecto vale citar, solamente como ejemplos, los libros siguientes: del físico William Crookes, «Hechos Espíritas» en el que son estudiados fenómenos de efectos físicos y especialmente el fenómeno de materialización del espíritu Katie King, con la ayuda de los mediums reconocidos y estudiados Daniel Douglas Home (levitación, telequinesia y clarividencia) y de Florence Cook (materialización del ectoplasma).


 

Todavía queda mucho que descubrir del físico y químico William Crookes. Tras su muerte, muchas de sus investigaciones con respecto a los fenómenos paranormales fueron destruidas para "proteger" su reputación. En una valiosa carta enviada al periódico The Spiritualist, del 15 de junio de 1871 Crookes señala dos puntos importantes hasta ahora desconocidos. Crookes hizo sus investigaciones sobre la vida después de la muerte, quedó totalmente convencido que la vida continua después de la muerte, pero no porque lo creyera o lo deseara, sino por las numerosas investigaciones científicas que realizó sobre el asunto. Empezó a investigar con la idea preconcebida de que todo era falso y un engaño, llegando a convencerse por las pruebas recopiladas de todo lo contrario.


 

Estaba haciendo pruebas de transcomunicación instrumental a través del aparato telegráfico. Podría decirse que William Crookes fue el primero en practicar la comunicación instrumental, con el telégrafo, y al parecer algunos resultados buenos consiguió porque en la carta dice que quería hacer mejoras en la telegrafía para establecer una comunicación con seres del otro lado, en este caso puede referirse a los "otros lados", tanto espíritus como seres de otros planetas o dimensiones. 



Fiedrick Zollner, «Pruebas Científicas sobre la Supervivencia» en el que ese sabio físico y astrónomo alemán relata sus experiencias con el extraordinario fenómeno de desmaterialización, haciendo posible la penetración de cuerpos materiales por otros y la escritura directa sobre una superficie, sin ningún intermediario material.


Zöllner mantuvo numerosas reuniones con médiums e investigadores famosos en el siglo XIX en su propia residencia en Leipzig. En 1877, recibió por primera vez al medium inglés de efectos físicos Henry Slade. Para analizar la mediumnidad de Slade, Zöllner contó ocasionalmente con la participación de varios profesores universitarios, lo que dio visibilidad a su investigación, y los resultados se presentaron en varias revistas, en forma de artículos, y más tarde en forma de libros, que tratan sobre “física trascendental”.


Otra famosa médium investigada por Zollner fue Elizabeth d'Espérance, protagonista de fenómenos de aparición y transporte de objetos, cuando pasó por Alemania. Cuando la medium patió para Breslau, Zöllner le sugirió que buscara un amigo allí, el Dr. Friese. Este recibió a la médium, quedando convencido de la autenticidad de sus manifestaciones.



En marzo de 1880, el barón Von Hoffmann compareció con el medium inglés de efectos físicos William Eglinton para asistir a las reuniones con Zöllner, con un total de veinticinco sesiones. Zöllner dijo que estaba satisfecho con los resultados, y agregó que no hubo fraude en las manifestaciones.



Arthur Findlay, «Al Borde de lo Etéreo», subtitulado: “Supervivencia después de la muerte científicamente explicada”, este volumen proporciona la llave del misterio que nos espera a todos después de la muerte física, esclarece sobre el fenómeno del médiumnismo de la voz directa donde son relatados admirables fenómenos por intermedio de Johan C. Sloan.

 

 


Oliver Lodge en su libro «Raymond» en el que ese sabio físico inglés describe experiencias con diversos Médiums, a través de los cuales pudo constatar, con todas la evidencias, la manifestación de su hijo Raymond Lodge, joven Ingeniero muerto en 1915, a los 26 años, en una trinchera de Flandes, Bélgica, durante la guerra que se extendió desde 1914 a 1918, habiendo proporcionado claras señales de identificación de su personalidad individual.



Vaga y confusamente al principio, en los fenómenos de las casas encantadas, la personalidad oculta comienza a afirmarse en la Tiptología y después en la escritura; adquiere caracteres precisos en la incorporación mediúmnica y se hace tangible en las materializaciones. En ese orden es que se han desarrollado los hechos, multiplicándose, a fin de atraer la atención de los indiferentes, a forzar la opinión de los escépticos y a demostrar a todos la supervivencia del alma humana. Ese orden, al que se podría llamar histórico, es al que adoptaremos por nuestra parte para el estudio de los fenómenos espíritas.


A pesar de ser incompleta, la clasificación que antecede es muy práctica, porque es muy simple; además el gran autor León Denis, en el estudio que hizo en la obra citada, considera otras modalidades de fenómenos en las clases que les son afines. Así, por ejemplo en el fenómeno de escritura considera tanto la escritura directa, a la que llama también psicografía, mientras que Kardec la designa pneumatografía; como la que él llama escritura mediúmnica, que para Kardec es la verdadera psicografía.


Se puede dividir el estudio de los fenómenos de espíritas en dos categorías: los hechos de naturaleza física y los hechos intelectuales. En los primeros, el médium desempeña un papel pasivo: es el foco de la    emisión, del que emanan los fluidos, las energías en cuyo concurso los seres invisibles actuarán sobre la materia y manifestará su presencia. En los fenómenos intelectuales el médium ejerce una función más importante. El es el agente transmisor de los pensamientos del espíritu; y su estado psíquico, sus aptitudes, sus conocimientos influyen, a veces, de manera sensible en las comunicaciones obtenidas. (. . .) «



Casas con manifestaciones de espíritus y transporte de objetos (Raps, Poltergeist -ruidos y fantasma-)


El fenómeno de la casas encantadas es uno de los más conocidos y frecuentes. Lo encontramos en cierto modo por todas partes. Son numerosos los lugares donde se produce; casas en cuyas paredes, pisos y muebles se oyen ruidos y golpes.


En algunas viviendas los objetos se mueven sin contacto alguno; caen piedras lanzadas desde el exterior por una fuerza desconocida; se oye el estrépito de platos que se rompen, gritos, rumores que molestan y atemorizan a las personas impresionables.


La historia del moderno Espiritualismo comenzó con un caso de esa naturaleza. Las manifestaciones producidas en la casa de Hydesville en 1848 y las tribulaciones de la familia Fox que vivía en ella, son bien conocidas.



Fenómeno de las mesas giratorias


Se conoce con el nombre de mesas giratorias las comunicaciones de los Espíritus por medio del movimiento circular que ellos imprimen a una mesa. Este efecto se produce igualmente con cualquier otro objeto, pero como la mesa es el mueble con el que por lo cómoda, se han producido más a menudo tales experiencias, prevaleció la designación de mesas giratorias para mencionar esta clase de fenómenos.



Manifestaciones de los Espíritus a través de la escritura


Son variadas las formas de comunicación de los Espíritus a través de la escritura, a saber:


a) Psicografía indirecta: obtenida por medio de tablas, cestas y pequeñas mesas a las cuales se adapta un lápiz.


b) Psicografía directa o manual: Obtenida por el médium mismo bajo la influencia de los Espíritus; aquel puede tener o no conciencia de lo que escribe.


c) Escritura directa o pneumatografía: producida espontáneamente, sin la cooperación de la mano del médium ni de un lápiz. Basta tomar una hoja de papel en blanco doblarla y depositarla en cualquier parte, en un cajón o simplemente sobre un mueble. Hecho esto, si la persona estuviera en las debidas condiciones, al cabo de un tiempo más o menos prolongado, se encontrarán trazadas en el papel, letras, señales, palabras, frases e incluso disertaciones, escritas la mayoría de las veces con una sustancia cenicienta análoga al grafito y otras veces con lápiz rojo, con tinta común o bien con tinta de imprimir.


Manifestación de los Espíritus mediante la audición y la palabra (clariaudiencia)


Los Espíritus se pueden comunicar a través del aparato auditivo del médium, lo que permite a éste mantener con ellos una conversación regular. De la misma manera pueden actuar sobre los órganos de la palabra. En tal caso el médium transmite las ideas de los Espíritus, muchas veces sin tener conciencia de lo que dice; con frecuencia (...) manifiesta cosas completamente ajenas a sus ideas habituales, a sus conocimientos y que incluso trascienden su inteligencia.



Apariciones y materializaciones de Espíritus


Las apariciones de los Espíritus se producen cuando el vidente se halla en estado de vigilia y goza de plena y absoluta libertad de sus facultades. Se presentan por lo general, como una forma vaporosa y diáfana, a veces vaga e imprecisa. Otras veces, las formas se presentan nítidamente delineadas, tanto que se distinguen los mínimos rasgos de la fisonomía, a tal punto que se puede hacer una descripción completa de la aparición. 

 

En ciertas ocasiones el Espíritu se presenta con (...) una forma aún más precisa, con todas las apariencias de un cuerpo sólido, hasta el punto de causar una completa ilusión y hacer creer a los observadores que esa aparición que tienen delante de sí, es un ser corpóreo.

 

 Por último, existen casos en que bajo el dominio de determinadas circunstancias, la tangibilidad puede tornarse real, es decir, que permite al observador tocar, palpar y sentir en la aparición la misma resistencia y el mismo calor que tiene un cuerpo vivo, lo que no impide que esa condición de tangible se desvanezca con la rapidez de un relámpago.


En tales circunstancias no sólo con la vista se capta la presencia del Espíritu, sino también por el sentido del tacto. Dado que una aparición exclusivamente visual puede atribuirse a la ilusión o a una especie de fascinación, no sucede lo mismo cuando se logra asirla, palparla, cuando ella misma toca al observador y lo abraza; en esas condiciones no hay lugar a dudas.


Los fenómenos de apariciones tangibles [materializaciones] son los más raros, pero los que se han producido por influencia de algunos médiums de gran poder y fueron absolutamente constatados por testimonios irrecusables, prueban y al mismo tiempo explican lo que la historia narra acerca de personas que después de muertas se presentan con todas las apariencias de la realidad. 

 

Caso de la medium Srta. Cook y apariciación del espíritu de Katie King en el domicilio de William Crokkes

 

Las sesiones casi a diario con la Srta. Cook, me ha ayudado últimamente; han probado con unas pruebas severas su fuerza, y deseo aprovechar al máximo, el reconocimiento público de las obligaciones que tengo sobre ella para la preparación de mis experimentos. Cada prueba que he propuesto, ella inmediatamente ha acordado realizarla con una gran voluntad; está siempre dispuesta y es franca en lo que dice,  nunca he visto nada que se acerque al síntoma de falsar o engañar. De verdad, no creo que ella pudiera continuar un engaño si lo intentara, y seguramente se descubriría muy rápidamente; tales hechos, son algo externo a su naturaleza. Imagínese que una inocente colegiala de 15 años sería capaz de concebir y luego realizar satisfactoriamente la realización de un engañó durante 3 años, eso es un engaño gigantesco, en aquel tiempo ella se ajustaba a cualquier prueba que era propuesta, debía llevar un escrutinio muy estricto, estar dispuesta a ser registrada en cualquier momento, antes y después de la sesión,  debería ser aún un engaño mejor, ya que tendría éxito, incluso en mi propia casa, no solamente en la de sus padres, sabiendo que ella me visitaría y con el objeto expreso de someterse a pruebas científicas estrictas. Imagínese, decir que Katie King, durante 3 años es el resultado de un engaño es algo que hace daño a la razón de cualquiera y también va en contra del sentido común de creer que ella era la misma persona. (Investigaciones De Los Fenómenos de Espiritualismo por Sir William Crookes. 1904)


Psicometría


Hay personas a quienes se les pone en presencia, aunque no lo vean ni lo palpen, un poco de cabello, envuelto en un papel, una carta encerrada en un sobre…, y en seguida van y nos describen a la persona a que ha pertenecido el cabello, o escrito la carta, el sitio y las personas que al presente están con ella, y los principales episodios de su vida pasada. Y no sólo aunque hayan fallecido ven su cuerpo, sino que también su alma, pues nos hablan de sus simpatías, de sus odios, de sus pensamientos; y lo que es más inverosímil, ven y nos predicen su porvenir, que el tiempo, después, confirma.



Hay otros psicómetras que al entrar en una casa deshabitada ha largo tiempo, ven a las personas que la habitaron, los sucesos que en ella tuvieron lugar; y otros, por fin, que ante una moneda u otro objeto extraído de las ruinas de remotísima antigüedad, ven y describen la ciudad y las gentes de aquel tiempo.



Es, pues, un hecho positivamente real, que las imágenes de los hechos del pasado y del porvenir están “grabados”. Como lo es que al hombre, en determinadas condiciones, le es posible ver estas imágenes. Y si al hombre, finito, relativo e imperfecto le es posible ver los cuadros del pasado y del porvenir; el ojo de lo absoluto, de la Divinidad, lo ha de ver todo. (LOS FENÓMENOS PSICOMÉTICOS, Quintín López Gomez. 1910)



Xenoglosia


Se entiende por fenómenos de xenoglosia los casos en los que el médium no sólo habla o escribe en lenguas que ignora, sino que habla o escribe en esas lenguas y además hace observaciones originales o conversa con los presentes.


Transcomunicación instrumental (TCI)


Este fenómeno abarca la manifestación de los Espíritus a través de medios técnicos tales como grabador, radio, secretaria electrónica, computadora, fax, televisión, teléfono y más recientemente, la TV-teléfono (una combinación de aparatos que permite a la entidad espiritual aparecer en el monitor de TV y hablar simultáneamente por teléfono). 

 


 

FENÓMENOS PROPIOS DEL ALMA (ANÍMICOS)


Fenómeno de exteriorización del alma (Experiencia fuera del cuerpo EFC)


Durante el sueño cuando el cuerpo descansa y los sentidos están inactivos, podemos comprobar que un ser vela y actúa en nosotros, ve y oye a través de los obstáculos materiales, paredes o puertas y a cualquier distancia. El ser fluídico se desplaza, viaja, está suspendido por encima de la Naturaleza, presencia una gran cantidad de escenas y todo sin la intervención de los sentidos materiales, con los ojos cerrados y sin captar nada por los oídos.


Kardec denomina a este fenómeno como clarividencia sonambúlica. Así se expresa el Codificador del Espiritismo: Por ser de naturaleza diferente a las que ocurren en estado de vigilia, las percepciones que se producen en estado sonambúlico no pueden ser transmitidas por los mismos órganos. Es sabido que en este caso la visión no se efectúa por medio de los ojos los cuales, además, se mantienen generalmente cerrados. Por otro lado, la visión a distancia y a través de los cuerpos opacos excluye la posibilidad de utilizar los usuales órganos de la vista.


Es el alma la que le otorga al sonámbulo las maravillosas facultades de las cuales goza.



Experiencia de casi muerte (ECM)


Se trata del estado de muerte clínica que una persona sufre durante algunos instantes y regresa después a la vida física. Los relatos hechos por las personas que pasaron por dicha experiencia coinciden con las enseñanzas del Espiritismo y de las religiones que aceptan la reencarnación.



Visiones en el lecho de muerte (clarividencia)


En el momento de la muerte son comunes las percepciones del mundo espiritual, incluso aquél que está en proceso de desencarnación, puede visitar a parientes y amigos para despedirse de ellos. Confiables investigaciones han demostrado que esos fenómenos no son meras alucinaciones.

 

 Telequinesis o psicoquinesis


Habilidad que permite a una persona influir en un sistema físico sin interacción física. (Movimiento de objetos por medio de la mente).




DENIS,León. Fenómenos Espontáneos. Casas Encantadas: Tiptología. En lo invisible. Trad . de Leopoldo Cirne. 9ª.Ed. Río de Janeiro, FEB,1981, p. 185-186.

 

FEB. Estudio sistematizado del Espiritismo.


KARDEC, Allan. El Libro de los Médiums. Trad. de Alberto Giordano. 3.ed.Buenos Aires, Editora Argentina «18 de Abril». 1983. Item 83


KARDEC, ALLAN. Obras Póstumas. Primera Parte, ítem 7.




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