26 mayo 2021

INFLUENCIA DE LOS ESPÍRITUS

INFLUENCIA DE LOS ESPÍRITUS SOBRE NUESTROS ACTOS



Allan Kardec consulta a los Espíritus Superiores:

¿Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y en nuestros actos?

Mucho más de lo que os imagináis. Influyen hasta tal punto, que generalmente, son
ellos los que os dirigen.



La respuesta de los Espíritus no nos debe causar extrañeza porque, si analizáramos el tema e hiciéramos una comparación con lo que sucede en nuestras relaciones sociales, llegaremos a la conclusión de que vivimos en permanente sintonía con las personas que nos rodean, sean familiares o no, de las cuales recibimos influencia por medio de las ideas que manifiestan y de los ejemplos que nos dan, del mismo modo que nosotros las influenciamos con nuestras ideas y nuestra conducta.


Lo mismo sucede, naturalmente, con los habitantes del mundo espiritual, pues son ellos los seres humanos desencarnados que, por el simple hecho de haber dejado su envoltura carnal, no cambian su manera de pensar ni las características de su personalidad.


De esa manera, somos el objetivo no solamente de la atención de los Benefactores y Amigos Espirituales- incluidos entre ellos los parientes y amigos de esta y de otras reencarnaciones, los cuales, luego de haber vencido a la tumba desean seguir prestándonos su ayuda – sino también de aquellos otros a quienes perjudicamos con actos de mayor o menor gravedad, haya sido en esta existencia o en existencias anteriores, que los buscan para cobrar la deuda que contrajimos con ellos.



Por lo tanto, la respuesta de los Espíritus a Kardec, nos da una noción exacta del intercambio que existe entre los Espíritus desencarnados y los encarnados, intercambio que es real y constante.



El Espiritismo hace comprensible el proceso por el cual se produce la influencia de los Espíritus en el mundo corporal. Esa influencia tiene su origen en la posibilidad de la transmisión del pensamiento. Para que entendamos cómo se transmite el pensamiento, (...) es necesario que imaginemos que todos los seres encarnados y desencarnados, están sumergidos en el fluido universal que ocupa el espacio, del mismo modo en que nos encontramos en este mundo dentro de la atmósfera. Ese fluido recibe el impulso de la voluntad; él es el vehículo del pensamiento al igual que el aire lo es del sonido, con la diferencia de que las vibraciones del aire están circunscriptas, mientras que las del fluido universal se extienden al infinito. 

 

Dirigido entonces el pensamiento hacia un ser cualquiera, en la Tierra o en el espacio, de encarnado hacia desencarnado o viceversa, se establece una corriente fluídica entre uno y otro que transmite el pensamiento de uno al otro, tal como el aire transmite el sonido.



La Doctrina Espírita enseña también que a través (...) del periespíritu los Espíritus actúan sobre la materia inerte (...). Su naturaleza etérea [la del periespíritu] no es un obstáculo, porque se sabe que los motores más poderosos se encuentran en los fluidos más enrarecidos e imponderables. No existe, pues, motivo de asombro, cuando con esa palanca (el periespíritu) los Espíritus producen determinados efectos físicos (...).



Puesto que actúan sobre la materia, los Espíritus pueden manifestarse de muchas maneras diferentes: a través de efectos físicos, tales como ruidos y los movimientos de objetos; por la transmisión del pensamiento, por la visión, por la audición, por la palabra, por el tacto, por la escritura, el dibujo, la música, etc. En una palabra, por todos los medios que sirvan para ponerlos en comunicación con los hombres.



Se deduce de esas enseñanzas que los Espíritus ejercen su influencia en los acontecimientos de la vida por medio de la transmisión del pensamiento y por su acción directa en el mundo material, aunque todo esto dentro de las leyes de la naturaleza.



Si la influencia de los Espíritus en nuestros pensamientos es de tal intensidad que por lo general son ellos los que nos dirigen, es necesario que sepamos identificar la
naturaleza de esa influencia a fin de que no hagamos lugar a las sugerencias de los
Espíritus imperfectos.



¿Cómo distinguiremos si un pensamiento sugerido procede de un Espíritu bueno o de un Espíritu malo?
– le pregunta Kardec a los Espíritus Superiores-

La respuesta de los Benefactores de la humanidad es un llamado al buen sentido. Ellos dicen:

Estudiad el caso. Los buenos Espíritus sólo aconsejan el bien. A vosotros os compete discernir.



Los Espíritus imperfectos son instrumentos apropiados para poner a prueba la fe y la constancia de los hombres en la práctica del bien. Como eres un Espíritu, debes progresar en la ciencia de lo infinito. De ahí que atravieses las pruebas del mal para llegar al bien. Nuestra misión consiste en colocarte en el buen camino.



Si sobre ti actuaran malas influencias, es porque las atraes cuando deseas el mal; porque los Espíritus inferiores corren a prestarte ayuda en el mal tan pronto desees practicarlo. Sólo cuando quisieras el mal pueden ayudarte en la práctica del mal. Si fueses propenso al asesinato, tendrías en torno de ti una nube de Espíritus que alimentarían en tu interior esa inclinación. Pero, también otros te rodearán y se esforzarán por inducirte hacia el bien, lo que restablece el equilibrio de la balanza y permite que seas dueño de tus actos.



De tal modo Dios confía a nuestra conciencia la elección del camino por el que vamos a transitar, y la libertad de ceder a alguna de las influencias contrarias que se ejercen sobre nosotros.



Por consiguiente, es de nuestra exclusiva competencia neutralizar la influencia de los Espíritus imperfectos. Los Espíritus Superiores son suficientemente claros cuando nos indican de qué manera lograr eso: Si practicáis el bien y depositáis en Dios vuestra confianza, rechazaréis la influencia de los Espíritus inferiores y aniquilaréis el dominio que pretendan ejercer sobre vosotros. 

 

Guardaos de aceptar las sugerencias de los Espíritus que os provocan malos pensamientos, que insinúan la discordia entre vosotros y que os sugieren las malas pasiones. Desconfiad especialmente de los que exaltan vuestro orgullo, porque esos os atacan por el lado débil. Ésa es la razón por la cual Jesús, en la oración dominical, os enseñó a decir: ¡Señor! No nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.


El Espiritismo trajo valiosas enseñanzas acerca de la importancia de nuestra actitud mental en el sentido del bien, para que no nos desviemos del camino que nos compete seguir rumbo a la perfección, que es nuestra meta. De ese modo, es necesario disciplinar nuestros pensamientos, a fin de que atraigamos buenos Espíritus, pues ellos nos ayudarán a recorrer ese camino para que resulte menos arduo y esté pleno de realizaciones espirituales.

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