16 julio 2026

VIBRACIÓN Y AFINIDAD

 

LEYES DE VIBRACIÓN Y DE AFINIDAD                  

   Como todos sabemos, nuestra mente vibra continuamente por medio del  cerebro, produciendo ondas de  energía psíquica que se propagan  de modo semejante a como lo hacen las ondas electromagnéticas.  Según nuestro estado anímico y emocional, lo hacen en diversas frecuencias, y siempre van a sintonizar con las vibraciones semejantes de otras mentes que se encuentran en ese mismo estado emocional.
                Esta  forma de actuación de la energía mental, está regida por unas leyes; vamos a conocer algo más sobre ellas.
                                                       ¿Cómo actúan estas Leyes ?
    La energía, de la clase que sea, estática o dinámica, espiritual o física, constituye una fuerza o vibración  a nivel molecular, ya sea acompañando a los cuerpos sólidos o  en otro estado de condensación de la materia que se puede llegar a sutilizar hasta el extremo de presentarse como energía pura, pues todo en el universo es energía, y por lo tanto desde los cuerpos sólidos hasta las energías mentales y otras más sutiles, se encuentran en un estado de vibración continuos .  Como todo en la Naturaleza, este océano inmenso de energías, con sus vibraciones, está regulado por una ley natural llamada Ley de Vibración. Esta Ley  rige la manifestación  y el efecto de las energías irradiadas por todo cuanto existe en el Universo.
      Vemos como toda la materia está constituida por átomos que a su vez  contienen  partículas  de energía que permanecen en un movimiento giratorio  constante, alrededor de un núcleo, a modo semejante a como los planetas lo hacen también alrededor de los astros: estas partículas de la energía  que circunvalan a los átomos,  son los protones, electrones y neutrones.   En su veloz movimiento vibratorio, dichas partículas provocan una vibración constante, imperceptible para nuestros sentidos, pero  que  parte desde lo más íntimo de la materia: esto  constituye  todo un  microcosmos atómico.
       Por  esta ley cósmica,  a modo semejante a como lo hacen las ondas hertzianas, todo vibra en diversos grados o bandas de frecuencia, desde la energía del átomo material hasta la energía psíquica de la mente.
          La  vibración  de ondas mentales se expanden   buscando el objetivo al que se dirigen o  hacia el que son atraídas porque sintonizan por afinidad y le afectan positiva o negativamente,  regresando después  al punto de partida con sus mismos efectos de salida. El Espíritu humano vibra en la persona  y se manifiesta a través de  su  actividad cerebral- la mente humana-  y lo hace  creando bandas de frecuencia diferentes entre sí en amplitud y longitud de onda, según la clase de pensamientos y de sentimientos que generan y transmiten.
         Todo pensamiento y sentimiento vibra a través de todas las células del organismo, a las que transmite  la misma tónica vibratoria y por eso les afecta para bien o para mal .  Es por ello que  esta clase de vibración  puede llegar a afectar  también al propio cuerpo físico tal y como se comprueba en el caso de las enfermedades psicosomáticas, entre las que se cuentan muchas úlceras de estómago, mareos, taquicardias, sudoraciones y hasta infartos de corazón a causa de emociones fuertes.
       Estas energías mentales también pueden actuar como una energía psicocinética que afecta a otros elementos materiales  sobre los que actúan, llegando a ocasionar alteraciones físicas,  o también sobre otros seres a los que puede afectar en sentido positivo o negativo, según  que la  energía generada  y transmitida desde  la mente sea positiva o negativa , pero es de tener muy en cuenta que estas ondas  generadas por el pensamiento o por los sentimientos, como ya señalamos  antes, siempre regresan al punto de partida como un boomerang, después de alcanzar su objetivo. Es por ello que siempre se recoge y viene a nosotros, de aquello mismo que antes hemos sembrado.
     Hablamos de energías positivas o negativas, ¿pero cual es la diferencia que las  convierte en un signo o en su contrario?. La gran diferencia está en la clase de sentimientos: cuando son de Amor y de buenos deseos e intenciones, son energías benéficas, pero cuando es el rencor , el odio o la envidia las que las acompañan, entonces resultan negativas por su carácter deletéreo, dañando antes o después al Ser que las generó.
     La Ley de Afinidad determina que una vibración  psíquica del carácter que sea, siempre atrae a otra u otras vibraciones semejantes o afines con las que sintoniza ;   por esa razón también se la conoce como Ley de Sintonía. 
( Recordemos al respecto, como funcionan las ondas Hertzianas o las electromagnéticas ).
    Mediante estas dos leyes  que regulan la  atracción  o el rechazo por  igualdad o diferencia de sintonía vibratoria,   los humanos nos atraemos y agrupamos en diversos niveles evolutivos que marcan la sintonización y armonía dentro de los grupos, y así , la humanidad en general, va avanzando a través de los tiempos, de grado en grado, mas o menos lentamente, al  tiempo que impiden  el mecanismo de una involución o de un estancamiento evolutivo indefinido..
 Estas dos leyes que conforman una realidad universal,  vienen a ser algo así como el engranaje que hace funcionar a  todas las demás leyes Universales.
- José Luis Martín-


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