ACTIVIDADES PRESENCIALES CADA 15 DÍAS

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30 septiembre 2022

LA PAZ DENTRO DE TÍ

  El duelo preparatorio de Jesús - Podcast

El Maestro Jesús dijo a sus discípulos más próximos en los momentos anteriores a su detención: “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no se la doy como la da el mundo. No se turbe su corazón ni tengan miedo”. Juan 14:27

 

 LECTURA ARMONIZACIÓN

La paz comienza en nosotros por nosotros. Los pacificadores son aquellos que aceptan en sí el fuego de las disensiones, de modo a extinguirlo con los recursos de la propia alma, donando tranquilidad a todos los que compartan la marcha.” (Emmanuel/Caminos de Vuelta – Ante la Paz).


Que la paz del mundo sólo será garantizada cuando cada uno, manteniendo la paz dentro de sí, adopte por conducta la ternura y la mansedumbre, únicos remedios eficaces contra la violencia, y capaces de eliminar de su comportamiento toda actitud descortés para con el prójimo.


Por esas máximas, Jesús hace de la ternura, de la moderación, de la mansedumbre, de la afabilidad y de la paciencia, una ley. Condena, por consiguiente, la violencia, la cólera y toda expresión descortés de que alguien pueda usar para con sus semejantes”.


La paciencia nos da la serenidad capaz de hacernos ver que, a la par del sufrimiento, hay un gran número de bendiciones, dádivas y compensaciones que emanan del Padre, ante las cuales nuestros dolores pasan a ser más pequeños y menos significativos.


Jesús, que nada tenía que pagar, sufrió mucho más que cada uno de nosotros que, al contrario, tenemos mucho que expiar de nuestro pasado. Mayor ejemplo de paciencia no se ha conocido.


Jesús fue la paciencia sin límites, entre tanto, aunque soportase sereno, todos los golpes que le fueron dirigidos, personalmente prefirió aceptar la muerte en la cruz a tener que aplaudir el error o ser cómplice con el mal.” (Emmanuel / Libro de la Esperanza – nº 23).


La paz del mundo

Hay muchas definiciones de lo que es la paz debido a que los individuos la interpretan a su manera. Algunos piensan que la paz es ese período en el cual no se producen las guerras, otros cuando se encuentran en un lugar tranquilo en ausencia de ruido, pero la paz es un estado que es inherente al ser humano. Todos los maestros, santos y sabios han indicado la importancia de mirar dentro de uno mismo. Si eso hubiese sido algo contraproducente lo habrían advertido, pero sus consejos han estado siempre relacionados con la introspección y con la oración.


Estamos tan acostumbrados a mirar en el exterior, a buscar la solución a nuestros problemas fuera de nosotros que también hacemos lo mismo cuando se trata de encontrar la paz. Las personas se encuentran generalmente en un estado de desasosiego, de lucha, porque no han encontrado todavía la parte más valiosa que habita en cada ser humano.


Las guerras que suceden a un nivel exterior son un pequeño reflejo de lo que está ocurriendo a nivel interior. El hombre puede llegar a ser su peor enemigo. En cambio cuando un individuo se conoce a si mismo se transforma en su mejor amigo. Baste decir que cuando se quería aplicar un castigo a un recluso se le aislaba en una celda durante un tiempo y en la mayor oscuridad posible, eso llegaba a causar un trauma emocional al enfrentarse a un torbellino descontrolado de pensamientos que le inflingía una tortura mental insoportable debido al desconocimiento de su propia sombra, como argumentaba Carl Jung.


La guerra es la consecuencia de la falsedad, al igual que la paz es la consecuencia de la Verdad. La guerra ha prevalecido durante más del noventa por ciento de la historia humana. Es una enfermedad común del ego, aunque ser “anti-guerra” y “odiar la guerra" es también una posición del ego, simplemente otra expresión de odio. Es mejor amar la paz y llegar a la compasión sin prejuicios de las guerras del mundo y sus participantes afectados por las acciones de vidas pasadas.


En una ocasión un periodista invitó a la madre Teresa de Calcuta a una manifestación para luchar en contra de la guerra y ella denegó su asistencia, éstos extrañados por su respuesta le preguntaron el motivo de su decisión, ella simplemente respondió: “Solamente asistiré cuando me inviten a una concentración por la Paz”.


Cuando la paz sea más valorada que el entretenimiento del ego insaciable, se descubrirá que está siempre presente y disponible. El que uno tenga esa opción es desconocido por la mayor parte de la población. Por lo tanto, hay una desconocida libertad disponible: podemos elegir simplemente rechazar la inversión del ego en el mundo y los pensamientos al respecto.


En el mundo hay más escasez de paz que de pan, comentaba Divaldo Franco. Hay más soledad que compañía. Los valores morales son más escasos que los bienes materiales. Estos últimos son los efectos desafortunados de los primeros. Y como la ecuanimidad y la justicia son escasas, la miseria y la ignorancia abundan.


¿Qué nos impide experimentar la paz?

Se habla de la paz, se realizan actos por la paz pero parece que nunca se ha llegado a conseguir. Al no lograrla en la práctica, ha llegado a convertirse en un tema más de conversación, en algo teórico con un sentido abstracto.


Una de las razones por la que no se experimenta este estado de paz total y atemporalidad es porque se está en una actitud de resistencia, intentando controlar el momento.


Sería conveniente dejar de anticipar el momento siguiente, tratando de controlarlo, dejar de aferrarse al control de lo que acaba de ocurrir. Dejar de tratar de controlar lo que se piensa que está a punto de ocurrir. Entonces se vive en un espacio diferente al habitual sobre el tiempo y los acontecimientos, algo que no se nos ha enseñado y a lo que no estamos habituados.


Para cada cosa que emprendemos en esta vida se hace preciso un esfuerzo, para hacer una guerra es necesaria una planificación, acumulación de armas y un contingente, sin embargo pensamos que para alcanzar la paz interior es algo que va a manifestarse de forma espontánea, pero esto requiere un esfuerzo de cada uno, requiere compromiso con uno mismo, coraje para seguir adelante en los momentos más difíciles y confianza en el Ser Supremo para poder superar todos los obstáculos que hemos generado ante la paz.


Existe una paz más allá de toda descripción y ya está en casa (El reino de Dios está dentro de vosotros. Lucas 17.21)


LA EXPERIENCIA DE LA PAZ


Carl Jung dijo que la personalidad saludable es igualmente equilibrada entre el trabajo, el ocio, el amor, y un aspecto de la personalidad llamado espiritualidad, que también podríamos definir como la búsqueda del sentido y el valor de la vida.


La Paz se experimenta como perfección, felicidad, fluidez, y unidad. Es un estado de no-dualidad más allá de la separación y más allá del intelecto. Podría decirse que es un estado difícil de encontrar en el reino humano.


Morar en los estados del amor incondicional y la paz imperturbable, se convierte en la meta interior más importante que cualquier otro logro.


En la paz, ya no hay ningún conflicto. Hay una ausencia total de negatividad y un cariño que todo lo abarca y que se experimenta como serenidad, tranquilidad, atemporalidad, plenitud, cumplimiento, quietud y alegría. Hay silencio interior y luz, un sentimiento de unicidad, unidad y libertad total. La verdadera paz es imperturbable.


Las acciones se vuelven no forzadas, espontáneas, armoniosas, y cariñosas en su efecto. Hay un cambio de percepción del universo y de nuestra relación hacia él. El Ser interior prevalece. El yo personal ha sido trascendido, con todos sus sentimientos, creencias, identidades y preocupaciones. Este es el estado último buscado por todos los buscadores, ya sean religiosos, humanistas, o no tengan identificación espiritual o filosófica en absoluto.


Todos hemos tenido momentos de profunda paz, donde el tiempo y el mundo parecieron detenerse de repente, y hemos estado en contacto con lo Infinito.


Desde hace varias décadas, se han publicado una serie de libros acerca de la experiencia cercana a la muerte. Bajo diversas circunstancias, esta experiencia le ha sucedido a personas que han muerto y luego regresaron al cuerpo. Como característica principal comentan que sus vidas han sido transformadas por la experiencia, y nunca la olvidan. Su visión del mundo y su significado, así como el propósito de sus vidas ha cambiado considerablemente.


Una vez que la experiencia de la paz se ha producido, ya no somos una víctima del mundo. Ya no estamos en su efecto como una vez lo estuvimos, porque hemos tenido un destello de la verdad acerca de él y de lo que realmente somos. Con la experiencia de la paz interior sobreviene una gran fortaleza.


Un campo de energía de paz total es inexpugnable. La persona que ha encontrado la paz interior ya no puede ser intimidada, controlada, manipulada o programada. Cuando el estado de la paz se ha establecido, el sufrimiento que se experimentaba ya no es posible debido a que la misma base de la vulnerabilidad ha sido totalmente abandonada.


El Maestro Jesús dijo a sus discípulos más próximos en los momentos anteriores a su detención: “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no se la doy como la da el mundo. No se turbe su corazón ni tengan miedo”. Juan 14:27


Describimos a ese ser que ha alcanzado el estado de paz como "iluminado" y estando en un estado de Gracia. Dentro y más allá de esa condición son varios los estados avanzados de la iluminación y los niveles de realización descritos por los místicos, los sabios y los santos. Hay un beneficio silencioso, no verbal de la auténtica presencia de un estado iluminado. Éste se produciría por un maestro espiritual avanzado, un santo, o un sabio. Los buscadores viajaban grandes distancias para estar en la presencia física de este campo de energía como se aprecia en el film “Encuentros con hombres notables”.


Es debido a que esta energía de paz transmitida al mundo, a través de todos los Espíritus Superiores enviados por la Divinidad ha permitido que la humanidad continúe viva. Ésta se habría destruido hace mucho tiempo sin esta energía de contrapeso. Es por eso por lo que nuestra propia evolución interior sirve a toda la humanidad. El hecho de comenzar a experimentar esos estados de amor y la paz en nosotros mismos, llegamos a convertimos en una presencia armonizadora en el mundo.


La transmisión silenciosa de la energía de alta frecuencia se describe como "Transmisión de la No-Mente". Esta transmisión ocurre por si misma y no es personal, no está controlada por el ego. El estado de paz trascendente se irradia incondicionalmente por el propio campo de energía del maestro o del sabio.


Como expone Joanna de Ángelis en los libros Momentos de Salud, Momentos de Meditación y Momentos de Consciencia:Jesús, en todo el Evangelio, exalta la armonía moral y emocional de la criatura frente a la vida, como factor esencial para alcanzar el estado de salud integral.


Psicoterapeuta fuera de lo común, propuso el autoexamen a modo de receta para la adquisición de la paz, como consecuencia de las propuestas del amor a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.


Síntesis de inigualable sabiduría, el amor es la clave para el enigma salud-enfermedad. Posterior al pensamiento del Maestro Jesús, Allan Kardec estableció en la solidaridad ante el sufrimiento ajeno, la terapia para la paz y el modelo de aplicación adecuado para el amor.


En la actualidad, diversas ciencias coinciden con esos programas, especialmente las Psicologías Transpersonal, Transaccional y Creativa, que invitan al autoencuentro, a la liberación de los residuos mentales y morales, a la conquista del ego y la plenitud del self, del yo espiritual eterno en su inevitable proceso de crecimiento.


La oración es el recurso admirable más accesible para permitir a la criatura la comunicación con el Creador. Puente invisible de energías sutiles, hace posible la unión del alma con el Progenitor Divino, por cuyo intermedio ésta absorbe las fuerzas y la inspiración para los cometidos difíciles de la existencia.


No altera el campo de lucha ni aparta los testimonios que favorecen la evolución. Sin embargo, brinda resistencia para los embates, infunde coraje y vitaliza siempre. Amplía la visión de la realidad, al tiempo que robustece el entusiasmo de quien se entrega a ella.


Modifica la comprensión y el modo de encarar los acontecimientos, y produce sintonía con el Divino Pensamiento que todo lo gobierna. Quien ora, supera tensiones y se llena de paz.


Junto a las terapias académicas, según la etiopatogenia del miedo en cada criatura, la renovación personal por el optimismo con pensamientos saludables, la autoestima, el hábito de las buenas intenciones, la oración, la meditación, las lecturas edificantes, el perdón… constituyen recursos curativos eficientes para el autoconocimiento, la paz interior.


Dentro del mismo enfoque, Allan Kardec estableció la tríada de "Trabajo, Solidaridad y Tolerancia", añadiendo que sólo la acción del amor al servicio del hombre y de la humanidad puede salvarnos.


Los hombres no pueden ser felices si no viven en paz, es decir, si no están animados de un sentimiento de benevolencia, indulgencia y condescendencia reciprocas, en una palabra, mientras procuren destruirse unos a otros. La caridad y la fraternidad resumen todas esas condiciones y todos los deberes sociales, pero suponen un sentimiento de abnegación, y esta es incompatible con el orgullo y el egoísmo, por lo que han de ser erradicados.


SUGERENCIAS

Vive siempre en paz.

Una consciencia tranquila, que no trae remordimientos de actos pasados, ni teme acciones futuras, genera armonía.

 

Nada externo perturba un corazón tranquilo, que late al compás del deber correctamente cumplido.


La paz merece todo tu esfuerzo para conseguirla.



Tórnate pacificador.


Donde te encuentres, estimula la paz y vive en paz.


Los estímulos que aturden a los hombres y las luchas que se realizan en todas partes podrían ser evitadas, si los hombres mantuviesen el espíritu de buena voluntad, unos para con los otros.


Una ofensa silenciada, una agresión disculpada, un golpe desviado evitan conflictos que arden en llamas de odio.


Confía en la fuerza de la no-violencia y la paz florecerá en el tuyo y en el corazón de cuantos se acerquen a ti.



Se prudente siempre.


Es mejor perder algo en una disputa, que te enfrentes en una lucha perjudicial, que

te producirá daños mayores.


No se trata de tener miedo, pero sí de poseer sabiduría.


El hombre pacifico es feliz, y las quincallerías no le pueden perturbar.


El problema es de elección. Que será mejor: ¿ganar un altercado, para no ser ignorante o bobo, o perderla, siendo prudente y sabio?


La cordura siempre vence. Lo que no logra exteriormente, lo consigue en paz interna.


El Ego amenaza la paz y es adorado con cosas vanas en la búsqueda inestable del dominio indigno. El Yo fomenta la armonía y se despoja de posesiones porque sabe que es dueño de sí mismo y no servidor de los adornos desprovisto de valor real. César cultivó el Ego y marchó a la tumba bajo los honores que se le rendían al borde de la misma, quedando solo al igual que hizo en vida. Jesús desplegó el Ser divino con el que impregnó a la humanidad y, cuando fue puesto en la cruz, despojado de todo, continuó con los brazos abiertos, abrazando a todos los que aún lo buscaban. El Ego humano debe dar su lugar al Ser cósmico, fuente inagotable de amor y paz. (Momentos de Meditación. Divaldo Franco/Joanna de Angelis)

 

 

 

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